Crisis en Europa

27 julio, 2012

Detrás de la delicada situación del Viejo Continente hay irresponsabi­lidad pública y privada. ¿Puede un comportamiento distinto salvar a la economía?

Ricardo Crespo – Prof. del área académica de Economía del IAE Business School

La situación es compleja. Las calificadoras de crédito castigan en este momento a la euro-zona y la deuda adquirió tal dimensión que no queda claro si podrá ser pagada. Detrás de este endeudamiento excesivo hay un exuberante consumo y un defecto en el ahorro. Estos extremos poco deseables se generan tan­to en el sector público como en el privado: a la gente le gusta la fiesta y se acostumbra a ella, mientras que los políticos no quieren perder votos apagando las luces. Pero gastar más de lo que se tiene nunca ha sido sano. Y dejar una deuda abultada hacia el futuro va en contra de la justicia intergeneracional. Por eso, la crisis actual del Euro es tam­bién una crisis política y moral.
Los elementos del problema son técnicos, sociológicos, psicológicos e históricos, pero también son éticos. Por eso es que una ética adecuada puede ayudar a mitigar la crisis. Pero, ¿cuál es ese tipo de ética? La ética utilitarista es la que predomina hoy en día. Hay diversos tipos de utilitarismo, pero la idea central es que el bien de una ac­ción se mide por sus consecuencias benéfi­cas sin importar la moralidad de la acción en sí. Este tipo de ética genera estas crisis. Otras alternativas tampoco son positivas. Una ética de principios (kantiana) no es ca­paz de frenar la crisis porque es formal: “He­cha la ley, hecha la trampa”. Esto nos hace pensar que solo una ética auténtica, que in­cluya el ejercicio de virtudes y el cuidado por el otro, puede contrarrestar los comportamientos que están en la raíz de lo que sucede. Las dos primeras éticas –utilitarista y kantia­na– son fundamentalmente individualistas. Detrás de la espe­culación inmobiliaria, de la toma excesiva de riesgos, de los artilugios contables, de los bonus desmedidos hay un trasfondo indivi­dualista.
Por eso, la ética que mitigaría la crisis requiere una gran finura para advertir y evitar lo que está mal. Es una éti­ca a la que no le basta cumplir con mínimos sino que se esfuerza siempre por hacer lo mejor. Es una ética de virtudes que es perfec­cionista. Históricamente hubo muchos ataques al llamado “perfeccionismo moral”, pero los hechos nos demuestran que es la única efi­caz. ¿Estarán los europeos preparados para practicarlo?

 

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