Oui! Bordeaux

19 abril, 2013

Una semana memorable recorriendo los viñedos más famosos del mundo, visitando prestigiosas bodegas y durmiendo en castillos y hoteles boutique de la “collection” de Alain Ducasse, el reputado chef francés. ¡Una propuesta ineludible para los amantes de los manjares y el buen vino!

Texto: Luisa Zuberbuhler.
Fotos: Camilo Aldao.

Los viñedos de Bordeaux fueron la excusa de este recorrido que comenzó en el Haut Médoc, la zona de los châteaux y de los grandes vinos (crus) añejados en las bodegas (chais), para continuar visitando Saint Emilion y culminar en Sauternes.

Salimos de París estrenando GPS. Todo bien hasta que bajamos de la autopista para desembocar frente al inmenso estuario del río Gironda con una voz que decía “coja el ferry”. Por suerte llegamos justo para embarcar y la sorpresa resulto un programón, y la forma mas rápida de llegar a Le Clos de Meyre, elegante palacete del siglo XVIII con bodega y nueve habitaciones. Este Bed & Breakfast de lujo y los otros lugares donde nos alojamos forman parte de Châteaux & Hôtels una agrupación de castillos, mansiones y hoteles boutique seleccionados por Alain Ducasse. Todos están atendidos por sus propietarios y proponen una manera de viajar que me encantó: gracias a las recomendaciones de sus dueños comimos en restaurantes que nunca hubiésemos encontrado y visitamos la región sin errores. Para disfrutar a pleno las estadías en estas residencias privadas hay que tener presente que no son hoteles convencionales y puede ser que no tengan room service o internet Wi Fi. Si no puede prescindir de ellos recomiendo optar por los hoteles de esta fascinante “Collection”

Didier Charami, el Maitre du Chai (enólogo) de Château Meyre nos organizo una degustación de vinos y con sus indicaciones descubrimos Le Patio, Le Savoie y el Café Lavinal, un enclave gourmet con restaurante y boutique de vinos. Desde Meyre fuimos al Château Latour, hoy propiedad de François Pinault, donde degustamos botellas de mil euros –por supuesto que no escupimos una gota– y vistamos las cavas.

Un simpatiquísimo Hervé Chatellier nos recibió en el Château du Pian, decorado con muebles de los siglos XIV y XIX. Desde ahí fuimos a Saint Emilion, visitamos la iglesia “monolítica” excavada en la montaña, recorrimos sus callejuelas y partimos al Château Le Gay, en Pomerol y pegado a Petrus para encontrarnos con Marcelo Pelleriti y Catherine Péré Vergé, la dueña de esta y varias bodegas francesas además de Monteviejo en el mendocino Clos de los Siete. No reciben visitas pero probamos sus vinos antes de volver a Saint Emilion para comer en L’ Envers du Decor.

A solo cinco kilómetros del centro de Bordeaux,la Réserveau Pavillon du Château Raba es un refinadísimo hotel boutique con once románticas habitaciones en un edificio neoclásico pegado al castillo construido en 1783 por Víctor Louis, el arquitecto del Gran Teatro de Bordeaux. Llegamos temprano, dejamos las valijas y partimos a Bordeaux que me subyugo con sus elegantes construcciones del siglo XVIII. Esa noche comimos como los dioses en el hotel con vinos elegidos por el sommelier, William Beugin.

Por último Alice Tourbier nos recibió en Les Sources de Caudalie, enclave mágico ubicado en el centro de los viñedos del Château Smith Haut Lafitte, la bodega de los padres de Alice que amerita la visita. Tiene dos restaurantes: La Tabledu Lavoir yLa Grand‘Vigne, con una merecida estrella Michelin, ademas de una spa con productos de belleza a base de uvas. Gracias a Alice descubrimos el Lillet –aperitivo de vino, licor de frutas y guarda en roble– y llegamos sin problemas al famosísimo Château d’Yquem donde Pierre Lurton elabora desde 2004 vinos que se caracterizan por su complejidad, concentración, dulzura y precios exorbitantes.

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