Julie Bergadá

17 junio, 2014

Un homenaje a la viajera de alma. Siempre con su cámara, como fiel compañera, esta fotógrafa supo retratar los paisajes más tradicionales de la Argentina, esa que late tierra adentro, que se esconde de la modernidad y que se aferra a las costumbres que nos conforman como argentinos.

Su espíritu aventurero la convirtió en viajera y su cámara le dio la herramienta para poder materializar su mirada. Con la profundidad de quien puede detectar en los detalles cotidianos la grandeza de la vida, Julie Bergadá fue una fotógrafa de alma, de esas que trascienden su lente y también el papel.

Su alegría al momento de disparar el obturador era constante, siempre atenta a lo que la búsqueda requería. En sus recorridos transitó por todas las rutas  nacionales y también por caminos alternativos, la estirpe argentina la cautivaba.

La Patagonia fue uno de sus grandes amores, por eso no hubo rincón que escapara a su flash. Del mismo modo, también se enamoró de la región vitivinícola, el Norte y los esteros del Iberá. Fue directora de fotografía de Contraseñas –y otras revistas de Prime Ediciones– desde el número uno.

Rebosante de energía, siempre fue el gran motor de los equipos de trabajo
en los que participó y dirigió. En el plano técnico, se destacó por el manejo de la luz y los colores naturales. Para seguir apreciando su trabajo, aquí les acercamos una pizca de lo que la atraía especialmente: escenas locales y paisajes campestres.

 

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