El vino color de rosa

27 noviembre, 2013

Los rosados se imponen en el mercado argentino y cada vez más bodegas introducen una etiqueta de este vino a su portfolio. 

Texto: Eugenio Maestri.
Fotos: BB Tesio.

Según se dice, el vino rosado es el más antiguo de la humanidad, aquel que surgió de la maceración accidental de uvas tintas que estaban en una vasija de barro. Fue el primero que aprendió a elaborar el hombre, seguramente el que tomaban los fenicios y los egipcios. Por otro lado, hasta entrado el siglo XVIII, de casi la totalidad de los viñedos mundiales de uvas tintas solo se producían vinos rosados como consecuencia del desconocimiento y de la falta de herramientas de los viticultores.

¿Cómo se elabora un vino rosado? Existen tres formas de llevarlo a cabo. En primer lugar, está el que se elabora con un método de maceración corta, por eso se lo conoce también con el poético nombre de “vino de una sola noche”, ya que alude al tiempo en el que el mosto estuvo en contacto con los hollejos. Este es el de mayor calidad porque es un vino pensado y producido para ser un rosado con todas las letras. En segundo lugar, se puede elaborar por sangría de uvas tintas, y finalmente se emplea un método menos frecuente mediante una mezcla de uvas tintas y blancas.

En Argentina, durante muchos años se elaboraron vinos rosados de baja calidad, aunque esta tendencia cambió en el último tiempo y, ahora, la mayoría de las bodegas (grandes, medianas y pequeñas) tienen en su portfolio de etiquetas un rosado en distintas franjas de precios.

Marcela Rienzo, sommelier de gran experiencia y autora del sitio www.aromasdevino.com, cree que los vinos rosados crecen en el mercado porque “responde a las tendencias actuales como la de beber vinos con bajo contenido alcohólico, que puedan tomarse frescos, que sean sencillos y fáciles. Las bodegas apuntan a otras opciones de consumo, como un aperitivo, para acompañar una picada o un almuerzo ligero. Un buen rosado debe conjugar lo mejor de los dos mundos: la frescura de un blanco y algo de estructura de un tinto. Debe ser aromático, joven y con buena acidez”.

Ahora que la primavera está avanzada y el calor comienza a hacerse sentir, es el momento elegido por la mayoría de las bodegas para dar a conocer sus lanzamientos rosados. Uno de ellos es el 505 Rosado 2013 de Casarena Bodegas y Viñedos. Elaborado con 70% de Malbec y 30% de Cabernet Franc, se presenta como un vino con notas a frutos rojos frescos, que desde la bodega recomiendan acompañar con unos blinis de salmón, palta y wasabi.

Otro exponente del potencial que pueden alcanzar los rosados argentinos es el Finca La Anita Rosado de Petit Verdot. Soledad Vargas, la joven enóloga a cargo de la elaboración de los vinos de la empresa de Manuel Mas, apunta sobre el tema: “La gente de entre 25 y 30 años los prefieren porque son frescos, frutados y simples, ideales para la previa de una reunión. A las mujeres les encanta porque los sienten refrescantes, dulces, suaves. Van muy bien para cualquier tipo de cocina simple. También hay una realidad y es que, al concentrar vinos tintos, queda una sangría y muchas bodegas terminan haciendo rosados, aunque cada vez más se esmeran en que sean de buena calidad. Igual, no todos hacen un rosado de Petit Verdot como el nuestro”, dice orgullosa de su creación.

Miguel Leny Martínez, responsable de la elaboración de los vinos de Domaine Bousquet y creador de un rosado de Malbec y Cabernet Sauvignon explica que “la mayor virtud del rosado es la primicia, lo primero: los aromas frescos a frutos rojos como frutillas, cerezas y ciruelas. Es el vino perfecto como aperitivo, acompañando un plato de mariscos o de cocina oriental. Y se puede beber a cualquier hora, siempre en buena compañía. Para que sea de buena calidad, debe ser elaborado para ese fin y no mezclando tintos y blancos para llegar al color deseado. Debe hacerse con las primeras uvas tintas (nosotros usamos Malbec y Cabernet Sauvignon) macerándolas en frío hasta conseguir un buen color. Creo que el consumidor se dio cuenta de los cambios en la forma de elaborar los rosados y por eso les dio un lugar en su mesa. Son los vinos que más incrementan sus ventas. Y todavía hay mucho para trabajar y mejorar”.

En un mercado como el argentino, donde el consumidor cada vez se interesa más por las novedades, la innovación, las nuevas tendencias y la calidad, los vinos rosados, parece, llegaron para quedarse.

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