Arena, mar y mucho más

24 junio, 2016
Texto • Marysol Antón
Fotos • Gentileza de St. Maarten Tourism Bureau y Anguilla Tourist Board

St. Maarten y Anguilla, dos islas paradisíacas que supieron cuidar su patrimonio natural y sumar actividades para todos los visitantes.

Son las postales por excelencia. Son esos paisajes que uno, inevitablemente, imagina cuando le dicen: “cierre los ojos, piense en algo agradable”. Y sí, es magia del Caribe, ese destino que nos da todo: arenas blancas, mar turquesa, montes con naturaleza abundante y una gastronomía por demás sabrosa. Son los resabios del paraíso que Dios decidió dejarnos en la tierra, son las islas en las que todo parece pertenecer a un mundo onírico: St. Maarten y Anguilla.

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Con la impronta de dos grandes naciones: Holanda y Francia, St. Maarten suma la estirpe europea al calor caribeño, generando un destino que no deja nada librado al azar. Para demostrarlo, basta con saber que es considerada la isla más gourmet, algo que se descubre fácilmente al saber que tiene 400 restaurantes.
Más allá de sus paisajes encantadores, la isla propone numerosas actividades, tanto para quienes buscan movida nocturna como para quienes eligieron vacacionar en familia. Para estos últimos, pasear por la playa a caballo o hacer snorkelling es imperdible. Ahora, los más arriesgados encontrarán la adrenalina al tirarse en parasailing, paracaídas, disfrutar del canopy o ir de pesca en alta mar. Si aman las profundidades, podrán descubrir antiguos barcos hundidos.
Para ejercitar, una de las acciones más famosas es llegar a la cima Pic du Paradis, la cumbre más alta de la isla. Para llegar hay que arrancar en Friar’s Bay Beach, desde donde parte un sendero rodeado de árboles y la naturaleza se va haciendo más profunda a cada paso. Pero, claro, el premio al esfuerzo es la vista en la llegada. Y, para poder apreciar la biodiversidad del lugar, hay tres sitios que son famosos por sus instalaciones: The Butterfly Farm, una granja de mariposas con más de 40 especies que sobrevuelan todo el tiempo; el zoo y el jardín botánico, con animales exóticos; y la Plantación de Mont Vernon, especializada en flora tropical.
Quienes gustan de salir bajo la luz de la luna, encontrarán gran diversidad de clubes, bares y casinos. Verán gran movida en puntos como Maho, Simpson Bay, Philipsburg y Cupecoy. Para ver el amanecer, el lugar ideal es Dawn Beach.

Frente al mar

Las actividades que involucran al mar no pueden faltar, y son de las más famosas. Por la claridad de sus aguas, Sr. Maarten es un destino ideal para el buceo y el snorkel. Allí, los arrecifes de coral ofrecen su diversidad a quienes se animen a sumergirse con los snorkels, pues están a pocos metros de la playa. En cambio, si son de los que van con sus tablas, la época para visitar la isla es el invierno, cuando llegan las mejores olas para surfear.  Algunos de los lugares más populares entre los surfistas son Guana Bay, Le Galion, Mullet Bay y Orient Bay.

Atravesando el oleaje, a 20 minutos de ferry o a 10 minutos de avión, está Anguilla, otra isla paradisíaca, que es territorio británico. Al norte de St. Maarten, apenas cuenta con 91 kilómetros, un destino especialmente pensado para desconectarse de las preocupaciones diarias.
Allí, sus 33 playas (todas públicas) son el gran atractivo, entre las que se encuentra Shoal Beach, la playa más hermosa del mundo, según Travel Channel. Otra de las playas que no hay que perderse es Little Bay, la más pequeña y la de más difícil acceso. Para llegar hay que tomar un barco que parte de Crocus Bay o ejercitar con los remos sobre un kayak. Si esto les parece poco, pueden acercarse con sus vehículos a los acantilados que rodean a esta playa y animarse a tirarse en rappel hasta la blanca arena. O aprovechar el mayor parque acuático inflable del Caribe: el Aqua Park, de Anguilla Watersports, ubicado en Cove Bay, frente al restaurant Smokey At-A-Cove. Trampolines interconectados y estructuras para escalar en medio del mar prometen la diversión de toda la familia de una forma segura.
St. Maarten y Anguilla: dos opciones que suman un gran atractivo natural con una gastronomía sublime, en la que abundan los pescados y los mariscos. Dos islas, un placer único.

Para descansar ¡y comprar!

Los días de relax y buena comida son un atractivo sin igual, sin embargo, sabemos que, si un destino nos permite darnos “algunos gustos” a la hora de hacernos regalos, suma puntos instantáneamente. Es el caso de Philipsburg, la capital de St. Maarten, el epicentro de las compras (libres de impuesto, por supuesto). Allí, sobre Front Street, es posible encontrar tiendas de lujo como Tiffany y la siempre buscada Tommy Hilfiger. Obviamente, no faltan Gucci o Ralph Lauren, dos de las marcas más apreciadas por los viajeros.
Además, en el St. Rose Shopping Mall los fanáticos de Cartier podrán conocer y adquirir sus últimas colecciones. Y si de joyería hablamos, la isla tiene expertos joyeros que ofrecen desde piedras preciosas sueltas hasta engarzadas en piezas originales.

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ww.vacationstmaarten.com
www.ivisitanguilla.com

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