Londres alternativa

15 febrero, 2013

Para quienes visitan la ciudad a orillas del Támesis por segunda, o tercera (o quizás décima) vez; o para aquellas almas viajeras que simplemente prefieren apartarse de los recorridos más tradicionales, van a continuación cinco pistas para descubrir Londres en algunas de sus facetas menos exploradas.

Por: Carlos Aime.

La ciudad en las alturas

Es algo difícil de imaginar, pero lo cierto que hasta hace apenas unos cincuenta años el horizonte de Londres aparecía dominado por los edificios bajos y más bien pequeños. ¿La causa? Sucede que las construcciones demasiado altas estaban prohibidas, aunque no precisamente por el ajuste a un plan urbano preestablecido, sino más bien porque semejantes alturas podían llegar a dificultar, en caso de incendio, la tarea de los bomberos. Claro que, ya en los 60’s, todo eso cambió. El Centrepoint, por ejemplo, fue uno de los primeros rascacielos de la ciudad, ubicado en pleno West End (concretamente el 101 de la transitada Oxford Street) y finalizado allá por 1967. Construida en hormigón y acero por Richard Seifert, la torre cuenta con 35 pisos y durante mucho tiempo permaneció vacía, ya que su dueño, el magnate Harry Hyams, se había enfrascado con la idea de alquilar el edificio completo a un único dueño. De algo más de fama goza la peculiar British Telecom Tower (más conocida como “BT Tower”) que observa la ciudad desde el 60 de Cleveland Street, en Camdem. Con sus 177 metros de altura, fue inaugurada en 1965 y diseñada por los arquitectos Eric Bedford y G. R. Yeats. Para una cabal muestra del brutalismo arquitectónico, bastará con visitar la imponente Trellick Tower (finalizada en 1972 por Ernö Goldfinger y ubicada en North Kensington); y, en cuanto a las nuevas adquisiciones urbanas, el máximo emblema es sin dudas The gherkin (“el pepino”), que con la firma de Norman Foster fue terminado en 2003 en pleno distrito financiero de la ciudad.

Otros barrios, otros ámbitos

Más allá de Chelsea, Camdem, Nothing Hill, Kensignton, Westminster, etc., etc., etc., la capital británica ofrece una buena lista de atractivos en otros de sus muchos barrios (o “boroughs”) ubicados en el área metropolitana de la ciudad. Por nombrar sólo algunos: Islington, al norte de Londres (donde, entre otras cosas, transcurre la novela About a boy, de Nick Hornby, luego llevada al cine con Hugh Grant como protagonista), es un sitio especialmente rico en bares, teatros y vida nocturna. ¿Algunas pistas? The Charles Lamp Free House (www.thecharleslambpub.com) y el Colebrooke (www.69colebrookerow.com), mencionados ambos entre los mejores bares de la zona.

Hacia el sur, mientras tanto, el Clapham Common Park, a unos seis kilómetros del norte de la ciudad, es un terreno triangular que ocupa 89 hectáreas arboladas y cuenta con tres estanques: dos de ellos, “el Águila” (Eagle Pond) y “el Monte” (Mount Pond) se utilizan sobre todo para la práctica de la pesca deportiva, mientras que en el tercero, “el Largo” (Long Pond) es habitual ver personas tomando placenteros paseos en barco. También hacia el sur, el área de Brixton, en el distrito de Lambeth, cuenta con varios highlights. Para empezar, se trata de una comunidad multiétnica, característica gracias a la cual ha llegado a ser uno de los barrios más creativos y energéticos de Londres. ¿Qué ver allí? Color, calles agitadas y tiendas de música reggae, además del característico Mercado de Brixton y, por supuesto, la célebre Brixton Academy, una de las mayores salas de conciertos en toda la región.

Arte, arte, arte

Si bien el costado artístico florece en varios distritos de la ciudad, el Este de Londres se ha erigido últimamente como un terreno especialmente fértil en el ámbito de la cultura. Así, entre algunos de los puntos sobresalientes de la zona podría incluirse la galería White Cube de Hoxton Square (www.whitecube.com), muy ligada a la camada de los Young Britihs Artists, con Damien Hirst a la cabeza; o la recientemente renovada Whitechapel Gallery (www.whitechapelgallery.org), que también ha servido de trampolín para un puñado de artistas renombrados.

Otro imperdible londinense es el Victoria & Albert Museum, el museo más grande del mundo dedicado al arte y el diseño, con colecciones de veras sorprendentes en cuanto a su alcance y su diversidad. Es que sus salas albergan cerca de 3.000 años de artefactos procedentes de cientos de culturas, incluyendo desde piezas de cerámica, muebles, moda, cristal, joyas y orfebrería, pasando además por la fotografía, escultura, textiles y pintura. En todo caso, su propuesta cuenta con una serie recursos fantásticos para los estudiantes de diseño, ya que contiene la colección nacional de artes aplicadas (www.vam.ac.uk).

 

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