Pequeñas potencias

31 agosto, 2012

El “downsizing” llegó para quedarse: motores grandes y gastadores se reemplazan por otros de menor cilindrada que, además de acelerar a pleno, consumen y contaminan menos.

Por Martín Egozcue

Hasta hace unos años, los constructores de automóviles se encargaban de destacar a las prestaciones (potencia, aceleración, velocidad máxima) como principales virtudes de sus motores. Pero el mundo cambia constantemente. Hoy, ante un compromiso cada vez mayor con el cuidado del medioambiente, las automotrices modificaron el foco y ya no compiten por ser la que ofrece los motores más potentes, sino los más eficientes.
La premisa es lograr consumos reducidos de combustible, que aseguren menores emisiones contaminantes y un mejor cuidado del planeta. Un estudio de la consultora IHS Automotive anticipaba que entre 2011 y 2013 se duplicaría, a nivel mundial, la producción de pequeños motores de 2 y 3 cilindros. Por su parte, la fabricación de los grandes impulsores V8 decrecería hasta 20% en ese trienio. Está claro, entonces, hacia dónde apuntan los constructores. Todo esto, más allá del lento pero firme avance de tecnologías aplicadas a vehículos híbridos o eléctricos, que ya son una realidad en Europa o Estados Unidos, pero que, al menos en el Mercosur, siguen pareciendo “del futuro”.

De todas formas, hay hechos concretos más cercanos a nuestra realidad sobre esta búsqueda constante de eficiencia. Uno de ellos es, sin duda, el de la tecnología Ecoboost de Ford, presente en la Argentina en el Nuevo Mondeo. Estos modernos impulsores del óvalo se caracterizan por incrementar hasta 20% la economía de consumo de combustible, reduciendo al mismo tiempo hasta 20% las emisiones de CO2, sin afectar las prestaciones del motor. El Nuevo Mondeo Ecoboost entrega nada menos que 240 caballos con un motor turbo de solo 2.0 litros y un consumo promedio de 7,7 litros/100 km.

La tendencia del downsizing también se aprecia en vehículos deportivos. Los Peugeot RCZ y Audi A1 son claros ejemplos de ello. La coupé de la marca del León sorprende por su motorización turbo de solo 1.6 litros pero con 200 caballos de fuerza. Se trata de un impulsor desarrollado entre Peugeot y BMW. Técnicamente, el secreto del motor está en la distribución variable, no únicamente en admisión sino también en escape. Traducido a prestaciones, implica que el RCZ acelera de “0 a 100” en 7,5 segundos, con una velocidad máxima de 237 km/h. El consumo promedio homologado es de apenas 6,9 litros/100 km.

En el caso del A1, el modelo más pequeño de Audi, se destaca especialmente la versión S Line, la más deportiva de la gama, que desarrolla 185 HP con un impulsor turbo de apenas 1.4 litros. En su caso, el consumo oficial (siempre hablando de ciclo mixto, entre ruta y ciudad) es de 5,9 litros/100 km. ¿Las prestaciones? Llega a 227 km/h y acelera de “0 a 100” en 6,9 segundos.

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