¿Es posible tener una cocina ecológica?

30 abril, 2013

Las claves de una cocina ecológica no se relacionan tanto con la tecnología de punta como con una serie de hábitos que cualquiera puede tomar para contribuir con un planeta más limpio y sustentable.

Por: Emilie Poisson.

  • Jamás guarde alimentos calientes en la heladera.
    La heladera es el aparato que en la cocina más energía consume, y por lo tanto aquel en el que mayor diferencia se puede hacer a partir de un uso consciente. Procure no llenarla demasiado, descóngelela periódicamente y ajuste el termostato a una temperatura que no sea excesivamente baja, ya que la mayoría de las veces esto no es necesario. Otro consejo: no se quede “vitrineando” delante de la heladera a la hora de decidir qué consumir. Cada vez que se abre la puerta y no saca nada se pierde temperatura que debe ser recuperada, lo que requiere de energía eléctrica adicional.
  • Evite usar elementos descartables.
    Repasadores en vez de papel tissue, encendedores en vez de fósforos, servilletas de tela en lugar de las de papel: todo suma a ahorrar energía, ya que se trata de elementos realmente difíciles de degradar. Aplique el mismo criterio para, por ejemplo, los festejos de cumpleaños: prefiera los vasos de vidrio a los de plástico y la vajilla de loza a la de cartón, aunque luego haya que lavarlos. Si esto le da pereza, piense que el planeta estará agaradecido.
  • Compre local.
    A la hora de comprar alimentos envasados lo ideal es optar por aquellos elaborados lo más cerca posible de donde nos encontremos: no hay que olvidar que el transporte genera gases de efecto invernadero y que el número de kilómetros que recorren los productos hasta llegar a nuestros mercados suelen ser muy elevados. También es recomendable elegir productos con poco embalaje o embalaje retornable, para de esa manera disminuir la cantidad de desechos.
  • Vaya a hacer las compras con su propia bolsa.
    Se estima que un 90%  de las bolsas de plástico terminan en basureros. También ocurre en los comercios argentinos que la compra siempre se entrega en una bolsa, aun cuando el cliente tiene otra para llevar el producto o este es tan pequeño que hasta podría meterse en el bolsillo. En esos casos, no hay que meditarlo demasiado. Solo basta con decir: “No, gracias, no necesito una bolsa”.
  • Separe su basura todo lo que pueda.
    Además de los papeles, los envases plásticos y los de vidrio también pueden lavarse y colocarse en la bolsa para los cartoneros, que sí los aprovechan. Son muchas las personas que advierten que si de parte del sector público no se emprende una campaña seria de reciclado, entonces separar no vale la pena. Pero eso no es del todo cierto. Las condiciones nunca vienen del todo dadas, es por eso que hay que generarlas. El hecho de que sean los propios habitantes de una ciudad los que empiezan en sus casas a separar sin dudas contribuirá a acelerar este proceso, además de que seguramente les ayudará a ellos mismos a tomar más conciencia  acerca de los residuos que generan. En este sentido, separar puede considerarse un acto político.
  • Acostúmbrese a beber agua de la canilla.
    ¿Teme que no sea lo suficientemente pura? No importa: entonces puede instalar un filtro. Hoy existen en el mercado aparatos fijos (que se conectan directamente a la toma de agua principal) y móviles (jarras o bidones que tienen filtros que hay que cambiar cada cierto tiempo). De esa forma se ahorran muchas botellas de plástico, ya que los desechos de este tipo de mecanismos son mucho menores. Este cambio de hábitos trae aparejadas dos ventajas: una, que ya no tendrá que andar cargando esos enormes botellones; y dos, por fin podrá liberar el espacio que ocupan en el lavadero o la cocina.
  • Vuélvase un consumidor experto.
    Estar informado es la mejor forma de no ser víctima del greenwashing: ya sabemos que no cualquier cosa que diga “eco” es necesariamente buena para el medio ambiente. Las etiquetas son una herramienta fundamental para poder elegir aquellos productos que se relacionan con nuestras ideas y valores. Lamentablemente no existe un solo sistema de etiquetado de productos ecológicos, por eso es importante que cada quien pueda realizar al respecto una pequeña investigación. Transformarnos en consumidores calificados no es fácil, pero vale la pena.
  • Opte por electrodomésticos más eficientes.
    Los electrodomésticos tienen distintos niveles de consumo y pueden abarcar distintas categorías. No se trata de tirar el viejo si funciona bien, pero sí de tener en cuenta otras opciones al momento de renovarlo. en todo caso: siempre es mejor inclinarse por aquellas cosas que duren mucho tiempo y que no haya que cambiar a los pocos meses. Recordemos que la forma más ecológica de gestionar un residuo es no producirlo.
  • Aproveche la energía.
    No abuse del horno, apague las luces cuando no las utilice, hierva solamente el agua que necesite y siempre con la olla tapada, para que se caliente más rápido.

 

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