Guerras comerciales en la Región

28 junio, 2012

La necesidad de unidad y visión global

El director del área de economía del IAE Business School, Eduardo Fracchia, nos presenta los desafíos que enfrenta el comercio ex­terior de América Latina y la situación del Mercosur, un bloque que hoy no logra profundizar su integración. Además, destacó los mercados de interés para el sector exportador.

Con un Mercosur que muestra grietas y una Latinoamérica con menos expectativas de crecimiento, la necesidad de unión entre los países de la región y la avidez por nuevos mercados pasan a ser fundamentales. Estas son algunas de las conclusiones del profesor Eduardo Fracchia,  que pide fortalecer relaciones con países claves y un mayor valor agregado en la exportación ba­sado en la innovación y en el capital humano. “El gran mercado que enfrenta hoy Amé­rica Latina es Asia”, asegura el profesor que pide, al mismo tiempo, “una fuerte unidad de coordinación en el seno del Mercosur”.

¿Cuál es su visión sobre las pujas en el intercambio comercial entre los países del Mercosur?
El bloque tiene una larga tradición de “guerritas” comerciales, en juguetes, petro­química, lácteos, entre otras varias. Lo ideal es que estos episodios vayan con el tiempo corrigiéndose si se aceita el proceso de in­tegración y se fijan pautas claras. Un punto que siempre está dando vueltas y que genera mucho  ruido es que haya tipos de cambio diferentes. Nosotros tenemos un régimen, Brasil tiene otro y eso puede provocar cierta volatilidad. Es lo que se llama el problema de la coordinación cambiaria.

¿Cómo podrían reducirse los roces?
A través de una fuerte unidad de coordi­nación en el seno del Mercosur. Es decir, que haya un árbitro con poder. Eso acá no exis­te, no hay lo que es Bruselas para Europa. El Mercosur básicamente depende de la deci­sión de los presidentes pero carece de una instancia institucional que mande.

¿Las fricciones en el intercambio comercial entre los países más fuertes de Latinoamérica pueden poner en riesgo al Mercosur?
No, yo creo que son “guerritas” menores, anecdóticas. No afectarán al Mercosur. Qui­zás el día de mañana el Mercosur se extienda a toda América latina: todos los países que estén por debajo de Panamá podrían ser un gran mercado común. Una evolución natural de América del sur sería hacer una zona inte­grada, de países sin aranceles entre sí. Es de­cir que haya un comercio abierto de todos los países de la región. A futuro me imagino una América latina que esté totalmente unida. En cierto modo ese fue el proyecto de Bush, pero en vez de hacerlo con Estados Unidos, en este caso sería sólo entre nosotros.

¿Los desacuerdos internos que aparecieron en la Comunidad Europea pueden enseñarle algo a la región sobre El futuro del Mercosur?
Sí, hay que estudiar mucho la macroeco­nomía de lo que fue sucediendo. En ese sen­tido es fundamental tener cuidado con los mercados de capitales: las regulaciones tie­nen que ser prudenciales y estar a la altura de las demandas de la realidad económica, una cuestión que se descuidó en Wall Street. Se fue demasiado “pro mercado”, muy optimista en que el sistema se iba a autorregular. También sirve para el Mercosur el desafío de pensar qué pasa con el país débil, si hay que ser solidario cuando hay una crisis. Lo estamos viendo ahora con los países que es­tán yendo a menor velocidad en Europa. Y la pregunta podría hacerse aquí, por ejemplo, si hubiera problemas con Paraguay: hay que preguntarse si el Mercosur debería apoyarlo.

Dudas en el Mercosur
La política proteccionista que impuso Argentina para la industria nacional -mediante las Licencias No Automáticas y las Declaraciones Juradas Anticipadas- genera dudas, resquemores y pequeñas devoluciones. En tanto, en el resto del bloque, hay quejas de los socios menores por los intercambios comerciales y Brasil disfruta al haber quedado como la sexta economía del mundo.

Según Eduardo Fracchia, “el proteccionismo es la respuesta natural” ante la política de sustitución de importaciones establecida por el gobierno nacional para fomentar a la industria argentina. “Si se abriesen las economías, cada país encontraría sus ventajas competitivas y se especializaría en lo que hace relativamente mejor y compraría lo que hace peor”, dijo.

¿Qué posibilidades tienen  los países latinoamericanos para generar nuevos mercados de exportación?
El gran mercado de exportación que en­frenta América latina es Asia. Esa es la zona a donde deberían dirigirse todos los esfuer­zos y el posicionamiento competitivo. Lo que se está haciendo ahora es poco: sólo el 10% de toda la exportación va a Asia. Para encarar esta aventura, América latina debe­ría tener productos de mayor calidad, sobre todo desarrollar los manufacturados. Tam­bién deberíamos tener mayor escala porque no llegamos a satisfacer las necesidades de los clientes. Hay un déficit de innovación y de capital humano. Esto tiene que ver con la competitividad sistémica de la región que nos limita en el salto exportador.  Una debi­lidad estructural es lo que podemos llamar la fragilidad de los precios internacionales que generan números muy volátiles que provocan que la entrada al exterior sea muy precaria. Otro tema que ahora no está muy de moda, pero es importante es que América Latina en­frenta lo que se llama la “trampa de la globa­lización”: Estados Unidos y Europa buscan un posicionamiento tal que alteran los pre­cios con los subsidios agrícolas. En definiti­va, estas políticas domésticas influyen en los flujos de comercio internacional. Estos sub­sidios, de alrededor de 300 mil millones de dólares, hacen que se trabe nuestro potencial exportador.

¿Qué tipos de productos pueden compensar la balanza comercial latinoamericana y mejorar las ecuaciones locales?
La balanza comercial está muy soportada por commodities. Los países del Mercosur se destacan por generar productos primarios: forestación, minería, pescado, fruta, vid. En el caso de Argentina se produce sobre todo soja, trigo y maíz. Brasil, en cambio, trabaja más so­bre manufacturas. Desde el punto de vista de los productos, el desafío es desarrollar manufacturas en base a los recursos naturales y posicionarse mucho en esos sectores. Por ejemplo, producir más aceite de soja, más vino, más jugo de limón, más cuero elaborado. Es decir, ir un eslabón mas en la cadena, avanzar para no quedarse sólo con el producto primario.

¿Cuáles son las relaciones comerciales más importantes de Argentina y cuáles podrían construirse A futuro?
Brasil es un importante socio comercial. También tenemos mucho comercio con Uruguay y con Chile, pero poco con Méjico. Deberíamos profundizar más el comercio con el resto de los países de la región. India es otro mercado muy interesante que está creciendo al 9% anual. Toda Asia es clave, sobre todo en lo que refiere a la demanda de alimentos. África también tiene mucho po­tencial: podría ser un continente de interés para trabajar a futuro, ya que va a estar cada vez más presente en los flujos de comercio internacional. Y después también hay que tener en cuenta a los mercados tradicionales, como el americano y el europeo, donde hay que seguir consolidando la venta exterior.

Números
El superávit comercial de la Argentina en 2011 fue de 10.347 millones de dólares según el INDEC, lo que implicó una caída del 11% respecto al 2010. Los principales países que recibieron productos argentinos fueron Brasil, China, Chile, Estados Unidos y España. Argentina exporta más del 60% de sus productos al Mercosur, NAFTA, UE y los países de la ASEAN (China, India y Japón). Otro 15% se exporta a Chile, al MAGREB y a Medio Oriente. El restante 20% se divide entre unos 40 países.
Para Eduardo Fracchia, América Latina tiene varios problemas para exportar más, entre los que destacan la falta de calidad e infraestructura (caminos, autopistas y puertos).

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