Gustos son gustos

19 diciembre, 2013

Con una gran presencia regional, Saporiti es una firma nacional especializada en el desarrollo de sabores, colores y agregados funcionales y nutricionales para la industria alimentaria.

Por Marysol Antón

¿Alguna vez pensaron dónde se originan los sabores que día a día deleitan a sus paladares? ¿O los fitoesteroles que, tal como anuncian los avisos comerciales, ayudan a bajar el colesterol? Yogures, jugos, helados, caramelos, golosinas en general, leches saborizadas o con agregados nutricionales; todos estos productos son, en parte, gracias al aporte de Saporiti, empresa proveedora de aromas, sabores y colores para la industria alimenticia. Quien está a su cargo, casual o causalmente, es un médico, con una amplia experiencia en el servicio de terapia intensiva pediátrica. Así, Adrián Saporiti dejó el estrés del hospital y sus urgencias y puso el foco en volcar sus conocimientos a un nuevo mundo, pero que ya conocía.

-¿Cómo fue el pasaje de la medicina al universo empresarial?

-Raro –sonríe–. Por ser parte de la familia estaba en el directorio de la compañía, pero obviamente venía solo cuando era estrictamente necesario. En 1998 había empezado a reciclar mi labor como médico –estar en la terapia intensiva te va desgastando– y estaba estudiando administración médica. En ese entonces falleció uno de mis hermanos, entonces pensé que lo que estaba aprendiendo podía aplicarlo en la empresa familiar y no en la de alguien más.

-En esta labor, ¿en qué te favorece haber ser médico?

-La terapia intensiva es un trabajo en equipo, así aprendí que hay quienes saben más que yo y eso en el mundo de los negocios cuesta aceptarlo. Por otra parte, los médicos estamos acostumbrados a estudiar todo el tiempo, mientras que los empresarios lo hacen menos, así fue como logré juntar experiencia en el sector en menos tiempo. También estamos acostumbrados a tomar decisiones en situaciones de incertidumbre, y eso me formó. En la medicina los resultados se miden en variables más valiosas que el dinero y hay una clara metodología para discriminar datos de opinión  y saber el peso de cada dato; en las firmas esto no pasa, no se ve un sistema de seguimiento. Por último, me ayuda en ver que un error es una posibilidad de trabajo y que es mejor mostrarlo que ocultarlo.

-¿Y en desarrollos de productos?

-Saporiti tiene cuatro grandes áreas: colores, sabores, funcionales y nutricionales. Esta última, por ejemplo, me ayuda a ver cómo alimentar mejor a niños. Hemos participado con clientes en el desarrollo de planes de alimentación de bajo costo y alta calidad nutricional, por ejemplo. Además, tenemos planes de Responsabilidad Social Empresaria. Uno de ellos es el Empujar, mediante el cual ayudamos a que chicos de quinto año de hogares humildes tengan su primera experiencia laboral. Por otro lado, en 2012 organizamos el premio Conicet – Saporiti, que destacaba los proyectos de tecnología en alimento, fue una manera de construir un puente entre las empresas y los científicos.

Internacionalizada desde 1987, esta firma posee filiales en Brasil, Paraguay, Chile, Perú y México. “Ya estábamos maduros y buscamos mercados nuevos. Viviendo en América latina era más sustentable tener negocios en más países. Además, queríamos estar cerca de los clientes, ser sus distribuidores, con ellos trabajamos dándoles soluciones que creamos en nuestros laboratorios. Por otra parte, los sabores cambian en los distintos mercados”, resume Saporiti.

 

 

 

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