Diez lugares en Toronto

22 octubre, 2012

Una decena de opciones para ver y visitar en la ciudad más grande de Canadá.

Por Mercedes Aime.

Moderna y multicultural, Toronto puede ser la mejor puerta de entrada para conocer Canadá: no por nada es la ciudad más poblada del país, una megaurbe que no solo cuenta con todos los servicios y una vida cultural vibrante, sino que además está rodeada de los bellos paisajes que caracterizan a este país del Norte. Desde aquí va entonces un posible recorrido urbano que incluye arte, deporte, arquitectura, gastronomía y preciosas vistas.

St. Lawrence Market. Es el mercado más antiguo de Toronto y una atracción imperdible para los amantes del universo gourmet, que pueden llegar a pasarse aquí un día entero sin aburrirse ni por un segundo. El espacio -organizado en tres edificios- es realmente enorme, y entre otros productos se ofrecen frutas, verduras, lácteos, vinos, chocolates y panes, todo con una frescura y calidad excepcionales y a precios razonables. Desde aquí recomendamos con énfasis el jugo de manzana que se vende en bidón (riquísimo), y también los exquisitos sándwiches de salmón que pueden comerse ahí mismo, mucho mejor en la terraza.

Distillery District. Siempre es recomendable, en las grandes ciudades, darse un paseo por aquellas zonas que se encuentran en plena ebullición inmobiliaria: será una buena forma de captar tendencias y estar al tanto de las novedades, además de observar arquitectura de vanguardia. En el caso de Toronto ese sitio podría ser tranquilamente el ‘Distillery District’, un área que alguna vez estuvo poblada por fábricas de cerveza y hoy cuenta con boutiques, cafés, casas de ostras, galerías de arte y chocolaterías, además de que alberga la colección más grande y mejor conservada de la arquitectura victoriana industrial en América del Norte.

Toronto Island Park. Si hay tiempo para alejarse de la ciudad por un día entero, entonces una buena opción será tomar un ferry y dirigirse hacia Toronto Island Park, una de las islas que se encuentran muy cerca de la ciudad (a unos 3 kilómetros) en ese lago gigantesco que es el Ontario. Allí es posible alquilar bicicletas, tomar fotos o simplemente pasar un día al aire libre en un paraje encantador. A fines del siglo XIX muchas familias canadienses acomodadas se construyeron sus residencias de verano en esta isla, y la estampa de esas casas a la orilla del lago resulta hoy bien impactante, es la comunidad de gente que vive sin auto más grande de Norteamérica. Además hay varios puentes desde donde las visitas de la ciudad son inigualables, con lo cual el lugar se presta perfecto para un tour fotográfico.

CN Tower. Se trata de uno de los puntos de interés turístico más importantes de la ciudad, sobre todo porque las panorámicas desde lo alto de la torre de 553 metros resultan memorables, hasta el punto que en los días claros pueden divisarse las cataratas del Niágara. ¿El momento ideal para visitarla? Tal vez una hora y media antes de la caída del sol, verificando que se trate en lo posible de un día despejado. A la visita, que de por sí resulta recomendable, se ha agregado recientemente una nueva atracción: el Edgewalk, un paseo sin barandas que incluye un recorrido circular de 150 metros por una plataforma de metro y medio de ancho que rodea la cápsula principal de la torre. La vuelta completa -que dura entre 20 y 30 minutos y solo puede realizarse con arnés y calzado especial- ha sido calificada como una de las aventuras más excitantes de Toronto.

Art Gallery of Ontario (AGO). Con nada menos que 45.000 metros cuadrados, la Art Gallery of Ontario (más conocida como “AGO”) se erige como uno de los puntos neurálgicos del arte contemporáneo en Toronto y todo el territorio canadiense, con numerosas obras del país y del mundo. Inaugurado en 1900, el museo fue remodelado en la última década bajo las órdenes del arquitecto Frank Gehry, quien dejó su genial impronta en la fachada y en el interior de la galería. Gehry vivió casi toda su vida en Estados Unidos pero creció en realidad en Toronto, con lo cual lo une a la ciudad un vínculo muy especial. Las salas del museo dedican gran atención a la obra de uno de los artistas canadienses de mayor renombre, Tom Thomson, así como también al trabajo del “Grupo de los Siete”, un conjunto de pintores -especialmente paisajistas- que se destacaron en el país en la década del ‘20. Para esta temporada uno de los platos fuertes será la muestra dedicada a Frida Kahlo y Diego Rivera titulada “Passion, politics and painting”, que permanecerá abierta hasta enero.

Royal Ontario Museum. Impresionante ya desde su edificación esta obra del arquitecto estadounidense Daniel Libeskind es una auténtica joya de la arquitectura museística contemporánea, ya que supo transformar una construcción de principios del siglo XX en un lugar luminoso y abierto a la ciudad. Por lo demás, el “ROM” es el mayor centro canadiense de cultura mundial e historia natural, con unos seis millones de ítems y más de 40 galerías, un sitio donde pasarse cuanto menos toda una tarde.

African Lion Safari.  Hablamos de un zoológico muy especial que queda a solo una hora del centro de la ciudad y puede recorrerse en auto para observar a los animales en su hábitat natural. El parque abrió sus puertas ya en 1969 con apenas 40 leones en tres reservas, y hoy alberga una fauna de más de mil animales y un centenar de especies: lo más parecido a encontrarse en África. El establecimiento ofrece además numerosos juegos para chicos, shows con aves y paseos en tren, barco y hasta en elefante.

Science Centre. Este enorme museo de la ciencia interactivo es ideal para una visita con chicos o adolescentes, ya que explora el funcionamiento de los robots, los misterios del espacio y los principios de la electricidad, además de que se ofrecen demostraciones de papiroflexia, soplado de vidrio y lásers, entre muchas otras. Con numerosas exhibiciones prácticas, simuladores y salas temáticas, el Science Centre fue uno de los primeros establecimientos educativos del mundo en responder al criterio moderno de participación, un concepto que vino a superar al clásico “no tocar” de los museos tradicionales.

Air Canada Centre. Se sabe que los canadienses son verdaderos apasionados de los deportes, de ahí que tampoco sea mala idea concurrir a algún juego de básquet o hockey sobre hielo, dos de las disciplinas más representativas del país. En ese caso es posible llegar a la intersección de la Bay Street, la York Street y la Gardiner Expressway, donde se encuentra nada menos que el Air Canada Centre. Allí juegan de locales los “Toronto Raptors” (el principal equipo de básquet de la ciudad) y los “Toronto Maple Leafs” (el equipo más popular de hockey sobre hielo), aunque también se desarrollan allí conciertos de rock y existen además varias opciones de restaurantes.

Toronto Zoo. Uno de los zoológicos más grandes del mundo y por lejos el mayor de Canadá, abierto en 1974 y con 287 hectáreas divididas en diferentes “zoo-regiones”, como la Indo-Malaya, la de las Américas, la Tundra, Australasia, Eurasia y los Dominios Canadienses, aunque una de las más populares -tanto por su paisaje como por sus animales- sigue siendo la Sabana Africana. Se trata a todas luces de un parque súper completo, que cuenta con invertebrados, un acuario y hasta osos polares que en total suman casi 500 especies.

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