Los vinos más exitosos de 2013

27 noviembre, 2013

Recorrida por una selección de las mejores producciones de la vitivinicultura argentina durante este año. A los tradicionales vinos de Mendoza y Salta se suma una nueva bodega de Jujuy.

Texto: Luis Lahitte.
Fotos: BB Tesio.

No es sencillo hacer la selección de los vinos más exitosos del año. ¿Qué criterio utilizar? ¿Los más vendidos, los más premiados? Quizás sería la vía más sencilla, pero en este caso se optó por reconocer a aquellos vinos que, en la opinión de los entendidos, se han destacado por una o por varias razones “del resto del pelotón”. No hay un criterio homogéneo en la selección pero algunos de ellos, sin ser los más populares o de las bodegas más grandes, debido a sus características únicas, se diferencian del montón. Además son vinos que los sommeliers distinguen y que el público conocedor aplaude.

Montesco Parral Blend 2012

Uno de los tintos más logrados oriundo de Tupungato que elaboró Matías Michelini, resultado de su proyecto Passionate Wines. Se llama parral porque es un vino de corte (Malbec, Cabernet Sauvignon y Bonarda) que proviene de parras, tal como lo hacían las viejas generaciones. Es un vino con tradición, intenso y expresivo en color, sabor y aromas, de gran fluidez, además de profundo, vertical, con buen carácter y buena concentración pero elegante.

Calamaco Reserva Malbec 2012

El nombre hace honor a un tejido rústico con el que se hacía el poncho de los gauchos. Se trata de un varietal de sangre azul hecho con uvas provenientes de Agrelo, Vistalba y La Consulta, concebido por Clarisa Aristi y Santiago Santamaría, hombre formado con enólogos de la talla de Durigutti, Antonini y Marchiori. Las partidas de Calamaco son siempre limitadas; en este caso, compuesta por 14.000 botellas. En el Calamaco Reserva Malbec 2012 se combinan la estructura y elegancia típica de los vinos de Agrelo y Vistalba con la intensidad de color y aromática propia de La Consulta.

Clos des Andes Reserva 2008

Este Malbec es hijo del bodeguero y enólogo galo Patrice Lévêque y fue concebido para el mercado americano. Aunque es un new world wine muy frutal, no sacrifica el nervio bordelés propio de Poesía. Fue vinificado en tanques de acero y el 60% del mismo durmió 16 meses en barricas de roble francés. De buena nariz, es fresco y tiene buen potencial de guarda. Ideal para acompañar platos contundentes. Logró 90 puntos Parker.

Piattelli Premium Reserve Cabernet Sauvignon 2012

Este novel varietal de la bodega Piatelli está dando que hablar. Es un Cabernet Sauvignon de manual. Fue elaborado con uvas provenientes de viñedos propios ubicados en Cafayate, Salta y es resultado de la primera producción de la bodega (algo atípico en un debutante). Tuvo ocho meses de crianza en pequeñas barricas de roble francés y americano. Es un genuino exponente del varietal debido a sus intensos aromas a pimientos rojos y especias. Su color es rojo intenso. En boca destaca la amabilidad y armonía de sus taninos, muy estructurado y de gran final.

Zemlia Cabernet Sauvignon 2011

Zemlia proviene de una bodega de Maipú, nacida en 1917, luego abandonada y recientemente reactivada. Las uvas empleadas en la elaboración de este vino son originales del Valle de Uco y dieron por resultado un Cabernet Sauvignon de estilo californiano, de taninos dulces, potente en boca pero no astringente, que se bebe fácilmente. Es un vino redondo, algo inusual para un Cabernet Sauvignon. El 60% del vino tiene paso por roble americano y francés. El color es rojo rubí, típico del varietal y tiene los aromas característicos pimiento verde.

El Porvenir Ícono 2011

No por nada dicen los franceses que un gran vino es consecuencia de un feliz assemblage. Es un vino complejo tanto por su estructura como por su elaboración. Este tinto es hijo de Paul Hobbs, el famoso winemaker, Mariano Quiroga Adamo (reemplazante de Luis Asmet) y del ingeniero Santiago Bugallo. Las uvas empleadas provienen de cuatro parcelas diferentes, todas en Cafayate. El vino cuenta con un añejamiento de entre 18 y 20 meses de barrica de roble americano y francés de primer uso y lógicamente da como resultado un vino con bastante estructura, peso y potente en boca, aunque no tiene un tanino agresivo. Su estimado de guarda es de unos quince años. Es un “peso pesado” salteño, poderoso y elegante.

Benegas Cabernet Franc 2006

Uno de los pioneros de este varietal. Una de las ventajas de Benegas es que sus viñedos son antiguos y sabios, ubicados en la costa del alto río Mendoza, más precisamente en Cruz de Piedra. Lo interesante del caso es que son viñedos prexilofera que trajo Tiburcio Benegas de Francia, bisabuelo de Federico Benegas, enólogo y propietario de la bodega. En palabras de Michel Rolland, es un Cabernet Franc único; tuvo 18 meses de barrica de roble francés nuevo y solamente se hicieron 5.000 botellas. Creado para “paladares negros”.

Pasacana Blend 2011

Una de las particularidades de este vino es que proviene dela Quebrada de Humahuaca. Sí, allí, a 2500 metros de altura se gestó este potente corte de Malbec y Syrah, con una “pizca” de Cabernet Sauvignon. Es de color violáceo, casi negro, untuoso y con mucho cuerpo. Si a eso se le suman 18 meses en barricas de roble francés dan como resultado un tinto que el talentoso Joaquín Hidalgo describe como “de sabores profundos a confituras frutales y un grato dejo de hongos, con final largo e intenso”.

Zuccardi Aluvional El Peral 2009

Un espléndido Malbec obra de Sebastián Zuccardi y de lo mejor que da El Peral, una microrregión de Tupungato de suelos aluvionales, profundos y cuyo viñedo data de 1917. El vino fue criado en roble francés y dio como resultado un vino de olor rojo violáceo profundo y nariz compleja, además de aterciopelado y sedoso. Tiene taninos dulces en perfecta armonía con una notable acidez, amén de un final muy largo y elegante.

Alfredo Roca Sauvignon Blanc 2012

Este vino blanco noble proviene de San Rafael y es la resultante del manejo personal del viñedo por parte de Alejandro Roca. Se destaca la adecuada maduración de la vid, que es donde se gesta la elegancia. Lo interesante es que la uva se prensa a muy baja temperatura y la trabajan con fermentaciones lentas. No tiene paso por madera pero no por eso deja de ser complejo, con un final algo mineral y una acidez fresca.

San Pedro de Yacochuya 2011

No es una novedad, más bien lo contrario, pero fue uno de los pioneros del salto enológico argentino que sigue en la cresta de la ola (curiosamente sacaron una partida limitada de San Pedro de Yacochuya Cabernet Sauvignon y la vendieron casi de inmediato). Estos tintos fueron concebidos por dos hombres insignes en la industria vitivinícola: Michel Rolland y Marcos Etchart. El 2011 sigue con su tradicional corte de 85% de Malbec y 15% de Cabernet Sauvignon y como resultado de ese terroir cafayateño tan particular da un vino robusto, potente aunque apolíneo que responde muy bien a una guarda moderada.

Montechez Edición Limitada Cabernet Franc 2011

Montechez es una bodega orientada a la producción de vinos de alta gama con uvas de sus tres fincas propias enclavadas al pie de Los Andes. En este caso han elaborado un varietal de gran estirpe, 100% Cabernet Franc (de San Carlos, Valle de Uco), cepa emblema de Saint-Emilion que de a poco se está largando a caminar sola por Argentina. Es un vino concebido por Carlos Cid y Roberto dela Motay criado durante 16 meses en roble francés. Presenta aromas intensos y especiados a pimienta rosada y negra, frutos negros y aromas a caramelo y coco aportados por el tostado de la barrica. En boca ofrece buena estructura con taninos dulces y maduros y excelente acidez con final agradable y persistente.

CarinaE Prestige 2008

Un assemblage argentino con alma francesa. Lógico, si lo hicieron Brigitte y Philippe Subra, matrimonio originario de Toulouse que desde 1998 vive en Mendoza. El Prestige se elabora anualmente con lo mejor que dan sus dos fincas de Perdriel y Maipú. En este caso, el corte fue de 70% Malbec, 25% Cabernet Sauvignon y 5% Syrah. Fue elaborado bajo la supervisión del equipo de Michel Rolland y se crió durante 18 meses en barricas de roble francés. El resultado es un vino de intenso color, en el cual se destacan sus aromas de frutas maduras acompañados por notas de chocolate y caramelo. Tiene buena estructura y complejidad, con agradable y largo final en boca.

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