Mendoza volvió a ser una fiesta

1 mayo, 2012

Este sofisticado evento gourmet se llevó nuevamente a cabo en distintas locaciones de la provincia cuyana. Allí acudieron sibaritas, periodistas e invitados especiales, todos con una única y exclusiva misión: rendir culto al savoir-vivre.

Por Luis Lahitte

Del 22 al 25 de marzo se llevó a cabo el Masters of Food & Wine 2012. El evento consistió en un festival gastronómico y enológico realizado en la provincia de Mendoza, organizado por la cadena de hoteles Park Hyatt, del que participaron reputados cocineros y sommeliers del país y del exterior.

Se trató de una verdadera fiesta gourmet en la que se conjugaron la alta cocina con los maravillosos paisajes que brinda la Cordillera de los Andes, ya que muchas de las performances gastronómicas se desarrollaron en bodegas como Ruca Malen, Catena Zapata, Trapiche, Zuccardi, Rutini y La Rural.

Profesionales de la gastronomía de primerísimo nivel exhibieron sus talentos ante un público compuesto de sibaritas, periodistas e invitados especiales. El jueves 22 por la tarde se realizó un cocktail de apertura en el hotel Park Hyatt Mendoza. Los cocineros, entre los que se encontraban Ernesto Ruiz, Mauricio Asta, Lee Hillson, José Rocha, Andrew Shotts, Janaina Rueda, Rafael Costa e Silva, Darío Gualtieri, Martín Molteni, Luis Acuña y Davide Brovelli, armaron islas donde sirvieron sus creaciones.

El viernes 23 el contingente visitó Ruca Malen donde, además de conocer la bodega, se cataron los vinos maridados con algunas delicias como un lomo curado con aceite de oliva, queso sardo y reducción de Malbec. El festín siguió en la exótica pirámide maya de Catena Zapata. Debe haber pocas bodegas más originales en el país. Los “platos de resistencia” se cocinaron en islas armadas “ad hoc”. Gustó el lomo de cordero en croûte de pan de especias, maíz, hongos, tomates confitados, espárragos y arvejas, preparación a cargo de Martín Molteni y Pablo del Río.

Por la noche, la bodega Trapiche se visitó de fiesta y recibió a los invitados con sus mejores galas. Esta centenaria bodega hecha en ladrillo es tan grande que por su flanco pasaba el ferrocarril. En su interior, el brasileño Rafa Costa e Silva preparó un menú con los sabores de su patria.

Al día siguiente, el Masters continuó en los dominios de Rutini, una bodega provista de una tecnología que Steve Jobs envidiaría. Después de un juego enológico, se sirvió un menú diseñado por los chefs José Rocha y Andrew Shotts. La jornada cerró con la cena de gala de OSDE en el Park Hyatt, a cargo del Lee Hillson, chef del Royal Palms Resort & Spa, otro de los talentos del Masters.

El domingo, último día del programa, la organización trasladó a los invitados a conocer la Casa del Visitante de Familia Zuccardi con el objeto de visitar la planta olivícola donde producen excelentes aceites. En temporada, uno puede recolectar las aceitunas y elaborar su propio aceite de oliva. Además de los excelentes varietales, producen el Zuelo Novello, un aceite joven y fragante, aderezo sin par. El almuerzo lo preparó el talentoso Darío Gualtieri.

Luego de estas jornadas, donde hasta al más ascético le resultó imposible contenerse ante semejante despliegue gastronómico, valga recordar la conversación que tuvieron Antonin Carême, gran cocinero francés, y el Príncipe Regente de Inglaterra, perfectamente aplicable a la filosofía del evento: “Carême, me hará morir de indigestión. Quiero comerme todo lo que manda a la mesa y la tentación es excesiva”, dijo el Príncipe, a lo que el francés respondió: “Señor, mi misión es abriros el apetito; regulároslo no me compete”.

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