La nueva tradición cafetera

30 septiembre, 2014

texto Daniela Rossi

Una taza de café negro, recién hecho, humeante sobre la mesa. Puede ir acompañado de un libro, una charla, una película, una sonrisa. El café es también un ritual, un motivo de encuentro, una costumbre arraigada. Esta infusión existe desde hace once siglos y es la segunda bebida más tomada en el mundo después del agua. En el país, su consumo crece cada año: el 70% de los argentinos comienza su día con un café, según datos de la Cámara Argentina del Café. Se calcula que cada habitante toma 191 tazas al año. El hogar, durante el desayuno y la merienda, es el lugar en el que la ingesta se impone: el 71% del consumo de café de los argentinos se da en la casa, pero “el número de tiendas y cadenas especializadas ha tenido un crecimiento exponencial en los últimos diez años”, asegura Valeria Rodríguez Pardal, Coffee Marketing Manager de Nescafé.

Entrar a un bar, en el que el aroma a café recién tostado y preparado predomina, cambia el humor. En Buenos Aires, las opciones para tomar un café que sorprenda por su modo de extracción, su sabor, origen y hasta su estética son cada vez más. “Buscamos que cada uno sea preparado de tal manera que su sabor y su calidad esté al máximo.Por eso variamos el origen del grano, el tostado, la molienda y el método de extracción”, cuenta Emmanuel Paglayan, dueño de Ninina Bakery. En este deli de Palermo se pueden degustar catorce variedades de café orgánico, con blends especiales para el local (además de probarlos allí se pueden llevar a casa o la oficina) y algunas preparaciones no tan fáciles de encontrar en la ciudad, como el drip coffee y la prensa francesa.

“Existe una avidez por consumir lo nuevo, hay un público cada vez más sibarita: primero se interesó en el vino, hoy se mete en el café. La gente tiene más información y pregunta, quiere probar los granos que tostamos ese día –cuenta Martín Mellicovsky, uno de los dueños y tostador de Establecimiento de Café–. En la Argentina, quince años atrás, hablar de baristas era raro. Por eso elegimos viajar, investigar, aprender”, agrega, mientras que recuerda sus comienzos, cuando trajeron a las tiendas cafés premium de origen (las últimas incorporaciones provienen de Costa Rica, Guatemala, Etiopía, Zambia y Kenia).

“Cada una de las personas que se acerca llega con curiosidad, quiere saber cómo logra el barista el café que le servirá. Estamos enfocados en la calidad y nos llena de orgullo mantener la propuesta”, cuenta Daniel Cifuentes, colombiano y dueño de Lattente, un pequeño bar de Palermo en el que se pueden probar, obviamente, cafés de su nacionalidad y un blend elaborado por ellos. En estos lugares la idea no es pedir una lágrima o un cortado, sino animarse a probar algo diferente.

En el hogar el consumo también empezó a cambiar. Aunque el soluble, las cafeteras de filtro y las de método espresso todavía predominan en las casas, también apareció un nuevo método de elaboración: el de las máquinas monodosis. “El mercado argentino representaba un gran desafío para nosotros, ya que existía el hábito de tomar café, pero el foco estaba puesto en el aspecto social y no sobre la materia prima, el proceso de elaboración y las características que debe reunir una buena infusión. A pesar de ser una bebida de culto, recién en los últimos años se desarrolló la cultura y el hábito de consumir productos de calidad”, explica Romina Fontana, Marketing Manager de Nespresso Austral. “Nuestros consumidores, en el país, son amantes de lo gourmet, disfrutan la sofisticación y la innovación del mundo gastronómico. Eligen trasladar los placeres a sus casas o trabajos”, asegura.

Por otro lado, esta precisión por el gusto tiene dónde especializarse. La Escuela Argentina de Sommeliers dicta un ciclo para preparar las papilas, mientras que en el Centro de Estudios del Café organizan catas y dan cursos para principiantes y baristas, además de charlas que repasan los orígenes y la historia de esta bebida. También la Academia de Maestros Baristas, creada por Central de Café, organiza cursos en los que participan expertos de nivel internacional. El año pasado se realizó, por primera vez, la feria Exigí buen café, que tendrá su segunda edición el 15 de septiembre en los salones del Four Seasons Hotel. Allí se reunirán los mejores cafés, las máquinas más versátiles y los pocillos de espresso que elaboran los baristas más reconocidos del país. Probar cafés de diferentes sitios del mundo, entender qué molido es el mejor para cada máquina, tener las cafeteras adecuadas, elegir una bonita taza, sentarse a una mesa en un ambiente agradable, compartir un café. Las variables son muchas, y siempre se trata de disfrutar.

GRANOS DE DIFERENTES PARTES DEL MUNDO, PRENSAS DE FILTRO O MÁQUINAS ESPRESSO Y LA FIGURA DEL BARISTA, QUIEN LOGRA LO MEJOR DE LA BEBIDA NEGRA. EL MODO EN EL QUE EL CAFÉ LLEGA A LA TAZA ESTÁ CAMBIANDO.

 

 

 

 

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