La mirada en el horizonte

11 diciembre, 2019
Texto Lorena Oliva
Fotos Esteban Widnicky

Para Toyota, tener objetivos a largo plazo parece ser el secreto de su éxito. Su presidente,  Daniel Herrero, cuenta por qué esta firma se prepara para el futuro de la industria.

 

EAW_2054_1

 

Con varios lanzamientos en puerta y un volumen exportador en la región que es récord, Toyota se prepara para cerrar un 2019 en el que la crisis del mercado doméstico es casi una anécdota. Daniel Herrero, su presidente, considera que para esto ha sido fundamental ser una compañía con espaldas y filosofía japonesas que honra, por sobre todas las cosas, el largo plazo.


Comienza a cerrarse un año difícil para el país. ¿Cómo lo sobrellevó la empresa y cuáles son las proyecciones para el año próximo?

— Este es un proyecto exportador en el que el 80% de lo que nosotros producimos se dedica a destinos de exportación de toda Latinoamérica. Y eso, por ende, reduce el impacto de lo que fue el 50% de la caída del mercado argentino sobre nuestros volúmenes de producción. Hemos trabajado para compensar la pérdida de volumen que teníamos en la Argentina. De hecho, para 2019 estamos esperando un récord histórico de exportación de Toyota con alrededor de 107.000 unidades. Esperamos para 2020 un año similar desde el punto de vista del mercado.


Ud. suele hacer referencia al largo plazo. ¿Cómo se logra tener una filosofía del largo plazo en un país en donde ese es un concepto que cuesta?

— El argentino, por su historia, a veces es más proclive a tomar decisiones tácticas. Nosotros tenemos la suerte de tener espaldas japonesas, en donde la primera decisión es estratégica. Basta con mirar la historia de Toyota en la Argentina. Las grandes inversiones arrancaron en el año ’95, un momento complicado; la segunda inversión grande la hace en el 2002 y la última la terminamos de hacer en el 2012/ 2013. Cuando uno mira cada momento puntual, puede decir “están locos”, pero ese pensamiento de largo plazo pagó por sobre todas las crisis puntuales que tuvo la región.


¿Vislumbran nuevos negocios, en función de las proyecciones que hablan de un futuro marcado por la alta tecnificación y los cambios de costumbres en relación al automóvil?

— La industria del automóvil va a cambiar mucho más en los próximos cinco o diez años de lo que cambió en los últimos cien. En ese sentido, nosotros desarrollamos en la Argentina el primer pasito, que es una compañía de movilidad, Toyota MobilityServices, en donde el cliente puede alquilar nuestros autos por una hora, dos horas, un día, o por un año.


¿Cuál sería el siguiente paso?

— Sería enlazarlo con lo que hace o con lo que le permite moverse una vez que deja ese auto.
¿Están pensando en vehículos autónomos?

— Yo creo que en el final de la historia, cuando la infraestructura se presente, vamos a ver vehículos totalmente autónomos y conectados y obviamente electrificados.
La demanda por la sustentabilidad se va a incrementar en los próximos años…
Nosotros tenemos un compromiso interno para que en el año 2050 nuestros vehículos dejen cero huella de carbono desde que se fabrican, mientras se usan y cuando se desechan. Creo que ese es el gran desafío hacia el que vamos caminando.


En 2019 usted cumple veinte años en Toyota. ¿Qué reflexión le disparan estas dos décadas?

— Cuando yo entré a Toyota, éramos 600 personas para fabricar diez mil camionetas. Hoy somos 6.200 para fabricar 140.000. El balance es muy bueno. Igual yo siempre cuento una anécdota: soy totalmente amante de los fierros, del automovilismo. Pero de chico no tenía plata ni era demasiado bueno para manejar autos. Entonces hice el camino inverso. Me convertí en presidente de Toyota para poder manejar los autos de carrera y que la gente me dijera: ¡Uy, qué bien que manejás!”.

Los comentarios estan cerrados.