Metacultura: el talento de los talentos de hoy

8 julio, 2013

El autor explica cómo la diversidad puede transformarse en una fuente de valor. El máximo rendimiento de la gestión de la diversidad cultural se obtiene cuando la organización estimula un clima que aprecia la diversidad para potenciar las capacidades individuales y del grupo.

Por: Eugenio Andrés Marchiori
Profesor del área Comportamiento Humano en la Organización –emarchiori@iae.edu.ar

La noción de “transculturalidad” está generalmente ligada a la problemática de incorporación social debida a los procesos de inmigración y emigración. Los procesos de integración mundial han impulsado la necesidad de coexistencia y de conocimiento transcultural.

Las culturas de la empresa

Si no son gestionadas correctamente, las diferencias culturales pueden transformarse en factores de fricción. Las estructuras matriciales difusas sobre las que se montan actualmente las empresas hacen que se extienda la noción de “diversidad cultural”. Además de lo nacional y lo étnico, aparecen otros planos entre los que se destacan las áreas funcionales, el género, la edad y las profesiones. Por eso, aumenta la necesidad de desarrollar entre los empleados un talento específico para gestionar la cultura. El concepto de metacultura se refiere a esa capacidad de integrarse con diversas clases de cultura.

La gestión de la diversidad es una capacidad distintiva de algunas empresas que es aprovechada para generar ventajas competitivas. Lo que hoy es una ventaja competitiva se convertirá, rápidamente, en una necesidad de subsistencia. En este contexto competitivo globalizado, el talento metacultural se convierte en un complemento indispensable para aprovechar a fondo las oportunidades que nacen de estar expuesto a personas, productos e ideas de todas partes.

Los 4 pasos hacia el talento metacultural

Etapa defensiva: Ante lo diverso, nuestra reacción institiva es de defensa, que se puede presentar en forma de rechazo, minimización o indiferencia. Esta etapa requiere el desarrollo del autoconocimiento, habilidad que permitirá traer a la superficie los sesgos inconscientes.

Etapa exploratoria: La “exploración metacultural” consiste en preguntar y escuchar al otro, buscando comprender los porqués de su manera de ser e identificar los valores y las normas que lo guían. La curiosidad es la habilidad relevante: las preguntas, cuando son realizadas con respeto y auténtico interés, serán percibidas por el otro como una oportunidad de acercamiento.

Etapa de apertura: Ya impera un clima de respeto entre los interlocutores. Toda apertura se asocia con algún nivel de adaptación y asimilación. Respetar la cultura del otro significa que esta contiene elementos que pueden ser tomados como alternativa válida para la resolución de dilemas. El ambiente de creciente confianza los dispone a asumir mayores riesgos.

Etapa de integración: Los interlocutores son capaces de analizar las situaciones desde diferentes puntos de vista. La integración es el momento en el que se produce auténticamente la sinergia. Es la culminación del proceso metacultural. Para que sea efectiva, debe ser tanto intelectual como emocional.

Una de las cualidades que diferencia a un buen manager de un auténtico líder es su habilidad para influir en las personas para que transiten con alegría este camino de integración. Aquellos que consigan que pares y superiores comprendan el valor contenido en el proceso de aprendizaje metacultural serán los líderes mejor posicionados para el éxito en el mundo actual.

Los comentarios estan cerrados.