Carnaval Nacional

20 abril, 2012

Entre el 22 de febrero y el 7 de marzo se llevó a cabo en Buenos Aires un carnaval diferente. Tradición, reconstrucción de época, orígenes, raíces. Un espectáculo para disfrutar y un Ballet para admirar.

Texto: Eileen Murphy
Fotos: Julie Bergadá 

El Ballet Folklórico Nacional presentó, en el Teatro Nacional Cervantes, su espectáculo “Noche de Carnaval”. De la mano de su nuevo director, Omar Fiordelmondo, el show fue un regalo para el público.

A las 21.00, se levantó el telón de un teatro colmado. El primer bloque comenzó con el Pericón Nacional Argentino, la danza de salón de origen europeo que se transformó en un símbolo patrio tras la Revolución de Mayo. Con música de Antonio Podestá y Oscar Cardoso Ocampo, la coreografía derivó en el Malambo, donde los hombres se lucieron con su zapateo y su danza tan tradicional.

La Transfiguración del Gaucho, una coreografía de Norma Viola y Santiago Ayala (fundadores y primeros directores del ballet), fue la pieza que dio lugar al pasaje del folklore a las formas más tangueras que siguieron en el espectáculo. Se  pudo disfrutar de un cuadro en el que se sugieren vínculos entre el malambo surero y el tango primitivo. El gaucho termina cambiando las botas de potro por zapatos de compadrito gracias a los consejos de un sastre.

Lentamente, variadas coreografías que atraparon al público se desplegaron en el escenario: Chiqué, coreografía de Mariángeles Regiardo y Leandro Bojko; Tanguera, una pieza de Mariano Mores; y La Cumparsita. El bloque se completó con once parejas en escena demostrando todo su talento mientras ejecutaban las figuras creadas por Carlos Rivarola para la milonga Taquito militar, también de Mariano Mores.

Luego de un pequeño intervalo, la función empezó a tomar un color diferente con otro solo de tango, a cargo de Sabrina Castaño y Federico Santucho. Acto seguido, el cuerpo de baile completo rindió homenaje a Osvaldo Pugliese –Tributo al Mtro. Osvaldo Pugliese, coreografía de Carlos Rivarola–. Una puesta en escena que conjugó danza, grabaciones del homenajeado pianista, un poema de Lima Quintana y que, como muchas puestas del Ballet, tuvo mucho de teatral.

Un último intervalo permitió prepararse para el gran final. Se subió el telón y un escenario colorido sorprendió al público. Es que Febrero en tu risa, estreno de la noche, planteó un estilo diferente. Leonardo Cuello, a cargo de la coreografía, logró romper con los paradigmas tradicionales del tango pero sin perder su esencia. Fue el último cuadro de la noche y se lució con un escenario repleto de bailarines que no solo interactuaron entre ellos, sino que también lo hicieron con una mesa de madera, una escalera, banderines típicos de corsos y un maniquí. Un baile de carnaval combinado con nuestras tradiciones y nuestro tango despidieron una noche diferente.

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