Las Islas Galápagos

1 julio, 2012

Las llaman “las encantadas”, tienen una fauna única en el mundo y es destino obligatorio para los viajeros admiradores de la vida animal. Allí la realidad supera cualquier ficción.

Por Ana Schlimovich.

El Archipiélago descubierto por casualidad en 1535, cuando el dominico Fray Tomás de Berlanga, que era obispo de Panamá, se dirigía al Perú, es el destino más asombroso de todos los que conocí hasta ahora. El adjetivo es perfecto para describir este lugar que bien podría haber inspirado a Steven Spilberg para su película Jurassic Park. Galápagos es asombroso porque es real. Asombroso es el tamaño de las tortugas, lo cerca que las aves pasan volando por encima de la cabeza del visitante y, lo más asombroso, es la ausencia de miedo con que viven los animales. Ya lo había dicho el Fray español en su reporte sobre el lugar, hace más de 500 años: “los animales no se inmutan”, y la frase sigue vigente. El reino animal habita las islas desde hace millones de años, lo hace en plena libertad sin amenazas de ningún depredador natural, por eso no se inmutan, simplemente, nada temen.

Para llegar hay que volar desde Quito o Guayaquil, con la opción de alojarse en tierra o contratar un crucero -los hay de tres días a dos semanas-. Las reglas para ingresar son estrictas: no se puede tocar a los animales, no se puede recolectar nada, no se puede fumar, ni ingresar alimentos, ni sacar fotos con flash. Y la distancia mínima para observar animales es de dos metros. Estas medidas garantizan que todo siga como está. Para los casi 25 mil habitantes las reglas son igual de rígidas. Por ejemplo, los autos particulares están prohibidos, solo puede haber un auto por familia, para uso laboral. Por eso Puerto Ayora, la ciudad más poblada, está repleta de bicicletas.
Sobre la Avenida Charles Darwin está el centro científico homónimo, sin el cual Galápagos no existiría. Desde 1959, la Fundación Darwin trabaja para estabilizar el ecosistema y preservar. “No es la más fuerte de las especies la que sobrevive, ni la más inteligente. La que sobrevive es aquella que mejor se adapta a los cambios”, afirmaba el científico que desarrolló en esa tierra su teoría de la evolución. Además del centro de visitantes, donde hay información detallada sobre todos los aspectos de las islas, hay un centro de reproducción en cautiverio, con ejemplares como El Solitario George, el último sobreviviente de la dinastía de tortugas terrestres de la isla Pinta que, pese a todos los intentos posibles, se resiste a dejar descendencia.

Paseo insular
Cada isla tiene su atractivo. De las habitadas por gente, San Cristóbal es la más vírgen y está repleta de lobos marinos; Isabela es la mayor de todas, tiene la comunidad más grande de tortugas terrestres y, para muchos, es la más linda. Santa Cruz es la más visitada por los viajeros y allí se ven: tortugas terrestres en la Finca Primicia, iguanas terrestres de Baltra en la playa de Tortuga Bay, donde también hay tortugas marinas; y pelícanos voraces y gigantes en el muelle de Puerto Ayora, en pleno centro turístico. Ellos dan su espectáculo cada vez que los pescadores intentan limpiar su pesca para venderla al kilo y allí mismo. Para bucear, Seymour y Gordon o Darwin y Wolf, donde entre junio y octubre se ven tiburones ballena y tiburones martillo. En Seymour norte están las fragatas negras con pecho rojo, que inflan para atraer a las hembras, y los famosos piqueros de patas azules, que a simple vista parecen tan dóciles, pero a la hora de cazar se lanzan como flechas al agua, y son tan filosos que cuando están en bandadas llegan a agujerearse entre ellos mismos, sin querer.

Datos
Galápagos tiene muy buena infraestructura, entre los mejores hoteles está el Royal Palm, donde se hospedaron el Príncipe Carlos, Di Caprio y Richard Gere. Está ubicado en un tranquilo paraje frente al mar, es el único 5 estrellas del archipiélago y forma parte de The Leading Hotels of the World. Otro recomendado es el Angermeyer Waterfront Inn cuyo dueño, Teppi Angermeyer, hijo de uno de los primeros habitantes de la isla, es una leyenda viva, lleno de historias curiosas que siempre está dispuesto a compartir. Las habitaciones más lujosas son enormes, tienen vista al mar y jacuzzi. Los dos hoteles están en la Isla Santa Cruz.
También hay muy buenos restaurantes, uno de los más tradicionales es La Garrapata. Pruebe los langostinos a la brasa y el atún sellado en salsa teriyake. Si hay pulpo, no se lo pierda.

Dónde dormir
www.angermeyer-waterfront-inn.com
www.royalpalmgalapagos.com
Cruceros
www.endlessexpeditions.com
Paseos
www.galapagosninfatour.com
Compras
www.galeria-aymara.com
www.olgafisch.com

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