El tesoro escondido de la selva misionera

10 diciembre, 2018
Texto Carola Cinto

Yacutinga Lodge y Loi Suites Iguazú, dos oportunidades para redescubrir la naturaleza de Misiones, a tan solo dos horas de las Cataratas de Iguazú.

Existe un lugar, a más de mil kilómetros de la capital, en donde las mariposas son multitud y las personas se cuentan con los dedos de las manos. Allí, los yaguaretés son más buscados que la señal del teléfono y las arañas tejen alrededor de las copas de los árboles. La lluvia brilla por su presencia y todavía se puede encontrar tierra virgen.

 

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Este lugar es Misiones, la tierra roja, la selva verde. Más conocida por sus escandalosas cataratas y sus lujosos hoteles. Menos por su interior profundo, por sus pueblos guaraníes que aún habitan esas tierras, por su Comandante Andresito, un prócer que la historia se olvidó de incluir en sus libros y por su Reserva Yacutinga, una península de selva nativa que está a dos horas del Parque Nacional Iguazú y que ofrece una experiencia de comunión con la naturaleza.

 

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Esta área natural protegida tiene más de 500 hectáreas y un pequeño lodge, con todo lo necesario para una estadía completa. El lujo está ahí afuera, del otro lado de las puertas de las habitaciones. Los cantos de los pájaros, el croar de los sapos, los chillidos de los monos se escuchan a toda hora, incluso cuando se hace de noche y el camino a la habitación se convierte en un túnel oscuro.

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Yacutinga es un lugar ideal para aquellos que disfrutan de la naturaleza y las aventuras. Apenas el sol empieza a colarse por los pequeños claros de la selva, Saúl -uno de los tantos guías que tiene la reserva- espera a los grupos en uno de los senderos que se internan en el medio de los matorrales. Caminar al lado de Saúl será una de las experiencias más ricas que cualquier visitante pueda llevarse de Yacutinga. No solo por su carisma y su calidez, sino también porque es un verdadero conocedor de estas tierras. Saúl imitará los silbidos de los pájaros y podrá reconocer cada una de las especies tan solo por la forma de sus hojas. Contará miles de anécdotas y recogerá frutas de los árboles para endulzar el recorrido.

 

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Una vez de vuelta, los visitantes podrán disfrutar de un sabroso almuerzo que quedará guardado para siempre en sus paladares y en su corazón. El lodge de Yacutinga es un refugio ideal para cuando la lluvia no permite las caminatas. Toda la estructura está hecha de madera y botellas de vidrio que filtran los rayos del sol y los transforman en escandalosos arcoíris. La comida es tan exquisita como la naturaleza que rodea la reserva: siempre se sirven tres platos y vale repetir. Cada una de las recetas tiene dos secretos mágicos: uno, los ingredientes frescos y exóticos de la zona y dos, la calidez de quienes eligen, preparan y sazonan.

 

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Un plato recordable es Chipa Guasú, una torta de maíz al horno, ideal para disfrutar de entrada o a la hora de la merienda. Algo para destacar es la posibilidad de tener menús para veganos y vegetarianos, con recetas igual o más de sabrosas.
Con la panza llena y después de unos minutos de descanso debajo de las hojas de palmitos, la reserva ofrece recorridos nocturnos en los que se podrán ver las especies que habitan en la noche y disfrutar del manto de estrellas que cubre la selva. También se podrá hacer un silencioso y tranquilo recorrido en kayak por las aguas del río San Francisco. Esta navegación de tres horas es una forma diferente de recorrer el santuario natural que es Yacutinga, mientras alguno de los guías nos ayuda a descifrar los misterios de toda la vida que rodea el curso de agua.

Spa y naturaleza

Para aquellos que prefieran los baños de vapor húmedo, la ducha escocesa y el jacuzzi ozonizado, existe una novedosa propuesta para disfrutar: las nuevas Vilas Royal de Loi Suites Iguazú. Esta opción de lujo, dentro del tradicional hotel de selva cinco estrellas, tiene desde desayuno en la habitación, hasta un pequeño funicular que lleva a los huéspedes hasta la orilla del río, atravesando las increíbles vistas de la selva subtropical.

 

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Cada una de las 162 habitaciones de las Vilas Royal están perdidas dentro de la frondosidad del ambiente y conviven armoniosamente con el paisaje. Los ventanales harán que los huéspedes sean parte de la selva y puedan experimentar una convivencia permanente con el ecosistema. Un lugar especial: el balcón privado con jacuzzi.

 

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Su spa Namasthé está integrado por circuitos de aguas puras con altos contenidos minerales que, combinados con sesiones de masajes, buscan generar una conexión profunda entre cuerpo y alma. Los que elijan esta opción, también podrán disfrutar de caminatas por los senderos peatonales autoguiados que acompañan el vaivén de la flora selvática y de un servicio de transfer exclusivo a las Cataratas del Iguazú, el broche de oro de una experiencia en la que la naturaleza es la verdadera protagonista.

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