Compañera de viaje

5 julio, 2013

Assist-Card, empresa que ha aumentado 5 veces su tamaño en la última década, es un caso de estudio en el IAE por su modelo descontracturado y osado.

Texto: Marysol Antón.
Fotos: BB Tesio.

“Somos diferentes y hacemos una cultura de la diferencia. Nuestro lema interno asegura que no somos normales. Y es verdad”, afirma rápidamente Alexia Keglevich, CEO de Assist-Card, quien fue ratificada en el cargo en 2006. La empresa de asistencia al viajero, que da servicios en 105 países y se comercializa en 36 de ellos, ostenta un índice de calidad del 98,6%.

“Nos gusta que la gente se enamore de lo que hacemos. Si no tenés en tu esencia el gen de ayudar, no estás en el lugar perfecto para vos”, cuenta esta directiva que también es voluntaria en la ONG “Un Techo para mi País”.

-¿Qué significa no ser normales?
-Hicimos cosas que parecen locas y así obtuvimos beneficios extraordinarios con acciones simples. Nos fuimos a viajes insólitos, entramos a caballo a una fiesta en el Sheraton y tuvimos un crecimiento del 50% con la promoción de junio 2×1. Eso fue un éxito, porque luego de la caída de las Torres Gemelas y la crisis de 2001, en junio de 2002 no teníamos plata para pagar los aguinaldos, entonces apostamos al doble y fue tal el logro que se mantiene todavía. Ese mes la compañía se viste de fiesta y se marcan zonas para competir, hasta tenemos una web interna a través de la cual la gente se hace bromas y hacemos todos los días guerra de pelotitas para descargar el estrés. Todos apuestan a dar desde lo más profundo para obtener un nuevo récord. Cambiando nuestra facturación a mitad de año hemos logrado modificar la temporalidad de las ventas, transformando algo que era propio de la actividad. Hay otras cosas, por ejemplo: todos, incluso los hombres, pueden atender el celular en el momento que sea si es una llamada de la casa o el colegio, y eso se valora.

-¿Qué le imprimís vos a la empresa como líder?
-Ser protectora, algo que está en la naturaleza humana. También la capacidad de las mujeres de manejar varias cosas al mismo tiempo.

-¿En eso se incluye darle importancia a la Responsabilidad Social Empresaria (RSE)?
-Como líderes, los empresarios y quienes trabajamos tenemos la responsabilidad de cambiar las cosas. Uno no puede creer que a 20 minutos de la Capital Federal haya gente que vive sin luz, sin piso ni agua. Es algo que hay que verlo, y poner dinero es la parte más fácil. Por eso nosotros trabajamos por “Un Techo para mi País”, me tocó vivir las jornadas de construcción y eso cambió mi punto de vista, hasta fui a Bogotá a edificar. La compañía aporta dinero, pero el tema era hacerlas y ya en la primera convocatoria se anotaron 160 voluntarios.

 

 

 

 

 

 

-¿Cómo lograron ser sinónimo de asistencia al viajero?
-Estamos posicionados como el genérico en América Latina y en el Sudeste asiático casi lo somos. Somos especialistas en mercados emergentes y recién este año empezamos a mirar a aquellos que no lo son (Estados Unidos, China y Europa). Además, acompañamos la amplitud de la variedad de destinos. Ahora están ganando predominancia los lugares exóticos, algo que es bueno porque significa que, a pesar de la crisis mundial, la gente sigue viajando. Y en esos países damos asistencia siendo locales, eso marca diferencia. Si se da el caso que el médico no habla el idioma, hay un traductor, por ejemplo. Pero la cobertura no solo se trata de pérdida de equipaje y salud, nos llaman porque se olvidaron cosas en el hotel, entonces las recuperamos, o hemos desarrollado una aplicación para que si estás en Dubai, puedas chatear y comprar entradas para la carrera de Fórmula 1, hacer una reserva en un restaurant y hasta confirmar dónde queda el bar de moda.

Una empresa especializada en salir de los formatos para crear los propios.

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