Vinos Patagónicos

13 marzo, 2012

Revista Contraseñas estuvo presente en el IV Salón de Vinos de la Patagonia Argentina, en Neuquén.

Por Martín Burbridge

Los vinos blancos patagónicos tienen su acidez bien marcada, con la nariz bien frutada y no tan floral, característica que en otras regiones por ahí es más floral. En cambio en la Patagonia, debido al clima y a la altitud que tenemos, son vinos más orientados a la materia prima, a la fruta en sí. Quien describe con precisión la tipicidad de los blancos patagónicos es Francisco Rodríguez, encargado de Bodegas de Secreto Patagónico, ubicada en la localidad de San Patricio del Chañar, a una hora de la ciudad de Neuquén, cuna del boom de los vinos patagónicos.

Es que la región tiene grandes fortalezas para convertirse en una productora de excelentes vinos blancos a nivel nacional: la ubicación austral y el clima más frío que en otras zonas vinícolas le permite tener veranos templados y mayor amplitud térmica, condición necesaria para elaborar vinos con mejor acidez y frescura. Esto hace que los vinos blancos regionales tengan mayor intensidad y carácter, lo que los vuelve muy atractivos para los consumidores.

En la región, que se distribuye en tres grandes áreas (Valle del Río Negro, Añelo y San Patricio del Chañar), la superficie cultivada con variedades blancas está dominada por las uvas Chardonnay y Sauvignon Blanc, pero también hay viñedos de uva Semillón, Viognier, Riesling y Torrontés.

Aprovechando la reciente realización del IV Salón de Vinos de la Patagonia Argentina en la ciudad de Neuquén, Revista Contraseñas probó cuatro blancos patagónicos que poseen características comunes a los vinos de la región, pero también particularidades que los hacen muy distintos entre sí:

  • Malma Sauvignon Blanc 2007 (Bodega NQN, San Patricio del Chañar, Neuquén):
    según Sergio Pomar, enólogo de la bodega, “hay una cuestión de microclima, en una zona en la que el Sauvignon Blanc tiene mucho potencial. Hicimos un trabajo de 3 años para lograr este vino, que incluyó la incorporación de clones seleccionados, hasta lograr el estilo que hoy tenemos”. Se trata de un blanco que obtuvo recientemente la Medalla de Oro en el certamen internacional Vinandino. Sus características principales son su color amarillo brillante con tonalidades verdosas, aromas combinados de frutas tropicales y cítricos como pomelo rosado y un toque de ruda.
  • 25/5 Sauvignon Blanc 2010 (Bodega del Desierto, 25 de Mayo, La Pampa):
    Sebastián Cavagnaro, enólogo de la bodega pampeana, cuenta que los viñedos son cubiertos con canopias para proteger las uvas, porque se encuentran en una zona con mucho sol. Respecto del blanco, “es un vino con predominancia de aromas cítricos; nosotros elaboramos dos tipos de Sauvignon Blanc, uno tirando más a los aromas cítricos y otro más a los tropicales. Y luego, en el momento del corte, uno va jugando y buscando un equilibrio hacia uno o hacia el otro”, explica Cavagnaro.
  • Mantra Chardonnay 2010 (Bodega Secreto Patagónico, San Patricio del Chañar, Neuquén):
    en la visión de Francisco Ramíres, “es un vino bastante frutado y fresco en nariz y en boca. En nariz tiene aromas tropicales como ananá, pera, manzanas verdes, y en la parte cítrica tiene limón y la parte blanca del pomelo rosado”.
  • Calafate Colección Chardonnay 2010 (Bodega Dos Andes, Añelo, Neuequén):
    para Pablo Herrera, enólogo de la bodega desde su fundación en 2008, se trata de un blanco que “no tiene nada de madera para ser un vino fresco en la nariz pero voluminoso (la característica de los Chardonnay de la Patagonia) y cremoso en la boca, con una nariz más mineral, típico de esta variedad, pero no con esa fruta tan expresiva de otros Chardonnay. Es un vino ideal para beber incluso con comidas que pueden acercarse más a los tintos como las pastas y los risottos”.

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