Nieve y alta cocina en las Dolomitas

24 junio, 2016
Texto • Luis Lahitte

Dolomite Mountains ofrece una singular experiencia, el Luxury Gourmet Ski Safari, donde se mezclan la mejor gastronomía junto con el esquí en las pistas más fascinantes de Europa.

El sueño de todo esquiador es deslizarse por pistas de gran belleza e infinita longitud, algo que ningún centro de esquí, o casi ninguno, tiene. Una de estas excepciones son las Dolomitas, con sus 1200 km de pistas y 460 medios de elevación, enclavados en un paisaje que quita el aliento al sujeto más estoico. Las posibilidades que ofrece este abanico de valles es asombrosa; el esquiador que va a las Dolomitas queda paralizado ante tamaña oferta nívea, cosa que difícilmente vea en otra parte.

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Pero esta experiencia alpina es aún más completa cuando se combina con un raid por lo más selecto de la cocina montañesa. Este combo “gastrodeportivo” de élite, llamado Luxury Gourmet Ski Safari, lo ofrece Dolomite Mountains, la agencia de la argentina Agustina Lagos Mármol, con base en Cortina d’Ampezzo, especializada en turismo aventura de alta gama.
El Luxury Gourmet Ski Safari es un programa hecho a medida del cliente, cual vestido de alta costura. Solo se exige un estado físico aceptable, alma de sibarita y un nivel de esquí intermedio. Y si bien el programa es maleable de acuerdo con las posibilidades de cada uno, por lo general dura entre cinco y siete días en los que se visita, come y esquía en lo más granado de esta fabulosa cadena montañosa.
El programa comienza en la aristocrática Cortina d’Ampezzo, villa alpina sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 1956 y albergue de buena parte del jet set internacional. Cortina es la base de operaciones para esquiar por amplias áreas del Veneto, donde se encuentra la mayoría de las Dolomitas; el resto se divide entre Alto Adige, también conocido como Südtirol y Trentino.

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Algunos de los valles practicables de la región del Veneto son Faloria, Tofana y Cristallo. Lo más atractivo del programa es que, no solo se hace noche en antiguos hoteles como el Cortina, sino que, con el equipaje indispensable, los gastro-esquiadores pernoctan en el refugio Scoitattoli, una deliciosa baita enterrada en una cumbre, provista de jacuzzi al aire libre y vista a Cinque Torri, un macizo que con el sol de la tarde estalla en una panoplia de tonalidades rojizas. La cocina local es suculenta y deliciosa, con platos a base de polenta, radicchio de Treviso, speck (cerdo ahumado y salado), maridados con vinos locales y extranjeros de primera línea.
Los siguientes días se experimentan en pistas de ensueño, como las que ofrecen Civetta y Alleghe, cuyas vistas y calidad de nieve las ubica entre las mejores de Europa. Una de las sorpresas reservadas al contingente es la llegada a Fuciade. Por la tarde, y luego de un breve trecho por nieve onda, los esquiadores se encuentran con un bobcat que los lleva por un sendero hasta una pequeña comunidad romanche (etnia muy antigua que puebla la región del Trentino), un caserío alpino varado en el tiempo, digno de un cuento costumbrista. El refugio en cuestión, también llamado Fuciade, se luce con finos trabajos de ebanistería y una colección de imaginería policromada con siglos de antigüedad. Allí, la cocina y la cava son sencillamente soberbias, al punto tal de que no pocos comensales se apersonan con raquetas de nieve, recurso habitual para llegar en invierno hasta tan indómito paraje.

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El cierre del raid se hace esquiando en Alta Badía, antiguo territorio austríaco que mantiene cierta autonomía, como la lengua, ya que además de italiano se habla alemán. Alta Badía es el “must” de las Dolomitas, el lugar de moda al que todos quieren ir y que cuenta con una refinada gastronomía que los clientes prueban en “La Siriola”, el restaurant del hotel Ciasa Salares, de la familia Wieser, premiado con una estrella Michelin y que en sus fuegos tiene a Matteo Mettulio, el chef más joven de Italia en obtener ese galardón. Cerca de allí, en Paso San Pellegrino hay otro chef legendario, Norbert Niederkofler, cuyo restaurant dos estrellas Michelin, “St. Hubertus”, se encuentra dentro del Rosa Alpina, otro hotel de antología.
Esta es parte de la oferta que tiene el Luxury Gourmet Ski Safari, exclusiva para paladares negros que hagan culto de la buena nieve y quieran probar una experiencia única e irrepetible.

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Cómo llegar
Desde Buenos Aires a París, y luego a Venecia por Air France. La aerolínea gala ofrece vuelos diarios desde Ezeiza a Charles de Gaulle, y de allí al aeropuerto Marco Polo, en Venecia.
www.airfrance.com/ar
www.dolomitemountains.com

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