Paraje Altamira, el terroir sensación del 2016

23 noviembre, 2016
Texto  Alejandro Iglesias

Los viñedos de altura de este rincón del Valle de Uco se convirtieron en protagonistas indiscutidos de la escena vínica local.

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Para comprender por qué es tan especial esta región para los winemakers locales, hay que reparar en los factores que definen su terroir. Emplazado en el límite sur del Valle de Uco, este paraje se ubica a un promedio de 1100 metros de altura sobre el pedemonte en pleno cono aluvial del río Tunuyán.
Es decir que sus viñedos se encuentran sobre el lecho de un viejo río de montaña, cuyos suelos presentan una compleja morfología pero con un factor común: abundante presencia de carbonato de calcio que se mezcla con piedras de diferentes tamaños, limo y arena. Esta heterogeneidad de suelos, según el sector  donde se encuentren las cepas, es para muchos el gran diferencial de Paraje Altamira. Pero también hay que destacar su clima seco, soleado y fresco con importante amplitud térmica, un combo que asegura madurez y buena concentración de acidez natural, responsable del logro de un perfil fresco en los tintos sin que se sacrifique estructura.
Esta ecuación permite a los winemakers elaborar tintos expresivos, profundos y refrescantes, entre los que se destacan los producidos con Malbec o los blends que también recurren al Cabernet Franc o Cabernet Sauvignon. Entre los matices que ofrece Altamira, se pueden mencionar los aromas herbales, balsámicos y florales de sus tintos, mientras que en boca se lucen por su estructura, intensidad y una textura singular que los enólogos definen como sensación de tiza, ya que se aprecia algo secante, pero que a la vez actúa realzando la frescura y untuosidad.
Para tener una impresión acabada del potencial de este terroir que traza un nuevo camino para el vino argentino de alta gama, se puede disfrutar algunas de las siguientes etiquetas.

Traslapiedra (2014). Se convirtió en un must del 2016. Está elaborado por cinco fundamentalistas del concepto de vino de terroir. Es profundo, con aromática compleja de buen caudal frutal, fluye tenso, con textura polvorienta en centro de boca.
Laderas Roble Malbec (2014). Adrián Río apuesta a la mínima intervención sobre los frutos de su viñedo para obtener este tinto de perfil exótico con buen caudal frutal, toques florales y de hierba silvestre.

Chakana Estate Selection Malbec (2014). El winemaker Gabriel Bloise recurre a la viticultura orgánica para conservar la pureza de Paraje Altamira en este vino balsámico y floral con paladar amplio y jugoso.

Son Vida Cabernet Sauvignon (2012). Sin dudas, uno de los vinos de Altamira que no hay que dejar pasar por alto. Resulta un Cabernet sobrio, de notable tipicidad varietal y elegancia. Es profundo y vivaz.

Tinto Negro Finca La Escuela El Limo Malbec (2012). Alejandro Sejanovich subdividió su viñedo de Altamira de acuerdo con los perfiles de suelo que encontró bajo las plantas. Este Malbec proviene del sector con mayor presencia de limo, lo que define su carácter caudaloso y fresco.

Finca Suarez Gran Malbec (2014). La familia Suarez fue de las primeras en ubicarse en esta región y con uvas de sus viejos viñedos elaboran este varietal de fiel expresión de altura con buena estructura y frescura elevada.

Zaha Cabernet Franc Toko Vineyard (2013). Es un tinto de identidad definida y elegante, con aromas de fruta roja fresca, bayas maduras, laurel, romero y mentol. En paladar, es dócil con buena carga gustativa y fina textura de tiza.

Zuccardi Concreto (2015). Sebastián Zuccardi es un enamorado de Altamira. Este varietal debe su nombre a los recipientes de cemento donde lo vinifican y dan crianza. Cautiva con aromas frutales, terrosos  y balsámicos, mientras que en boca es tenso y sutil.

 

Altos Las Hormigas Apellation Altamira Malbec (2013). La bodega comandada por Alberto Antonini y Atilio Pagli está inmersa en la identificación de los diversos terruños de Mendoza. Altamira es uno de los que más llamó su atención con sus notas frutales y balsámicas con dejos terrosos. Un vino para ocasiones importantes.

DV Catena Nicasia Vineyard (2012). Para la familia del doctor Nicolás Catena, los viñedos de Altamira tienen un valor especial ya que eran los favoritos de su padre, Don Domingo. Y la elegancia y voluptuosidad de este Malbec permite comprender tal preferencia.

Las bondades del terroir

“Lo que me sorprendió de Altamira  fue la textura en boca que tenían los vinos, esa rugosidad que inicialmente no sabía que venía del suelo, que luego asociamos con el carbonato de calcio propio del terroir”, afirma Sebastián Zuccardi, uno de los pioneros en el desarrollo del cono aluvional. En 2004, Familia Zuccardi, en conjunto con Catena y Chandon realizó una serie de estudios geomorfológicos y edafólicos, y los resultados están a la vista ya que los vinos de Paraje Altamira son particularmente elegantes. “Si bien los vinos que salen de aquí tienen diferentes expresiones, yo digo que en Altamira podemos desnudar los vinos, sacarles madera y volcarlos al hormigón, es decir, los intervenimos menos para que el terroir manifieste lo mejor de sí”, concluye el joven enólogo.

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