A la patria del champagne

22 noviembre, 2012

Las burbujas más famosas del planeta se producen en célebres champagneras ubicadas entre Reims y Épernay, a solo dos horas de París. Las mejores están ubicadas una al lado de la otra y proponen degustaciones guiadas en sus cavas ancestrales. La duración del periplo dependerá de la cantidad de bodegas que se deseen visitar.

Por: Luisa Zuberbuhler
Fotos: Camilo Aldao

Recorrer en auto el valle del río Marne es un placer que discurre entre colinas tapizadas de flores multicolores y plantaciones de viñas en las laderas que forman las estribaciones de la cuenca de París. La ciudad de Épernay, instalada en la orilla izquierda del río, es considerada como la capital del champagne, a pesar de que las bodegas más importantes están afincadas en la vecina Reims. Lo cierto es que toda la economía de la región está vinculada al champagne, que también es la principal atracción turística.

Reims, la villa santa donde se coronaban los reyes de Francia, está a 129 km de París y es la ciudad más importante de la zona. Según la leyenda, Remo —el mellizo de Rómulo— la fundó en la época de los romanos. Hoy es una ciudad espléndida con plazas majestuosas: la  Place d’Erlon, la Place Royale con la estatua de Luis XV, y la place du Parvis con la estatua de Juana de Arco, la Doncella de Orleáns que en 1429 coronó al Delfín Carlos VII. El centro de la ciudad —que durante la Primera Guerra Mundial fue destruida en un 80%— de estilo art déco merece una visita, al igual que sus dos iglesias principales: la Basílica de Saint Remi del siglo XI, con la tumba del obispo Remi, quien bautizó al primer rey católico; y la catedral de Notre Dame, del siglo XIII con su famoso ángel que sonríe. A esta última recomiendo verla de noche, iluminada.

Nosotros nos alojamos en el Royal Champagne, una antigua posada y relevo de postas del siglo XVII, utilizada por Napoleón y por otros miembros de la nobleza en su camino a Reims. Remodelada y decorada con gusto exquisito, es miembro de Relais & Chateaux desde 1975. Me fascinó la habitación 21, moderna, separada del edificio original, pero literalmente asomada a las viñas. Un paisaje inmejorable que se disfruta desde la cama, la terraza y aun desde la inmensa bañadera. Aclaro que la cocina del chef Franck Fuchs y una cava excepcional ameritan la reserva para almorzar con vista a los viñedos de Dom Pérignon o cenar frente a la gran chimenea de piedra, aunque no esté alojado allí.

La cantidad de champagneras dificulta la elección: en Épernay, además de Moët & Chandon hay 15 mil pequeñas bodegas, y en Reims hay 200 kilómetros de túneles que guardan millares de botellas en plena elaboración a una profundidad que varía entre los 20 y 40 metros, según se trate de cavas subterráneas o crayères, alucinantes minas de donde los romanos extraían la piedra caliza que utilizaban en sus construcciones. Las más espectaculares son las de Ruinart, que en 1768 adquirió 8 kilómetros de túneles galorromanos excavados bajo la ciudad de Reims (hasta los 38 metros de profundidad) para almacenar sus botellas con una estabilidad térmica constante, una ausencia total de vibraciones y un nivel de humedad perfecto. Pommery y Veuve Clicquot también crían sus burbujas en estas auténticas catedrales subterráneas que son un espectáculo en sí mismas. Con tiempo es posible reservar las visitas y degustaciones por la web, pero como muchas tienen cupos limitados lo mejor es ponerse en manos de Annelies Pieters, la chef de Réception del Royal Champagne, que las conoce personalmente y le armará un recorrido a medida.

Me sorprendió constatar que tres de las cinco champagneras que visitamos —Veuve  Clicquot, Krug y Ruinart— son parte de LVMH, multinacional francesa que abarca todo el espectro del lujo y que nació en 1987 con la fusión de Louis Vuitton y Moët Hennessy, la responsable del champagne Moët & Chandon y el cognac Hennessy.

DATA

Las Champagneras. www.maisons-champagne.com Krug, una de las más prestigiosas es la más difícil de todas: nosotros hicimos una privadísima visita gracias a Maggie Herriquez, ex Chandon Argentina y actualmente Presidenta de esta maison fundada por Joseph Krug, con seis generaciones en la misma familia; Ruinart, con degustaciones para un máximo de 8 personas, es un imperdible complicado. Pommery, con varias opciones diarias, es una de las más accesibles, lo mismo que Veuve Clicquot, estupendo su merchandising y fascinante la historia de Madame Clicquot Poinsardin que se casó con el hijo del fundador, enviudó a los 27 años y transformó la bodega en un imperio. Royal Champagne. Tiene un tentador paquete navideño. Desde Buenos Aires: 43263861/ 43284647  rc-latinoamerica@relaischateaux.com

Comer. Una de las mejores mesas: Hostellerie La Briqueterie, 4 route de Sézanne, Vinay, 03 26 59 99 99. Informales: Le Jardin Brasserie, 7 av.du Général Giraud, Reims. 03 26 24 90 90; y la Brasserie du Boulingrin, 48 rue de Mars, Reims, 03 26 40 96 22. 

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