La flor zen

8 mayo, 2018
Texto y fotos  Julián Varsavsky

Nuestros destinos
Siempre vivos
En el corazón del cerezo

 Haiku de Matsuo Basho (1644-1694)

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Con la floración primaveral de los cerezos, los japoneses rompen su acartonamiento y salen en masa embelesados hacia parques y jardines, a contemplar flores con espíritu zen.
En Tokio, Kioto y Osaka las flores se abren a fines de marzo o comienzos de abril, hasta que una brisa crea una lluvia de pétalos como una nevada.

A simple vista la sociedad japonesa parece algo automatizada, fría, sumida en el trabajo. Y a muchos japoneses se los ve un poco inexpresivos, contenidos, tímidos en demasía. La contracara de todo esto les brota una vez al año en la fiesta del Hanami, cuando estalla la primavera con la floración de los cerezos.

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En la contenida cultura japonesa, cuando algo despierta una pasión, la liberación llega con desmesura. Y es esto lo que pasa el día en que la flor del cerezo abre sus cinco pétalos: la noticia encabeza los noticieros y hay conmoción nacional.
Previsores al extremo, un mes antes, los japoneses comienzan a especular: los informes meteorológicos siguen la evolución de las flores tratando de predecir el día en que los habitantes de Tokio -y otras ciudades centrales de la isla- saldrán por millones a los parques, embelesados gracias a una flor, enamorados de la vida como Florentino Ariza en el final de El Amor en los tiempos del cólera.

En los parques hay cámaras web para que cada quien haga su propio análisis. Y cuando se nota que las flores están por abrirse, -o abriendo, no todas lo hacen el mismo día- la excitación es tal que ya nadie habla de otra cosa que no sea de los sakuras (árbol del cerezo en japonés).
El día de la última floración -el 25 de marzo- hago mi propio Hanami en el céntrico Parque Ueno, el más popular de Tokio, por el que pasan centenares de miles de personas en una semana a ver el espectáculo natural.

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Esta mañana, hay decenas de miles de personas, mujeres con sus hijos caminan bajo el túnel natural que forman dos hileras de sakuras, entre dos lagos. En un gran bosque de cerezos, incontables miles de oficinistas trajeados reposan leyendo historietas de manga o durmiendo sobre lonas azules, rodeados de cajas. Hacen pic nic abarcando cada rincón del parque mientras comen sushi.

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La floración dura unos días, hasta que la brisa produce una lluvia final de pétalos llamada hana fubuli (nevada de flores). La palabra japonesa aware es un adjetivo que denota un cierto tipo de belleza, aplicable al último día del hanami: se refiere a una sensibilidad muy particular, una conmoción que brota en el momento exacto en que un objeto estético pierde su belleza.

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