El turismo del mañana

4 octubre, 2013

La ecuación perfecta entre ecología y confort existe y se disfruta en tres enclaves emblemáticos de Perú: Cuzco, Machu Picchu y la Selva Amazónica.

 Texto: Luisa Zuberbuhler.
Fotos: Camilo Aldao.

Hace 37 años José Koechlin ideó Inkaterra, priorizando la revalorización de la naturaleza y la cultura peruana. Desde entonces sus hoteles no paran de cosechar premios, entre los que se destacan el Conservation Award del World Travel & Tourism Council (WTTC), el Global Vision Award, de Travel & Leisure (American Express) y  el Enviroment Trophy de Relais & Châteaux.

También figuran en todas las listas de oro de las publicaciones VIP, pero el gran mérito de Inkaterra es haber logrado combinar dos cosas tan dispares como ecología y lujo, desechando la idea de que el turismo sustentable o ecológico tiene que estar indefectiblemente asociado a una carpa.

En sus hoteles –Inkaterra Machu Picchu, en el corazón del bosque de nubes andino; Inkaterra Reserva Amazónica, a orillas del río Madre de Dios; e Inkaterra La Casona, a unos pasos de la Plazade Armas del Cuzco–, se palpa el cuidado en la preservación del medio ambiente. Los amenities son productos orgánicos, como repelente de insectos con citronela o crema de enjuague con heliotropo (arbusto de flor morada y aromática oriundo de los Andes peruanos). Todos en frasco de vidrio: lo único plástico es la gorra de baño, envuelta en papel ecológico. Las sandalias son de goma recuperada y cada huésped recibe una cantimplora metálica para agua mineral, para evitar las botellas plásticas.

Utilizan energía de bajo impacto combinada con profusión de velas y faroles. En las habitaciones hay chimeneas y, si hace falta, proveen de bolsas de agua caliente para entibiar la cama. Dan adecuado tratamiento a los residuos y piden a sus huéspedes que separen la basura. También favorecen el desarrollo de las comunidades locales impulsando la contratación de personal local; aportan su experiencia en Áreas Naturales Protegidas y desarrollan planes de contingencia para paliar desastres.

Es un lujo dormir en una de las once suites de La Casona, una de las primeras mansiones construidas por los conquistadores en Cuzco; una aventura hacerlo en una cabaña de lujo o en la copa de los árboles, a 30 metros de altura en la Reserva de la Selva Amazónica, resort líder en compensar las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las operaciones hoteleras hasta llegar a ser un entorno carbono neutro; y un placer alojarse en el Inkaterra Machu Picchu, con plantación de té, huerta, un extraordinario jardín de orquídeas nativas y un ámbito especial para la recuperación del Oso de Anteojos, vegetariano y en peligro de extinción.

 

Datos útiles:
www.inkaterra.com
Reservas desde Buenos Aires: 43263861/ 43284647.
rc-latinoamerica@relaischateaux.com

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