La vida es Bella

15 mayo, 2012

El mexicano Germán Herrera fusiona su personalidad con la de L’Oréal, el Grupo líder mundial de cosmética para la que trabaja desde hace ya veintitrés años. Ambos representan un ciudadano corporativo ejemplar, responsables del entorno, de sus semejantes y de sí mismos. Saber usar la adrenalina laboral y trabajar en pos del bienestar común son algunas de las claves que comparte con una sonrisa saludable, para vivir una vida plena.

– ¿Cómo definiría el bienestar?
– Bienestar es el sentirse bien cotidiano. No me refiero a poseer una gran belleza extraordinaria, sino al hecho de sentirse mejor. Que es justamente donde apunta L’Oréal: a que millones de consumidores accedan a ese bienestar. El momento en el cual una mujer se fija una máscara o un hombre se aplica un producto balsámico para lograrlo, es parte de nuestra misión cotidiana.

– ¿Cómo revertir el stress?
– Cuando vivimos momentos extenuantes hay que saber hacer un switch. Un cambio de escenario, de ritmo. La telefonía celular es traicionera respecto a eso. Pero para combatir la vorágine laboral es vital captar el estado de ánimo, y reaccionar a tiempo.

– ¿Cómo se relaciona el tiempo, el trabajo y la salud?
– Cuando te acostumbras a determinado ritmo, ese ritmo te hace falta cuando no lo tienes. Es como tomar café. Genera un poco de excitación,  pero -bien dosificado- es agradable. Te hace sentir activo. Y en una compañía como al nuestra, esa adrenalina -en su justa medida- conforma parte de nuestra rutina.

– ¿Cómo empieza su día?
– Por la diferencia horaria con Francia (donde se establece la casa madre) empiezo el día muy temprano. Cuanto más temprano comienzo, mejor aprovecho mi trabajo. Junto a un buen café, leo el diario y reviso nuestras cifras de ventas del día anterior. Comienzo mis reuniones con puntualidad. Soy muy respetuoso de los tiempos de los demás.

– ¿Cómo trasciende su vida familiar?
– Disfruto del tiempo libre con ellos. Amamos las actividades culturales y el deporte. A su vez, ellos asimilan mi profesión. Así como L’Oréal es parte de mi familia, mi familia es parte de L’Oréal: están orgullosos de mi trabajo, donde la misión es acceder a una belleza genuina y cotidiana.

– ¿Cómo interactúa con el resto de los empleados del grupo?
– Ejerzo una constante influencia en múltiples aspectos: promuevo la integración de los equipos de trabajo, e incentivo a la toma de decisiones. A su vez, en la compañía valoramos la comunicación, tenemos cultura hacia lo verbal, todo se expresa: no al rumor y la duda. Así como la ambición es una condición de L’Oréal (nacida hace un siglo, con sólo 120 euros para convertirse en la actualidad en la empresa líder de cosmética a nivel mundial), también lo es la flexibilidad: todos debemos tener capacidad de reinventarnos y readaptarnos; con realismo, confianza y voluntarismo. Tengo -y contagio- una obsesión por la calle, por lo que realmente sucede fuera de la oficina, en los puestos de venta, con nuestros consuidores. Y siento -y transmito- una verdadera pasión por la aventura. A L’Oréal se ingresa para quedarse. Eso despierta una benévola adrenalina laboral.

– ¿Qué recomienda para una vida equilibrada?
– Respecto a las aspiraciones personales de los trabajadores, me parece importante poder desarrollares en una empresa en donde uno -como persona- se sienta orgulloso de pertenecer. Así me siento en L’Oréal, en donde tanto mi familia como yo nos sentimos indentificados y tenemos el orgullo de pertenecer, porque la misión del Grupo es genuina y noble: hacer del mundo un lugar más bello, en donde las personas vivan mejor. También recomiendo buscar la pasión en todo que lo que se haga. Ir en pos de la perfección con ambición, pero con respeto hacia el otro. Y vivir con alegría: disfrutar de hobbies en el ámbito personal, en familia, con amigos.

– ¿Qué exposición responde a su cargo, y cómo incide en su ritmo profesional y privado?
– Trabajar en el Grupo líder mundial de cosmética es un gran orgullo, pero también un desafío constante. La exposición es alta y requiere de una responsabilidad absoluta hacia los demás, ya que somos ejemplo de las generaciones futuras. Es por ello que en L’Oréal reforzamos todos los días nuestro compromiso hacia el desarrollo sustentable. En este sentido, mi aporte como persona es igual al aporte como empresario, y es el de ser un ciudadano corporativo ejemplar: generoso y respetuoso del medio ambiente y con los demás, trabajando para hacer del mundo un lugar mejor para vivir. Porque creo que el éxito duradero se forja sobre valores éticos que guían el crecimiento: sea de una empresa, de un país o de una familia.

– ¿Si salud y belleza son sinónimos, también lo son trabajo y familia?
– El equilibrio entre la vida laboral y personal es un reto que involucra a todos: tanto a los líderes de equipo, definiendo prioridades; como a cada individuo, sabiendo aprovechar la jornada laboral al máximo. Sólo hay que saber distinguir entre los momentos de trabajo y los momentos en familia.

– ¿Cómo impacta la crisis en una de las empresas más sustentables del planeta?
– En términos prácticos, nos animó a revisar nuestra estructura, nuestros gastos y métodos de funcionamiento, para llegar a ser más fuertes y adaptarnos a los cambios globales para lograr un mejor rendimiento. De esta manera supimos aprovechar al máximo las oportunidades post-crisis. Tengo la impresión de que salimos fortalecidos, y en cierto modo, rejuvenecimos. ¡L’Oréal es una compañía centenaria en forma y saludable!

 

L’ORÉAL: 100 BENÉVOLOS AÑOS

El éxito de la empresa, va también de la mano con el bienestar de la comunidad, devolviendo a la vida brillo y esperanza, contribuyendo al progreso de la humanidad.

En este marco, en lugar de optar por una celebración tradicional, L’Oréal conmemoró el año pasado su Centenario de un modo generoso. Para llevarlo a cabo, el Grupo animó a cada una de sus filiales a apoyar un proyecto de mecenazgo local. Se lanzaron un total de 100 proyectos segmentados, para brindar apoyo a las comunidades más olvidadas y vulnerables del planeta. Es así como L’Oréal Argentina anunció la reapertura de la Juegoteca en el Hospital Materno Infantil Sarda, un lugar especialmente diseñado para que las madres y niños puedan jugar y encontrar un momento de recreación y estimulación médica.

 

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