La grappa resurge como bebida sofisticada

21 noviembre, 2012

Este aguardiente elaborado a partir del orujo recién prensado se está convirtiendo en el destilado de moda. En 2010, una grappa argentina fue premiada como la mejor del mundo.

 Por Andrea Alberdi

¿Es la grappa el destilado que se viene en la Argentina? Después del vodka y del gin, ¿hay lugar para este aguardiente? Nos aventuramos a decir que sí, porque si tenemos buenos vinos, es lógico que tengamos buenas grappas.

Originaria del Antiguo Egipto pero consagrada en Italia, resurge como bebida de élite con exclusivos envases de diseño y copas de degustación propia.

Nuestro país no fue ajeno a este movimiento, ya que pasó de la rusticidad propia de los exponentes de las décadas del ‘40 y ‘50 a la nueva tendencia de elaborar grappas varietales, como por ejemplo, la Cabernet Sauvignon de Aniapa, consagrada como mejor grappa del mundo en Destillata 2010.

Las grandes bodegas (Rutini, Catena Zapata y Norton) también se hicieron eco y comenzaron a exhibir en su portafolio este preciado objeto de deseo.

Pero ¿qué es lo que debemos saber al momento de elegir una grappa? La calidad del orujo es vital. Tiene que ser recolectado inmediatamente luego del prensado y mantenido refrigerado y protegido del oxígeno para evitar proliferación de bacterias y hongos.

Las de mayor carácter fueron destiladas en alambiques de cobre, ya que este metal es un agente catalizador sobre el alcohol, otorgando características únicas en aroma y sabor. El destilado debe ofrecer aromas refinados, intensos, frutales, sin pungencias, sabores armónicos y largo final.

Podemos disfrutarlo como base de tragos o solo, acompañado de chocolates, café o puros. Aconsejamos, como temperatura de servicio, beberla entre 16º y 18º.

 

 

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