Islas soñadas

9 mayo, 2013

El tiempo pasa y el mar más transparente de todos sigue rankeando como uno de los mejores destinos del mundo. Por eso desde aquí ofrecemos una suerte de “top five” de sus islas más bellas y exclusivas: un recorrido para bon vivants.

Texto: Emilie Poisson.

Aruba, la isla del sol

En pleno Caribe Sur, esta pequeña isla al Noroeste de Venezuela (apenas tiene 32 km de largo y 9 de ancho en su parte más extensa) ofrece, para empezar, un clima espectacular durante todo el año: 300 días de sol, 28 grados de temperatura como promedio y una brisa constante, además de que se encuentra fuera de la zona de huracanes. Sin duda un buen comienzo.

Más allá de su capital, Oranjestad –con sus bonitas tiendas, restaurantes, museos, galerías de arte, una granja de mariposas, un puerto deportivo y una colorida arquitectura de aires holandeses–, el principal atractivo de Aruba son sin duda sus playas que, a pesar de la existencia de grandes hoteles, pueden recorrerse en toda su extensión. Solo por mencionar algunas: Palm Beach, una de las más visitadas, se destaca por su ambiente familiar, mientras que Eagle Beach es más frecuentada por los cultores de los deportes acuáticos. Druif Beach es la típica “playa de postal”: angosta y con arena color marfil; mientras que Boca Catalina, por contar con arrecifes, es la más buscada para la práctica del snorkel.

Aruba, por lo demás, se presenta como un destino perfecto para la familia: no por nada su Dirección de Turismo en Argentina acaba de lanzar el pasaporte VIK (Very Important Kid), por el que los chicos menores de 12 años que compartan habitación con adultos tendrán hospedaje sin cargo, desayuno gratis, regalos y descuentos, todo válido hasta septiembre de 2013.

Tres veces Caimán

Las Islas Caimán integran un Territorio Británico de Ultramar ubicado al Noroeste de Jamaica, (justo entre Cuba y Honduras),en aguas del Mar Caribe y conformado por tres islas: Gran Caimán, la más extensa, Pequeña Caimán y Caimán Brac, más tranquilas y menos pobladas.

La primera, naturalmente, es la más turística y sede de la capital, Georgetown, que además oficia como punto de recalada de varias líneas de cruceros. Pero no todo es grandes hoteles y compras allí, ya que en su costa occidental se encuentra la famosa “Playa de las Siete Millas” (o Seven Mile Beach), señalada en varios rankings como la mejor del Caribe con sus aguas turquesas y su arena coralina, rodeada de bares que terminan de bañar a todo el lugar de una atmósfera de veras increíble.

A pesar de su nombre, la playa cuenta en realidad con 5,5 millas (8,9 km) y con solo poner un pie en el agua los peces de colores se acercan sin miedoy tal vez –si tiene suerte– hasta alguna tortuga marina. Otra de las ventajas es que es posible caminarla de punta a punta atravesando sus lujosas villas y preciosos hoteles con el inmejorable paisaje caribeño como telón de fondo.

Destino con doble nacionalidad

Esta isla del Caribe Oriental está dividida en dos sectores: el holandés (Sint Maarten) y el francés (Saint Martin), aunque en ambos territorios casi todo el mundo habla inglés. Pasar de un sector a otro es la cosa más normal del mundo, aunque las diferencias aún persisten: la zona francesa es más tranquila y tal vez hasta más refinada, con sus tiendas de marcas premium y sus cafecitos de inspiración parisina; mientras que del lado holandés, más precisamente en su capital, Philipsburg, se ubica el puerto donde atracan los cruceros, por lo cual hablamos de un sitio más bullicioso y con una agitada vida nocturna.

En el capítulo “playas”, Sint Maarten/Saint Martin cumple con las expectativas de cualquier viajero del Caribe: paisajes de postal, arena finísima, abundancia de palmeras y un mar turquesa capaz de hipnotizar a cualquiera. Una de las más populares, Maho, está a pocos metros del aeropuerto, con lo cual es bastante común la foto de los bañistas junto a los grandes aviones que prácticamente rozan sus cabezas al aterrizar. Luego siguen la tranquila y familiar Mullet, y la bellísima Down Beach (junto a una colina verde y salpicada de casitas) entre muchos otros parajes marítimos, cada uno con su impronta. Del lado francés la preferida es Orient, bautizada como la “Saint-Tropez del Caribe” con sus lujosos hoteles y villas.

Saint John, paraíso natural

Saint Thomas, Saint John, Saint Croix y Water Island, junto a otras islas menores, conforman ese destino fabuloso que son las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, ubicadas a unos 60 km al Este de Puerto Rico y con un delicioso y benigno clima, muy pocas lluvias y una variada y exuberante vegetación tropical.

Saint John es la más pequeña de estas cuatro islas principales, con apenas 14 km de largo y una población de 4.170 habitantes. Como en toda la isla no existen aeropuertos, el acceso debe hacerse por bote, mientras que los servicios por ferry son por hora desde Saint Thomas y diarios desde Tórtola. Se trata, ante todo, de un sitio para amantes de la naturaleza, ya que dos terceras partes de todo su territorio son parque nacional, en tanto sus preciosas y tranquilas playas se encuentran resguardadas por una tupida vegetación. Algunas de ellas, como es el caso de Trunk Bay, han sido nombradas en cuanto listado de las mejores playas del mundo circulara en revistas especializadas, y todo gracias a sus aguas calmas transparentes, peces de colores y corales. Como para soñar despierto.

La joya mejor conservada

Tal vez la mejor forma de describir las Islas Vírgenes Británicas sea contar aquello que el viajero no encontrará en su territorio: ni multitudes, ni megahoteles, tampoco grandes centros comerciales, incluso ningún edificio es más alto que la palmera más alta. Su pureza intacta –hecha de colinas verdes, playas cristalinas, diversidad de vida marina, extensos arrecifes de corales– se ha convertido en su principal atractivo junto con su marcada identidad caribeña, aunque técnicamente las BVI se encuentren en el Atlántico.

El archipiélago está formado por más de 60 islas de las cuales solo 15 están habitadas, y entre ellas Tórtola aparece como la más poblada con sus cientos de bahías y su geografía  ideal para el surfing y la navegación. La más privada de sus playas es Smuggler’s Cove, mientras que en otros puntos, como Apple Bay, es habitual ver varias tablas de surf danzando con las olas.

Cabe destacar en este sentido que las BVI son reconocidas como la capital mundial de la navegación, deporte que dentro de su territorio se vuelve súper fácil, ya que las islas quedan a simple vista una de otra y las condiciones para navegar suelen ser excelentes. Además cuentan con una industria turística totalmente orientada a la náutica: en Tórtola, sin ir más lejos, se encuentra la flota de alquiler más grande de toda la cuenca del Caribe.

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