Plena de luz

8 febrero, 2013

Un paseo por la desmesura de la selva, solo bajo la luz de la luna.

Texto: Silvina Rocha.
Fotos: Ricardo Canga.

LA LUNA Y EL AGUA

Nada se compara a la experiencia de un viaje; ni aún la mejor fotografía logra recrearlo de manera vívida, porque cualquier destino se compone del conjunto de los sentidos imbricados entre sí.

El Paseo de Luna Llena a las Cataratas del Iguazú es francamente difícil de describir. Como si no fuera suficiente la naturaleza de este lugar -en el que pareciera que la tierra se hundió de pronto, formando un inmenso embudo donde las aguas caen y caen incesantes con una voracidad que deja sin aliento- se suma además el mágico encanto del silencio y el misterio que solo la noche sabe imprimir. Esta experiencia, que se comparte en tres grupos de tan solo 40 personas (contra un promedio de 3000 que vistan el parque de día) en apenas 5 paseos al mes que a su vez dependen del clima, logran hacer sentir el inmenso privilegio de quien la viva.

A la luz de la luna como único lumbre, el paseo comienza con una brevísima charla del guardaparque y los guías, para recorrer luego unos 3 km en tren hasta la pasarela de 1.200 metros tendida sobre las aguas del Iguazú. Este balcón, discurre al principio entre sonidos de pájaros e insectos y de río manso bajo pies. Hasta que el rumor se alza y crece sonando como el corazón mismo de la tierra, y más allá se divisan las nubes que brotan de esa boca, que replican en agua tras rebotar en el gran salto: la “Garganta del Diablo”. Se abre allí un inmenso anfiteatro blanco que no deja de bramar. Ruge entre arco iris que aparecen aún de noche, tornándose sobrecogedor hasta el llanto.

Cuando el regreso se impone y el frío de la noche baja, nos reciben con un cóctel y una cena, que ponen en el cuerpo calor y alimento. El alma está colmada.

RELAX & ESPÍRITU

Si algo le faltara a este destino, sería un lugar para el descanso, para el relax del cuerpo y el alma. Ese lugar es sin dudas Iguazu Grand Resort Spa & Casino, un hotel con el lujo y las comodidad de un 5 estrellas superior, de más de 100 suites, canchas de tenis de polvo de ladrillo, spa, pileta cubierta y hasta un casino y teatro propio, pero que además, cuenta con un valor distintivo, el espectacular parque donde se emplaza. Este parque de más de ocho hectáreas, diseñado por el célebre Estudio Tays replica una pequeña selva, como Iguazú poblada de aguas, con tres piscinas en distintos niveles, jacuzzi entre los verdes, estanques con irupés y peces, y hasta una huerta orgánica que abastece en parte, la cocina de primer nivel de su restaurant. Durante las vacaciones de invierno el hotel ofrece actividades ecológicas en la huerta, taller de reciclado y cocina para niños. Destino ideal también para románticos que sepan disfrutar de unas riquísimas caipiriñas del Lobby Lounge, bajo la luces de la noche, en el parque.

TIPS Y CONSEJOS ÚTILES:

  • Llevar ropa impermeable y de abrigo, especialmente para el paseo “Luna llena”. También se recomienda calzado cómodo, en lo posible de trekking, ya que casi todo el recorrido dentro del parque se hace mayormente sobre plataformas de metal húmedas y resbaladizas.
  • A pesar de que existen lockers a la entrada del parque, es mejor cargar con la menor cantidad de peso posible.
  • Recuerde que se trata de un destino de selva subtropical, con mucha humedad. La temperatura promedio en invierno es de 15º y en verano de 30º lleve agua y protector contra insectos.
  • Para amantes de la fotografía, sugerimos llevar bolsas impermeables para reparar del agua la cámara de fotos.

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