De Mendoza al mundo

7 diciembre, 2012

Alberto Arizu (h), director comercial de la Bodega Luigi Bosca, fue quien le dio a la empresa un vuelo internacional que la posicionó entre las más reconocidas del mercado mundial. Además, lidera Wines of Argentina.

Por Marysol Antón.

Es una de las personas que más conoce del mundo vitivinícola, su accionar marcó tanto la historia de su empresa familiar como la del vino argentino. Alberto Arizu (h) es un perfeccionista que ha sabido colocar a la Bodega Luigi Bosca –de la que es director comercial– entre las más renombradas del mercado nacional e internacional.

-¿Le pesa heredar una empresa familiar o es una ventaja continuar el camino?

-Es una empresa dinámica, donde las distintas generaciones se cruzan, intercambian y comparten su diario accionar. Va tomando el curso natural de una firma en evolución. Sí resulta un compromiso muy grande y una gran responsabilidad saber que la compañía ha transitado por más de 100 años. Tiene un valor muy grande, el valor del tiempo y la experiencia que sin dudas impacta en las decisiones que uno toma.

-¿Qué le agregó usted a la empresa?

-Probablemente mi aporte más grande fue su internacionalización. Hacer conocer nuestros vinos en el mundo y ayudar en la construcción de una reputación que hoy podemos ostentar en más de 60 países. Fue un aporte a Luigi Bosca y a la Argentina, que logró un desarrollo internacional sin precedentes, posicionando sus vinos en el comercio mundial.

-¿Cómo está posicionado el vino argentino hoy?

-Argentina es el quinto productor mundial, el séptimo consumidor y el noveno exportador. Es el país que más creció en el mercado mundial de vinos en los últimos 15 años. Tenemos un posicionamiento destacado y somos considerados un productor de calidad. Lógicamente, esto se construye después de muchos años,  o mejor dicho siglos. Es por eso que todavía tenemos mucho por demostrar. Nuestros vinos han tenido un buen impacto en las tendencias y exigencias de los consumidores internacionales.

-¿Ayudó el formar la marca nacional (Wines of Argentina)?

-Sin dudas. Participé en el primer grupo de bodegas (fueron 8, en 1993) que fundaron lo que hoy conocemos como Wines of Argentina. Ese hito ha tenido un altísimo impacto en la construcción de la marca Argentina en vinos. He formado parte de su board de directores desde el comienzo, fui Vicepresidente y actualmente soy Presidente.

-¿Qué tiene todavía la Argentina para sorprender al mundo?

-Hay mucho: la diversidad de nuestros vinos y de nuestros Malbec en particular, una variedad que irrumpió en el escenario mundial impresionando a los nuevos y viejos consumidores. Esta cepa encuentra en el suelo argentino un lugar único, con una diversidad de terroirs muy particular, beneficiado por sus alturas y latitudes, que le imprimen un carácter que lo identifica.

-¿Estamos pudiendo promover otras cepas además del Malbec?

-Por supuesto, aunque es un largo camino. El vino, es un mercado muy competitivo y ya el hecho de tener una cepa insignia resulta una ventaja inmensa. El Malbec ha significado para Argentina no solo su bandera, también su manera de mostrar al mundo nuestro potencial para producir vinos de alta calidad.

-¿Cómo definiría Luigi Bosca? ¿Qué significa para usted?

-Es la bodega que construyeron mis abuelos, la bodega de mi familia. Allí, de pequeño, aprendí muchas cosas de mi padre, un lugar de recuerdos, de emociones. En Luigi Bosca hemos pensado en cada detalle, cada vino tiene un sentido y ha formado parte de un sueño, de una ambición.

 

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