Conciencia y medio ambiente

4 octubre, 2013

Cada uno de nosotros puede contribuir para evitar que el deterioro continúe y junto con ello se vea afectada nuestra calidad de vida.

Por: Instra. Silvina Tenenbaum
Directora de Método DeRose San Isidro
www.derosesanisidro.com.ar – Facebook:  www.facebook.com/metododerosesanisidro

Desde hace miles de años existen propuestas para expandir la conciencia del ser humano y conducirlo a un estado de mayor lucidez. En ese proceso el individuo no solo aumenta el conocimiento sobre sí mismo y desarrolla sus potencialidades, sino que además comienza a comprender que es parte de un todo y que sus actos tienen consecuencias en su entorno social y natural. Que esas consecuencias sean favorables o no dependerá de él.

En lo que respecta al cuidado del planeta, saber esto implica asumir la responsabilidad por su estado actual, pero también comprender que tenemos en nuestras manos el poder de transformar el lugar en el que vivimos en un sitio mejor. Cosas muy simples y cotidianas como la elección del papel, cuántos minutos dura el baño, qué hacemos con los envases o arreglar una canilla que pierde, a largo plazo hacen diferencia.

Entre estas acciones, se destaca una que puede hacer una gran diferencia, en el medio ambiente y también a nivel económico: adoptar una alimentación sin carnes. Tal como lo declaró hace unos años Lord Stern, quien fue miembro asesor de la Secretaría General de la ONU, eso ayudará a combatir el efecto invernadero. Este economista, experto en cambio climático, en una declaración al diario The Times, afirma que la ganadería destinada al consumo de carne representa “un despilfarro de agua y contribuye poderosamente al efecto invernadero”.

Según cifras de la ONU, la producción de carne es responsable de al menos un 18% de las emisiones globales de CO2. Estos son los motivos principales:

1- El uso y cambio de la tierra para la producción de alimento para el ganado, especialmente soja, y la deforestación indiscriminada para la actividad ganadera. De más está decir que esto provoca la desaparición de muchas especies de plantas y animales.

2- El metano emitido por los rumiantes (bovinos, ovinos, caprinos, búfalos, camélidos). La producción de ese gas es parte de los procesos digestivos normales de los animales. Durante la digestión, los microorganismos presentes en el aparato digestivo fermentan el alimento consumido. El proceso, conocido como fermentación entérica, produce metano, que es exhalado por el animal.

Por otro lado, es interesante destacar que la alimentación sin carnes podría contribuir a reducir el hambre y la falta de agua en el mundo. Veamos algunos detalles:

– Para producir carne, se utiliza una extensión de terreno que, si se empleara en la obtención de vegetales, produciría muchísimo más alimento y de una calidad superior. Además, se consumen cientos de litros de agua y otros tantos quedan contaminados por los desechos animales, los antibióticos y las hormonas, y también por los fertilizantes y pesticidas para los cultivos forrajeros.

– Casi un 40% de la cosecha mundial de cereales se destina a la alimentación de animales. Con esos granos y cereales, podrían alimentarse a una gran cantidad de personas.

Está en nuestras manos la posibilidad de contribuir a mejorar nuestro ambiente.

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