De isla en isla

3 julio, 2014

Canarias es una Comunidad Autónoma de España y es también uno de los grandes paraísos para desarrollar todo tipo de deportes acuáticos. De origen volcánico, sus formas cautivan al igual que su gastronomía.

texto · Marysol Antón
fotos · BB Tesio

En el archipiélago de Canarias, a pocos kilómetros de las costas africanas, siete islas y seis islotes forman uno de los de los destinos turísticos más buscados. ¿Cuál es su atractivo? Son tantos que hay que ir conociéndolos poco a poco, así como el paisaje se impone frente a la vista, el resto de los detalles se empiezan a saborear apenas uno juega a moverse de una isla a la otra. Así es Canarias.

Cada isla en sí tiene su fama, y basta tan solo con nombrarlas para darse cuenta de esto: El Hierro, La Gomera, La Palma, Tenerife, Fuerteventura, Gran Canaria y Lanzarote. Todas ellas, de origen volcánico, forman parte de la región natural de la Macaronesia –islas alegres, en griego–, que está en el Atlántico Norte. Cada una encierra numerosas sorpresas, pues su perfil pasa de paradisíacas playas (las hay blandas, negras, de lava) a montañas, acantilados, barrancos, volcanes, bosques de laurisilva y dunas.

Con sus playas de arenas doradas y un clima envidiable (por su temperatura y variedad según nos movamos por la geografía de la isla), esta zona ha logrado que el mundo ponga su mirada sobre ella, tanto que la Unesco declaró una de sus partes como Reserva de la Biosfera (se trata de Lanzarote, El Hierro y La Palma, también una parte de Gran Canaria). Allí también están los Parques Nacionales del Garajonay y El Teide, ambos considerados como Patrimonio de la Humanidad.

La naturaleza dotó a Canarias de una belleza singular, tanto que más de 500 especies de flora son exclusivas de las islas, al igual que animales que pertenecen a su fauna, como el águila pescadora o el lagarto Tizón. Por todo esto, desembarcar en una de estas islas es adentrarse en mundos que se muestran casi en estados vírgenes, por eso no hay que perderse la oportunidad de emprender caminatas, paseos en bicicletas o hasta animarse a montar un caballo o camello y poder apreciar de cerca cada detalle de las distintas regiones.

 

 

Los más intrépidos podrán desafiar los barrancos bajando por ellos o escalar las distintas paredes que las montañas y volcanes ofrecen. Ya sobre la costa, los deportes acuáticos se imponen: windsurf, surf, kitesurf y buceo.

 

Los amantes de adentrarse en las profundidades marinas podrán acceder a distintas atracciones según su nivel de experiencia, los expertos podrán ver restos de naufragios y hasta alejarse de la costa para apreciar el ambiente natural de rayas, tortugas, tiburones Ángel, barracudas e hipocampos.

De aquí y de allá

 

Otro atractivo de la región es su gran amalgama de culturas, algo que se replica en la mesa a la hora de servir los platos. Con influencia de población africana, latina y, por supuesto, española, su carta es una de las más cosmopolitas del mundo.

 

La receta tradicional de las islas son las papas arrugadas (se hierven en agua salada) que se acompañan con un mojo (salsa fría). En materia de frutas, el plátano frito es una delicia que todos deben probar. También es muy sabroso fresco, pues tiene un sabor distinto a la banana a la que estamos acostumbrados. Una región para descubrir poco a poco, para saborearla y experimentarla cada día.

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