Los vinos del viento

21 noviembre, 2012

A tan solo media hora de la ciudad de Neuquén se encuentra este polo vitivinícola, ideal para realizar visitas guiadas, degustaciones y almorzar platos elaborados con productos patagónicos.

 Por: Martín Burbridge.
Fotos: Gustavo Goglino.

En una tierra de pioneros como es la Patagonia, no debería sorprender que se haya levantado de la nada un polo vitivinícola que hoy es un ejemplo de desarrollo y de elaboración de vinos Premium de altísima calidad.

Es lo que ha sucedido en la Provincia de Neuquén, en las vecinas localidades de San Patricio del Chañar y Añelo (a50 kilómetrosde la ciudad de Neuquén hacia el norte), donde de la nada surgió este oasis productor de vinos que se ha convertido en 15 años en una referencia a nivel mundial, bajo el paraguas de la marca Patagonia Argentina.

Fue en 1996 cuando un visionario como Julio Viola, propietario de la compañía inmobiliaria La Inversora, decidió recoger el guante lanzado por el gobierno provincial y apostar a la plantación de viñedos en esa zona árida y semidesértica. Para la provincia, el desafío consistía en diversificar su sector industrial, fuertemente concentrado en el área de hidrocarburos.

Hoy, 15 años más tarde, la apuesta fue un rotundo éxito, con más de 3.000 hectáreas plantadas con las variedades tintas Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Syrah y Cabernet Franc, y las blancas Chardonnay, Semillón, Viognier y Sauvignon Blanc. Y con varias bodegas instaladas en la zona, con la más moderna tecnología y fuertemente focalizadas a producir vinos de altísima calidad para el mercado interno y la exportación.

La aridez de los suelos, con un régimen de lluvias escaso y una amplitud térmica que supera los 20° fueron ideales para el éxito de este ambicioso proyecto. El clima frío y los vientos constantes también contribuyeron a que los viñedos tuvieran muy pocas enfermedades, reduciendo al mínimo el uso de insecticidas.

Lo que ya se conoce como la “Ruta Neuquina del Vino” es un recorrido que comienza en la ciudad de Neuquén y que tras media hora de viaje, permite iniciar la visita en Bodega Del Fin del Mundo (BDFM), la precursora del boom del vino neuquino y la más grande (posee 870 hectáreas y una capacidad de producción de 8 millones de litros). BDFM fue la primera en cosechar uva para elaborar vino en 2002, es decir hace tan sólo 10 años atrás (se puede visitar todos los días, de 10 a 16 h; teléfono para concertar una visita guiada: (0299) 485 5004).

Otra de las bodegas que vale la pena visitar es NQN, donde además de recorrer sus instalaciones y conocer todo el proceso de producción, se puede almorzar en su restaurant Malma Restó Bar, con un magnífico mirador con vista a los viñedos y una carta con platos a base de productos patagónicos (abierto todos los días, de 9 a 16 h; reservas al (0299) 489 7600 ó reservas@bodeganqn.com.ar).

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