Chillán: Silla del sol

28 febrero, 2012

En el sur de Chile nos espera un destino que ofrece variadas actividades de verano. En una zona volcánica está Termas de Chillán, Ski & Spa Resort.

Por Eileen Murphy

“Silla del sol” es uno de los tantos significados que tiene la palabra “Chillán” en la lengua mapuche. Sin dudas, es el que mejor describe la estadía en este paraíso chileno: el lugar ideal para sentarse y disfrutar del hermoso sol de la Cordillera.

Si uno viaja en avión, las vacaciones y la fascinación por el paisaje empiezan en el momento mismo en que la nave despega. El cruce de los Andes es una experiencia única. Los picos nevados a tan poca distancia generan una sensación inexplicable y nos muestra realmente pequeños ante tanta magnificencia.

Llegar a Termas del Chillán es muy fácil: una vez en Santiago, la mejor alternativa es volar a la ciudad de Concepción, ubicada a 200 kilómetros de las termas. Allí el Resort posee un servicio de transfer.

Este maravilloso Resort de Montaña se ubica a 82 km de Chillán, en plena precordillera de la Octava Región y es considerado uno de los mejores ski & spa resorts, tanto de Chile como de Sudamérica. Se destaca por su entorno único, rodeado de un espectacular paisaje natural, su cálida arquitectura y un servicio de lujo.

Actividades de verano

En este paraíso, los programas a realizar son variados y para todos los gustos:

  • Para los más valientes, hay actividades de más adrenalina como el arborismo que consiste en caminar por puentes colgantes de árbol a árbol, o el canopy que se divide en 10 tramos, cada uno con un atractivo particular aprovechando los diferentes paisajes del entorno.
  • Para los inquietos el trekking hasta la cima de las termas, con una duración aproximada de seis horas es la actividad recomendada.
  • Para los más tranquilos, el Gran Hotel Termas de Chillán presenta una gran oferta: spa, piscina termal in-out, pileta exterior, clases de yôga o aquafitness y relajantes masajes.

La oferta gastronómica de los cuatro restaurantes del hotel invita a terminar el día degustando de los mejores platos. La comida es tan variada como las propuestas de entretenimiento: las cartas van desde los tradicionales platos de montaña hasta la cocina internacional. La mejor recomendación la tienen los especialistas -quienes brindan el servicio de cada restaurant- y, en general, coinciden: es imposible irse de Chile sin degustar las mejores variedades de frutos de mar típicos de la región.

Para el programa de la noche, se puede visitar el casino y disfrutar de los diferentes espectáculos que se brindan en los salones. Si los juegos no son de su agrado, se puede quedar disfrutando de un agradable baño en la piscina de aguas termales, respirando de los sanos aires cordilleranos.

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