El regreso de un clásico

28 julio, 2014

Sofisticado y tradicional, el rey de los destilados ahora conquista paladares jóvenes y brilla en los cocktailsde autor.

por Daniela Dini

Hasta no hace mucho, era un clásico: una bebida destinada a los amantes del buen beber y a las generaciones mayores. Luego, resurgió como una tendencia y podría haber sido una de esas modas pasajeras, que reformulan lo tradicional enmascarándolo de vintage. Afortunadamente, el whisky volvió para quedarse.

 

En un momento en el que las barras de Buenos Aires transitan un revival, el “agua de vida”, tal como se traduce “whisky” de su gaélico original, brilla como en sus mejores tiempos. Es el rey de los destilados. Era una bebida que parecía estar encasillada a un solo momento de consumo y consumidor. Ahora ha vuelto a cautivar los paladares más diversos como tiempo atrás. Quizá lo más llamativo es que trasciende no solo edades, sino también sexos: cada vez es más frecuente ver mujeres bebedoras de whisky, algo que se celebra y que, según los expertos detrás de las barras, eleva el nivel del consumidor.

Pero no solo los bebedores cambian, sino también las maneras de consumir. Ha quedado en el pasado la frase de ‘el whisky se bebe solo’, cuando agregar hielo podía ser casi una herejía. Es importante conocer qué whisky estamos por beber para ver cuáles son las opciones.

 

Estos, y sobre todo los blends, admiten múltiples maneras de beberse: con un golpe de agua para despertar sus aromas más profundos, tal vez con hielo para hacerlo una experiencia refrescante, acompañarlo con un vaso de agua helada para descubrir su cuerpo o en un cocktail.

Sin secretos

“El whisky formó parte de la época dorada de la coctelería y hoy rejuvenece en las barras atrayendo a gente joven y a mujeres que se sentían excluidas de esta bebida, considerada eminentemente masculina”, sintetiza Juan Carlos Baucher, embajador de Johnnie Walker, marca de casi dos siglos de historia. Para él, la democratización de esta bebida está relacionada con romper prejuicios. No hay secretos para beber whisky. Cada quien podrá hacerlo como quiera. Además, todo whisky tiene sus características individuales, su estilo y perfil aromático. Los hay muy suaves y ligeros, otros son más frutosos y especiados, y también existen los muy potentes, intensos y ahumados. Esta diversidad aporta un desafío mayor a cualquier bartender, porque a diferencia del vodka, el whisky está cargado de intensidad aromática y sabor, es mucho más desafiante al momento de crear un trago, pero a la vez mucho más estimulante cuando se logra desarrollar una combinación que permite descubrir todo su potencial, delicadeza, suavidad, elegancia y profundidad.

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