Cafayate, tierra del sol y la vid

9 mayo, 2013

A más de 1.600 metros de altura, Cafayate es su gente, sus artesanías, las historias que se tejen entre telares y se beben entre copas del mejor Torrontés. Bodegas de alta gama, emprendimientos inmobiliarios, gastronomía de autor y experiencias únicas.

Texto: Daniela Dini.
Fotos: BB Tesio.

No importa la hora del día: en Cafayate hay siempre un aire de siesta, de tiempo suspendido. Bien en el Norte argentino, ahí donde los viñedos encuentran su altura máxima y las uvas, la expresión más sublime para hacer un torrontés inmejorable y también grandes cepas como Tannat o Cabernet Sauvignon. Cafayate es la mirada de su gente y sus historias, las de haber crecido caminando la viña, hilando telares, moldeando con manos de artesano cuencos de barro. Las manos que llevan las marcas de quienes trabajan la tierra, la piel curtida, el sentido de pertenencia, la herencia aborigen. Se lee transparente en la sonrisa de Susy, la joven camarera de la Peña de La Plaza. Sencilla y amable, ofrece el mejor vino y el plato de la casa, el chivito al Malbec, sabrosa carne de criadero cocida a las brasas de leña de algarrobo. “Esa es solo una parte del secreto del sabor tan especial”, dirá Don Ramón Moya, el iniciador de este restaurant familiar que invita a degustar lo autóctono, justo al lado de la Catedral Nuestra Señora del Rosario. Posiblemente el resto esté en saborear el plato al ritmo del espectáculo en vivo, infaltable cada noche y donde se vive el folklore.

Arte en clave norteña
El alma de Cafayate se lee también en sus artesanías: la perfección de cada telar, los tintes naturales en la más pura lana de llama, la cestería tradicional, los utensilios y cuencos de barro moldeados a mano. La tienda de Laura Cruz es la más bella de la ciudad. Hermosa como ella, que se crió hilando telar y aprendió mirando a su mamá, la artista Leonor Doris López. Hoy Laura es un referente local y sus productos provienen del trabajo de más de 65 familias, que ponen su talento para hacer piezas únicas en tejido, platería, decoración y hasta prendas que ella misma diseña, y que se consiguen en Tienda Laura Cruz. Por su parte, la artesana y diseñadora Karla Buzo empezó estudiando la fibra de la lana de llama, desarrolló su propia técnica y creó piezas para renombrados diseñadores en nuestro país y hasta tiendas en Francia. Su punto de experimentación es el fieltro, que aplica en bijouterie, joyas, prendas y tapices. Con un criadero de más de veinte llamas en el fondo de su casa, para Karla y su marido Diego su lugar en el mundo está en Cafayate. Juntos proyectan un centro cultural donde ofrecerán talleres para la comunidad y para turistas, y se podrán adquirir sus artesanías y de otros artistas locales. De pronta inauguración, Casa Pecana está a un kilómetro de la plaza principal en el circuito de la Banda de Arriba.

De la roca al río, paisajes oníricos
Cada rincón de Cafayate es digno de una postal. Un punto obligado es la Quebrada de las Conchas, el deslumbrante paraje que ofrece un escenario propio de la imaginación de Tolkien, el creador de El Señor de los Anillos. Pero no se trata de la Tierra Media, sino del Norte argentino, pleno, fascinante. A dieciocho kilómetros del pueblo, directo por la RN Nº68, la quebrada presenta magníficas formaciones rocosas de las eras Mesozoica y Cenozoica, esculpidas por la erosión y el paso del tiempo. El color rojo intenso –que varía en matices a lo largo de una caminata que puede durar hasta cinco horas–, es producto del óxido de hierro, presente en la roca. A lo largo de casi cuarenta kilómetros de esta zona, que es Reserva Provincial, se pueden apreciar sitios emblemáticos como la Garganta del Diablo, el Anfiteatro, los Castillos y, más lejos, la Ventana y el Sapo.

Para los aficionados al trekking, la excursión al Río Colorado es un must. Deben llevar buenas zapatillas, mochila liviana y ánimos de saltar, trepar y hasta mojarse en una travesía que puede extenderse más de tres horas y que solo está permitida bajo la supervisión de un guía. El tour no está formalizado debido a un conflicto entre los habitantes originarios y un grupo que ocupó la zona recientemente, pero no faltan quienes ofrecen su trabajo en la entrada al camino. El objetivo es alcanzar las dos grandes cascadas, pero el disfrute está en todo el recorrido, siempre acompañado por el sinuoso curso del río y el espíritu de la montaña.

Terruño: Gastronomía salteña de autor
Si de sabores de autor se trata, el restaurant Terruño es un emblema en pleno centro de Cafayate. Frente a la plaza principal, con mesas en el salón comedor y, también, dispuestas en la vereda, Terruño es un clásico de esta ciudad con alma de pueblo. Bajo la dirección de su propietario y chef, Carlos Manuel Amante, ofrece una variada selección de platos con sello propio. Los ingredientes locales se aprovechan al máximo y potencian los sabores: se pueden degustar creppes de queso de cabra y choclo con salsa de hongos y crema de almendras, suculentas ensaladas a base de quinoa y vegetales de la zona, carnes autóctonas como el cabrito o el chivito, el típico quesillo con cayote, nueces y miel de caña e infinidad de platos tradicionales. Los vinos son estrella y se disfrutan en el wine bar, que tiene una selección de más de veinticinco bodegas locales.

Terruño: Güemes Sur 28, Cafayate – www.terruno.todowebsalta.com.ar

Hoteles: Dormir en el viñedo
Un sueño apacible y la posibilidad de descanso en contacto con la magia de la vid. Cuatro propuestas de resorts de alto nivel, que tienen su alma en la tierra donde se gestan algunos de los mejores vinos del mundo.

Viñas de Cafayate: un resort que descansa a los pies del imponente cerro San Isidro, a tres kilómetros de la plaza principal de Cafayate. Su propuesta es inmejorable: habitaciones de alto nivel que miran a la viña –al igual que la bellísima piscina–, gastronomía regional y relax absoluto en el marco de un paisaje imponente.
25 de Mayo, camino al Divisadero, Finca Calchaquí S/N, Cafayate | www.cafayatewineresort.com

Hotel Altalaluna: antigua propiedad de los Michel Torino, la casona que alberga a este hotel boutique conserva el espíritu de antaño –la construcción original data del siglo XIX–, con reminiscencias coloniales y detalles únicos. Con sus exclusivas veinte habitaciones al pie del viñedo y de los Valles Calchaquíes, está enclavado en el pueblo de Tolombón, a catorce kilómetros de Cafayate.
Ruta Nacional 40, km 4326, Cafayate | www.altalaluna.com

Hotel Grace: una experiencia de lujo absoluto que ofrece habitaciones con servicio de alto nivel –la garantía indiscutida de la marca internacional Grace– y veinte villas completamente equipadas. De próxima apertura, Grace Cafayate está ubicado en La Estancia de Cafayate, ofrece a sus huéspedes disfrutar de los múltiples servicios del imponente club de campo: spa, cancha de golf y polo y acceso y vistas inmejorables a los viñedos del predio.
Ruta Nacional 40, km 4340, Cafayate | www.gracecafayate.com

Hotel La Casa de la Bodega: a solo quince minutos de Cafayate pero alejado de todo, este hotel de ocho habitaciones está literalmente emplazado en la bodega Peña Veyrat Durbex. Además del acceso directo a las salas donde se producen, crían, embotellan y estiban sus exclusivos vinos, los cuartos brindan vistas únicas a la finca. Entre sus propuestas no faltan la cocina regional ni las degustaciones de las etiquetas propias.
Ruta Nacional 68, km 18,5, Cafayate | www.lacasadelabodega.com

Bodegas de altura

En las tierras de Cafayate, además de Torrontés, se encuentran también magníficas expresiones de cepajes de Tannat y Cabernet Sauvignon. Varias bodegas han sabido aprovechar las maravillas del terroir único de este rincón salteño y llevarlas a la copa. Una selección que marca el recorrido obligado de la ruta enológica cafayateña.

El Esteco: Nació a fines del siglo XIX cuando se plantaron las primeras viñas en Cafayate. Elabora vinos premium de gran personalidad y fue una de las primeras bodegas en obtener premios internacionales, en desarrollar viñedos orgánicos y en recalar en el turismo enológico.
www.elesteco.com.ar

Bodega El Porvenir: Nació en 1890 y fue refundada en 1999 para perfilarse como bodega premium. Se puede visitar el establecimiento en pleno centro de Cafayate o bien recorrer las fincas a través de un programa de visitas personalizadas.
www.elporvenirdecafayate.com

Bodega Tukma: Bajo los lineamientos del célebre winemaker José Luis Mounier, Tukma produce vinos de alta gama para exportación en un 85% y destina un 15% para el mercado interno, ofreciendo las líneas Malbec y Torrontés Reserva, Gran Torrontés y el Sauvignon Blanc, Tukma 2.670.
www.bodegatukma.com.ar

Bodega San Pedro de Yacochuya: Propiedad de la familia Etchart en sus orígenes, cuenta con el asesoramiento de Michel Rolland. Los viñedos están a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte una de las vitiviniculturas más altas del mundo.
www.sanpedrodeyacochuya.com.ar

Finca Animaná: Una de las bodegas pioneras de la zona, en pie desde el siglo XIX, exporta a todo el mundo y produce vinos regionales y también finos varietales, como Malbec y Cabernet Sauvignon.
www.bodegaanimana.com.ar

Cafayate: El boom de los emprendimientos
No hay dudas de que el Norte argentino posee una de las mejores tierras del mundo: calidad, condiciones geográficas y climáticas. Cafayate atrae cada vez más a inversores locales y extranjeros que apuestan a trascender su capital en un modelo de bodega clásico. Proyectos inmobiliarios y turísticos que brindan una verdadera experiencia alrededor del vino.

Quebrada del Colorado: En un imponente campo de 560 hectáreas en la zona conocida como “El Moyar”, a doce kilómetros de Cafayate, Quebrada del Colorado se proyecta como un barrio cerrado. Posee un clubhouse que funciona como casco del emprendimiento y hospedaje boutique. Con espíritu ecuestre, cuenta con potreros y caballos de paso peruano para cabalgar con el maravilloso paisaje de los Valles Calchaquíes de fondo. El sueño de la etiqueta propia es posible gracias a los viñedos con cepas como Malbec, Cabernet y Torrontés, plantadas en todo el predio.
www.quebradadelcolorado.com

Estancia de Cafayate: Mucho más que un complejo, Estancia de Cafayate es una ciudadela entre viñedos. El imponente emprendimiento de Real Estate, perfectamente definido como club de campo vitivinícola residencial, posee 550 hectáreas emplazadas en los Valles Calchaquíes. Ofrece viñedos que producen vinos de etiqueta propia, una cancha de golf de 18 hoyos, dos canchas de polo, área residencial, clubhouse con restaurant y el exclusivo Hotel Grace, que brinda veinte villas totalmente equipadas. El gran destacado es el Athletic Club & Spa, que ofrece desde actividades deportivas hasta terapias relajantes que conectan cuerpo y alma a través de tratamientos sofisticados.
www.laestanciadecafayate.com

Bodega Piatelli: De reciente apertura, la inmensa bodega de 5.500 metros cuadrados ubicada en la región de Yacochuya posee un gran sector productivo –donde elaboran vinos de alta gama con las más altas tecnologías– y también una irresistible propuesta turística. Imponente por donde se la mire, la bodega recibe a los visitantes con la promesa de pasar un día diferente, disfrutando entre copas y cocina de autor, catas a cargo de experimentados sommeliers y actividades alrededor de los viñedos, como cabalgatas y recorridos en bicicleta.
www.piatellivineyards.com

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