Parc Monceau

3 julio, 2014

Rodeado de mansiones y palacetes de la Belle Époque, este parque pintado por Claude Monet en varias ocasiones, es el corazón del barrio residencial mas paquete de París.

Por Luisa Zuberbuhler
Fotos Camilo Aldao

Este verdadero Barrio Parque francés esta ubicado en el VIII –se pronuncia vuitiem– el distrito más elegante de París, dividido por el Arco de Triunfo en dos secciones: de un lado esta el famoso Triángulo de Oro, el centro neurálgico de las compras de lujo, delimitado por las avenidas Montaigne, George V y Champs Élysées. La segunda mitad, la que rodea el parque, es mucho mas residencial y esta alejada de las rutas del turismo convencional.

Descubrí este barrio alojada en Le Royal Monceau, uno de los grandes hoteles-palacios Parisinos, que ingreso al siglo XXI tras una multimillonaria remodelación, con la firma de Philippe Starck, el enfant terrible del diseño global. Inaugurado en 1928 y frecuentado por famosos –Josephine Baker, Maurice Chevalier, Ernest Hemingway, Michael Jackson, cerró sus puertas en 2008 tras una memorable “Demolition Party” para, posteriormente, pasar a ser el primer hotel europeo de The Raffles Hotel Group y renacer de la mano de Starck que logró imprimirle un nuevo estilo a este hotel legendario, dejando volar su imaginación para captar y plasmar en sus ambientes una visión ultra personal del charme francés. Hoy sus clientes top son Madonna, Robert De Niro, Lou Reed, Sofía Coppola y todo tipo de magnates.

Los bares y restaurantes de este lujoso miembro de The Leadings Hotels of the World son cita de huéspedes y clientes locales que animan las tardes y noches en Le Bar Long o se instalan, si el clima lo permite, en el Le Jardin Terrasse. Il Carpaccio –el único resto italiano de París con 1 estrella Michelin 2013– es un clásico desde hace 30 años; y La Cuisine, también con 1 estrella 2013, se destaca por los toques personales del chef Laurent André.

Felipe de Orleans, Duque de Chartes mandó construir el Parque Monceau en 1778. Louis de Carmontelle, un paisajista amante del estilo inglés, creó un jardín que no tenía nada que ver con los parques franceses, mucho más formales y pomposos. Hoy tras varios cambios, Revolución francesa y Semana Sanguinaria incluidas, es uno de los lugares preferidos de los Parisinos que lo eligen para trotar, andar en bici, descansar al sol o sacar a pasear en pony a sus niños. Conserva la reja de hierro forjado con detalles dorados que lo rodea, varias estatuas de mármol y construcciones entre las que se destacan una pirámide y la célebre Naumaquia, un estanque circundado por columnas corintias.

 

En 1860 el parque fue comprado por la ciudad de París que vendió la mitad del predio y en esa mitad vendida se construyeron principescas mansiones: dos de ellas, devenidas museos, merecen visitarse sobre todo para ver como era la vida en el París de la Belle Époque.

El Museo Nissim de Camondo se dedica completamente al siglo XVIII que era la pasión de Moïse de Camondo. Los Camondo, sefardíes que habían fundado en Turquía el banco más importante del Imperio Otomano, se mudan a París en la época de Napoleón III. Después de la trágica muerte de su hijo aviador, Nissim, durante la Primera Guerra Mundial, el viejo Camondo pierde la alegría de vivir y lega su casa y sus tesoros al Estado Francés. Posteriormente el resto de esta desdichada familia y los nietos de Moïse desaparecen en los campos de concentración nazis durante la segunda Guerra Mundial. Dato curioso: Philippe Starck estudió Diseño Industrial en la escuela de Nissim de Camondo.

El Museo Jacquemart-André fue la mansión del riquísimo Edouard André que la construyo en 1875. Culto y refinado, se casa con Nélie Jacquemart, una joven pintora desconocida y juntos se dedican a acumular tesoros del Renacimiento Italiano. No tuvieron hijos y también legaron sus colecciones y la casa al Estado Francés.

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