Maserati, el más alto diseño

17 octubre, 2018

La historia demuestra que Maserati impregna cada una de sus creaciones con la pasión que la caracteriza. Cada auto es diseñado para ser disfrutado, para brindarles a sus usuarios la mejor de las experiencias.

Tanto es así que el primer Maserati Ghibli fue diseñado en Turín y desvelado en el Salón del Automóvil de esta ciudad, en 1966. Aquel auto seguía la tradición pionera de la marca con el glorioso A6 1500 de 1947: era un Gran Turismo. Esto significó que proporcionaba la promesa de un estilo glorioso, de lujo con alta potencia y de un confort sin igual sobre cualquier distancia que el conductor quisiera recorrer. Un coche que asumía, naturalmente, todo el ADN de competición de la firma, una fortaleza destacable.

En la actualidad, el último Ghibli encarna tanto el espíritu que dio forma a aquella primera encarnación de 1966, como a nuestras ganas de innovar, competir y ganar. Eso significa lujo exclusivo, diseño elegante pero audaz y tecnología avanzada. Y, por supuesto, prestaciones potenciadas.

Otra de las grandes creaciones de la empresa es Maserati Levante, un SUV que encarna el espíritu de resistencia, intrépido y progresivo, y es parte de una historia que se remonta a más de 100 años, cuando la compañía comenzó a nombrar a sus coches con los nombres de los vientos más famosos del mundo. Y el Levante se une al hall de la fama de Maserati.

 

De lujo

En el podio de la firma también está el Quattroporte, que cubrió las necesidades especiales de un exclusivo grupo de conductores exigentes. La emergente red de autopista de Europa abrió un mundo de oportunidades apasionantes cuando se hacían largos viajes. Con este Maserati todos podían aprovecharlas, a altas velocidades, con un espacio grande y confortable, y con el maravilloso estilo italiano.

Es que finalmente todos los Maserati llevan el Gran Turismo en el corazón. Su  concepto original era tentadoramente simple. Suponía montar un sofisticado motor de un coche de carreras en una lujosa berlina artesanal.

Por supuesto, combinar estos dos mundos de forma perfecta no era nada sencillo. Sin embargo, eso fue exactamente lo que hizo Maserati, en 1947, con el A6 1500 GT Pininfarina y, algunos años más tarde, con el prototipo 3500GT: “La Dama Blanca”. Nunca tanta potencia se había empaquetado y entregado de manera tan hermosa, lo que abría toda clase de nuevas posibilidades en distancias largas.

El Gran Turismo encarna el irresistible encanto del auténtico estilo italiano combinado con un apasionante rendimiento de competición.

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