NY siempre NY

1 mayo, 2012

Desbordante de vitalidad, esta mega ciudad no para de sorprender. Museos que se expanden, muestras callejeras y restaurantes que son un programa en sí mismos y se suman a una cartelera de espectáculos para todos los gustos.

Por Luisa Zuberbuhler

El Memorial 9/11 se inauguró en septiembre del año pasado, coincidiendo con el 10º aniversario del atentado que destruyó el World Trade Center. Por ahora solo se pueden visitar las dos gigantescas piletas de 4 mil metros cuadrados de superficie. Están en el lugar exacto que ocupaban las dos torres, flanqueadas por 400 robles y el único árbol que sobrevivió al desastre: un peral de Calgary. El escenario, rodeado por modernísimos edificios, es impactante. Al escribir esta nota, el Memorial Museum no estaba inaugurado y había que cruzar la calle para ver la mini muestra con objetos rescatados de las ruinas. Una buena idea es ir al medio día y almorzar en el cancherísimo BLT bar & grill.

Dejando de lado los típicos musicales, recomiendo War Horse –Caballos de Guerra–, en el Vivian Beaumont Theatre del Lincoln Center, sede entre otras prestigiosas agrupaciones artísticas de la Metropolitan Opera y del New York City Ballet. Basado en la novela homónima de Michael Morpurgo, que también inspiró el film de Steven Spielberg, es un espectáculo absolutamente electrizante, no apto para menores ni para gente impresionable. Imperdible la pasada por el Met Opera Shop antes o después de la función.

Si piensa viajar a fin de año tenga en cuenta el show de las Rockettes en el Radio City Music Hall. Las entradas, que ya están a la venta, se agotan a medida que se acerca la Navidad, a pesar de que estas bailarinas vienen levantando las piernas con precisión milimétrica desde hace más de 80 años.

Dos clásicos insoslayables: el MoMA –si se apura quizás alcance la muestra de Diego Rivera–  con su famosa boutique repleta de objetos con el acento puesto en el diseño; y The Modern, el restaurant del Chef Gabriel Kreuther para comer mirando el jardín de esculturas del museo o almorzar informalmente en su animado bar. Y el Metropolitan, que en estos días presenta Schiaparelli and Prada: Impossible Conversations”, una conversación imaginaria entre estas dos diseñadoras italianas que vivieron en diferentes épocas. Desde el 15 de este mes se puede ver la mega instalación futurista del joven y talentoso artista tucumano Tomás Saraceno, en el Roof Garden. “Cloud City” es una constelación de enormes módulos transparentes e interconectados con la idea de generar una experiencia sensitiva más allá de lo puramente visual. A la salida se puede tomar algo en el Café and Martini Bar, con espectacular panorámica de Manhattan. Para almorzar vale la pena reservar mesa en el Petrie Court Cafe & Wine Bar, luminoso restaurant instalado en el nuevo patio de esculturas europeas, con vista al Central Park.

Para ir el SoHO lo mejor es el subte, bajando en la estación Spring: ahí están las boutiques más cancheras y divertidas. Restaurantes hay miles, pero Balthazar es un clásico que no pierde vigencia. Manjarescos sus Moules & Frites o mejillones con papas fritas. Si le sobra tiempo pase por el New Museum, un disparate total con obras de autores cuyo trabajo no ha tenido una amplia exposición o aceptación. Hace un par de meses la muestra consistía en subirse a una calesita que se movía a paso de mosca para luego tirarse por un tubo de plástico que atravesaba dos pisos.

Si se le fue la hora haciendo shopping vaya a Bill’s, uno de los pocos lugares donde se puede almorzar tarde. Otra opción para un día de compras es Landmarc, para comer balconeando Columbus Circle desde el tercer piso del Time Warner Center. Le Caprice, la sucursal neoyorkina de la emblemática brasserie londinense, propone una carta de cocina americana moderna a cargo del chef Ed Carew. Ambientado en un estilo pop-chic, con fotos originales de Jean Shrimpton sacadas por David Bailey en los 60’, está ubicado en el hotel Pierre, un Leadings Hotels famoso entre los argentinos porque ahí estaba el departamento de Amalita Fortabat. The Mark, el reducto del chef Jean-Georges Vongerichten, tiene una carta que sigue la pasión por los productos frescos de este galardonado chef. Además del comedor principal, diseñado por Jacques Grange, se puede comer en el Patio o en el bar que propone un menú de medianoche para noctámbulos.

Y para terminar, una dirección insólita, ultra local y solo apta para gente despreocupada: Beauty & Essex, en el Lower East Side. Se entra por un ecléctico local de objetos vintage a precios astronómicos, que conecta con una mezcla de restaurant, dancing y lugar de eventos.

Data Útil

Memorial 9/11. Reservar www.911memorial.org/ , imprimir el pase y entregarlo a la entrada. Pases limitados: cada media hora entran un máximo 1.500 visitantes.
BLT bar & grill.123 Washington Street. Tel 646 826 8666.
War Horse. Entradas online: www.lincolncenter.org/
Las Rockettes. Entradas online al Christmas Spectacular: www.radiocitychristmas.com/newyork/
The Modern. Pegado al MoMA con entrada independiente. 9W. 53rd Street, Tel 212 333 1220.
Petrie Court Cafe & Wine Bar. En la planta baja del MET. Ojo que hay otro pegado que es Self Service. Tel.212 570 3984
 Balthazar . 80 Spring Street . Tel 212 965 1414.
New Museum. 235 Bowery, enPrince Street entre Stanton y Rivington Streets.
Bill’s Gay Nineties. Llegando tarde no hace falta reservar.57 East 54th Street, Tel  212 355 0243 () ‎
Landmarc.10 Columbus Circle. Tel 212 823 6123
Le Caprice. 795 Fiftth Av. y 61 street. Tel 212 940 8195
The Mark . Menú Late Night 11 pm a 01 am.11pm to 1am Madison y la 77, Tel 212 744 4300
Beauty & Essex.146 Essex Street, Tel 212 614 0146

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