Naturaleza al alcance de las manos

8 marzo, 2018
Texto Carola Cinto – Fotos Esteban Widnicky

Ballenas y pingüinos, playas y acantilados, son sólo algunas de las maravillas que pueden disfrutarse en Península Valdés.

Esta bahía vive por y para la naturaleza. Durante la época de verano, las postales de ballenas son reemplazadas por las de pingüinos, lobos marinos y delfines. Península Valdés es un lugar único en el mundo donde la fauna siempre está al alcance de las manos, aunque esté prohibido tocarla.

PUNTA DELGADA (8)

Algunos de los puntos -que hacen del lugar una de las bahías más preciadas del mundo- se encuentran a tan sólo un par de kilómetros de Puerto Madryn y pueden recorrerse en el transcurso del día.
El paseo comienza en la ruta provincial N°2, hacia el norte. Los caminos, de una vegetación árida y baja, alojan miles de especies que pueden ser vistas desde la ventanilla de cualquier vehículo. Guanacos, chulengos, choiques, son especies que habitan la zona y, la aparición de algunos de ellos al costado del camino, se puede transformar en una excusa perfecta para aminorar la marcha, sacar un par de fotos y escuchar con atención las explicaciones que el guía tiene para darnos -en caso de ir con una excursión- o consultar la folletería que se nos entrega al ingresar en la zona protegida de Península Valdés -en caso de hacerlo de manera particular-.

Puerto Pirámides, a 100 kilómetros de Puerto Madryn, es uno de los lugares más visitados por los turistas en temporada de ballenas -de junio a diciembre- y uno de los más concurridos por los locales en verano: muchos adolescentes de la zona llegan a este pintoresco lugar para vivir sus primeras vacaciones entre amigos.

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Este pueblito, empotrado en medio de las montañas, ha resistido al paso del tiempo. En algún momento funcionó como vía de salida a la producción salinera que provenía del centro de la Península. Luego de la aparición de los frigoríficos, Pirámides fue dejada en el olvido hasta que un grupo de pioneros vio un futuro prometedor en las ballenas que llegaban a la zona para aparearse o dar a luz a sus crías.
En una buena temporada, estos animales pueden ser vistos hasta incluso desde la ventanilla del avión antes del aterrizaje.
Si bien eso depende la condición climática y de la habitabilidad de la zona, una forma de garantizar el espectáculo es tomar una de las excursiones que las diferentes agencias -todas con atención al público en la calle principal de Pirámides- realizan cada día.
Hay varias opciones, desde embarcaciones para 60 personas hasta una especie de semi sumergible que permite ver las ballenas debajo de la superficie del mar.

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Es una experiencia imperdible ya que los animales suelen acercarse a las barcazas y asomar cabezas y colas justo en frente.
“Son animales muy curiosos” van a repetir hasta el hartazgo cada uno de los guías de las agencias de excursiones y eso se confirma.

La naturaleza es parte del lujo
Si bien Pirámides es un pueblo pequeño que no tiene más que algunos hoteles, un par de casas de campo y dos campings, es una excelente opción para hospedarse y evitar recorrer los kilómetros que separan la Península de ciudades como Puerto Madryn.
Océano Patagonia, el resort más lujoso de Pirámides, se distingue entre el resto de las construcciones de la zona. Un enorme cubo de vidrio y luces se abre paso justo en frente del mar.

Las vistas, desde cualquiera de las habitaciones, son realmente imponentes. El mar, la arena y, en el caso de tener una buena temporada, las ballenas son parte del paisaje detrás de las paredes vidriadas.
“Queríamos hacer un hotel bioclimaticamente amigable”, dijo Marcelo Battilana, dueño de Océano Patagonia. Para eso, instaló el primer sistema de geotermia de la zona que consiste en dos bombas y ocho sondas que extraen el calor desde el centro de la Tierra y lo distribuyen por toda la estructura; proveyendo agua caliente, calefacción por loza radiante, de manera ocho veces más eficiente que una caldera eléctrica. En el 2016, Océano Patagonia obtuvo el segundo puesto en un concurso nacional de hotelería sustentable.

Además de este sofisticado sistema, toda la construcción y la ornamentación del edificio fueron ejecutadas para reducir al mínimo el impacto en el medio ambiente. Por ejemplo: la cobertura de las paredes y los muebles fueron elaboradas a partir de maderas recuperadas de un incendio en un conventillo de La Boca, en Buenos Aires.

Las playas y su entorno
En el caso de que se hayan visto ballenas hasta el hartazgo -lo cual no suele suceder- Punta Pardelas -a 15 kilómetros de Pirámides- y la playa El Doradillo -a 14 kilómetros de Puerto Madryn- son excelentes opciones para visitar.

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La primera, es un lugar privilegiado para los amantes del buceo deportivo, la pesca y el snorkeling. Este sitio es especial para disfrutar de una tarde tranquila, observar el atardecer y -con un poco de suerte- ver, desde sus acantilados, algunos lobos marinos y ballenas jugando en el agua.

La segunda, es ideal para ver ballenas desde la costa, caminar por encima de médanos y observar, tocar -por qué no degustar- las plantas autóctonas de la zona, como por ejemplo el tomillo salvaje, el quilimbay, entre otros.

La magia de los pingüinos
El manto, que cubre los 80 kilómetros desde Puerto Pirámides hasta la Estancia San Lorenzo, es chato, uniforme, verde. ¿Verde?. Sí, esta vez los pirinchos de los pastizales demuestran estar más vivos que nunca.

Pingüinos

“Mamá, ¿falta mucho para ver pingûinos?”- pregunta el único niño que participa de la excursión.
Todos los terrenos de la reserva Península Valdés son de propiedad privada. San Lorenzo pertenece a una familia reconocida de la zona y alberga en sus más de 5000 hectáreas a una colonia de pingüinos de magallanes de más de 500.000 ejemplares.

Antes de recorrer los dos kilómetros que faltan para llegar a la pingüinera, el casco de la estancia aparece en medio de la meseta. “Este es un lugar bien patagónico”, dice Cecilia, una madrynense que también participa de la excursión. Un galpón de esquila convertido en restaurante. Los ventanales de vidrio muestran al viento azotando a unos pequeños arbustos y a unas ovejas siendo arreadas por un peón y sus perros. Adentro el fuego arde y dora la carne del cordero que será nuestro almuerzo.
Luego de una deliciosa comida, la camioneta -de la empresa de turismo Argentina Vision- se pone en marcha y continúa su camino. Pastizales, tierra, polvo, tufo. “Pero, ¿los pingûinos no viven en lugares fríos?” era la pregunta que nadie hacía en voz alta.
De a poco, los animales empiezan a aparecer al costado del camino.

Hay miles. Por todas partes, de todos los tamaños, machos y hembras, padres y crías. Enfermos y sanos, amigos y enemigos, vivos y muertos. Como en Truman Show, los espectadores verán cómo es un día en la vida de los pingüinos. “Esos están apareándose”, dice Nani, guía de la empresa, mientras un pingüino se acomoda arriba del otro. “Esos están peleando”, dice mientras dos corpulentos chocan sus picos. “Ese está armando su nido”, agrega. Frente a ella, un pequeño agujero escupe tierra. Adentro, un pequeño pingüino arrastra con sus patas lo que no le sirve.
Unos duermen al costado del camino, otros se esconden en sus cuevas y, algún que otro valiente, se cruza por el sendero. “Tienen que frenar y no interrumpir su paso”, dice Nani y agrega: “la idea no es estresarlos ni ponerlos nerviosos”.
“¡Mamá! Son como los de la película”, dijo el niño entusiasmado. De repente, sucedió algo mágico: la realidad superó a la ficción. Pero no cualquier ficción. La realidad superó la magia de Disney.

Datos útiles

Cómo llegar

Andes Líneas Aéreas es la única aerolínea que llega al Aeropuerto de Puerto Madryn.
https://www.andesonline.com/

Dónde dormir

Océano Patagonia
http://www.oceanopatagonia.com/

Excursiones

Argentina Vision
http://www.argentinavision.com/

Southern Spirit
http://www.southernspirit.com.ar/

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