El hogar del vino

27 noviembre, 2013

Las cavas son los sitios en los que el vino se guarda y espera el momento justo para ser degustado. Restaurantes y bares que abren sus puertas para que el cliente pueda elegir y consejos para armar un espacio propio en casa. Además, la tendencia de vinotecas en torres de departamentos.

Texto: Daniela Rossi.

Pensar los platos que compondrán una cena especial es tan importante como tener en cuenta qué botellas se descorcharán para beber, y lograr esa conjunción es ideal para un buen anfitrión. Elegir los espumantes que harán de bienvenida, los tintos o blancos que acompañarán los principales y los vinos dulces que darán pie al postre es más fácil si se tiene un lugar de la casa transformado en cava: solo habrá que sumergirse entre etiquetas y elegir.

Para lograr ese espacio, en el lugar hay que tener en cuenta algunos puntos: debe ser un sitio que no sufra cambios bruscos de temperatura, con una humedad constante y poca luz. Un sótano, un espacio bajo la escalera o una habitación pequeña que no se use pueden ser acondicionados para lograrlo. Otra opción es recurrir a las cavas diseñadas para la guarda de vinos, refrigeradas, que pueden construirse a medida. Quienes viven edificios que cuentan con amenities pueden disfrutar de otra alternativa: las cavas ubicadas en espacios comunes, con botellas elegidas según el perfil de los vecinos y las condiciones adecuadas para la guarda. “Desde el punto de vista técnico está todo contemplado: las bebidas se estiban y venden de forma horizontal y el ambiente es el ideal. Desde lo estético, se busca que el lugar transmita la sensación de una cava real, con materiales como piedra, madera y luz”, explica Nicolás Cañete, director de Käniet, empresa que ofrece este tipo de comodidad.

“Si el único espacio con el que se cuenta es un mueble con compartimientos para botellas en la parte más alta de la cocina, que suele ser el lugar que alcanza mayores temperaturas en una casa, lo mejor es comprar el vino ya añejado en alguna vinoteca de confianza y consumirlo pocas horas después”, recomienda Andrés Rosberg, presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers y sommelier ejecutivo de Fierro Hotel, lugar en el que tiene un cava de aproximadamente 200 botellas. Son muchos los restaurantes y bares de la ciudad en los que el espacio de los vinos tiene un encanto especial: en Gran Bar Danzón el sommelier Esteban Pereira logra una selección de más de 300 vinos de todo el mundo. En Aldo’s las mejores botellas están en la cava subterránea, en donde se realizan degustaciones para grupos reducidos. En Le Grill se puede bajar las escaleras junto al sommelier y volver de la cava con la botella elegida por uno mismo.

“Por supuesto que el gusto del dueño de casa será un modo de seleccionar los vinos, pero es importante poder tener variedad tanto en cepas como estilos, para diferentes invitados y diferentes tipos de reuniones, desde los espumosos hasta algunos vinos dulces”, explica Marina Beltrame, directora de la Escuela Argentina de Sommeliers.

Quienes disfruten de beber un buen vino, probar las cepas en diferentes etapas de añejamiento o simplemente disfrutar de un momento especial acompañado por la bebida adecuada, encontrarán en las cavas su nuevo rincón especial en el hogar.

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