Más allá de la biodinamia

27 noviembre, 2013

Al igual que en la época de los romanos, se producen sin agregados de conservantes ni químicos. El enólogo Matías Michelini es uno de los pocos que los elaboran en Argentina.

Texto: Martín Burbridge.
Fotos: Passionate Wines, Ricardo Canga y BB Tesio.

Dentro de la tendencia que hoy existe en el mundo por una vuelta a las fuentes en materia de alimentación, es decir por una búsqueda de productos más naturales y saludables, el vino no podía quedar ajeno.

A la corriente actual por elaborar vinos orgánicos y biodinámicos, que contemplan procesos mucho más respetuosos del medio ambiente, hoy se suman los vinos naturales, que se caracterizan por ser elaborados sin ningún tipo de agregados químicos, tanto en los viñedos (no se emplean herbicidas ni pesticidas) ni en la bodega (no se agregan aditivos ni conservantes).

En Argentina, este estilo de vinos recién comienza a difundirse. Entre los pocos productores que hoy existen en el mercado, el enólogo Matías Michelini, creador de Passionate Wines, elabora dos varietales de la línea Diverso, Merlot y Syrah, con uvas provenientes de la región mendocina de Tupungato.

“Son vinos como los que hacían los romanos hace 3.000 años atrás, que ponían las uvas en tinajas de barro y las dejaban fermentar hasta que se convertían en una bebida milagrosa”, afirma Michelini. “Cuando están bien conservados, son vinos muy atractivos, muy intensos y tienen mucho carácter. Hablan mucho del lugar donde nace la uva, son vinos con una fuerte personalidad de terruño”, agrega el especialista.

A diferencia de los vinos orgánicos y biodinámicos donde se permite utilizar una pequeña dosis de conservantes, los vinos naturales, al ser más estrictos en ese sentido, corren con la desventaja de ser productos más frágiles, que si no están bien conservados se pueden deteriorar rápidamente.

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