¿Por qué San Pablo?

10 diciembre, 2012

Además de destino de negocios, la “locomotora de Brasil” puede convertirse también en una excelente escapada de placer: tendencias, arte, música y alta gastronomía se dan cita en la ciudad más poblada de Sudamérica.

Por: Verónica Ocvirk.

Tal vez el viajero no sepa bien qué esperar de San Pablo. La mayoría de las ciudades de Brasil son deseadas sobre todo por sus playas pero, ¿qué puede tener de atractivo una megalópolis de 12 millones de habitantes (y más de 20 si se incluye la región metropolitana), conocida más que nada por sus rascacielos, su enorme flota de helicópteros y su tránsito infernal? Lo cierto es que los viajeros que gustan de recorrer ciudades encontrarán en ese escenario un mundo de tendencias, arquitectura, gastronomía y arte que nada tiene para envidiar a las grandes ciudades del mundo. Pero exploremos, mejor, de qué hablamos cuando hablamos de una escapada a San Pablo.

San Pablo queda cerca

Viajar a San Pablo desde Buenos Aires demanda solo 2 horas 50 minutos de vuelo, y en algunos casos hasta se puede salir de Aeroparque. Los precios de los pasajes –naturalmente- son variables según las fechas, aunque haciendo un promedio muy general se podría hablar de valores que rondan los 400 y los 500 dólares por persona.

San Pablo hace punta en moda

Como centro generador de tendencias en Latinoamérica San Pablo cuenta con una innumerable cantidad de shoppings y tiendas, aunque prestos a recomendar un solo sitio desde aquí nos quedamos con la calle Oscar Freire, que a lo largo de unas cuantas cuadras muestra el costado más cool y exclusivo del diseño brasileño y mundial. Aunque las propuestas suelen estar por encima de la mayoría de los presupuestos, igual vale la pena acercarse a la zona para descubrir ten tendencias, hurgar por tesoros ocultos entre las perchas o simplemente tomar un café y observar a las paulistas haciendo sus compras.

En San Pablo se come como los dioses

Si de Río nadie se va sin conocer las playas, lo que en San Pablo no puede dejar de visitarse son sus restaurantes, en parte porque, además de trendy y cosmopolita, la ciudad es el mayor centro de negocios de América Latina. Y como se supone que los grandes negocios se cierran con grandes comidas, en “Sampa” se han dado por concentrar restaurantes de lo más espectaculares, como la Figuera Ryuibayat (donde todo es a gran escala, hasta luce una higuera –la “figuera” – de 130 años); Barbacoa (una de las más selectas churrascarías); Terraco Italia (para beber un café o un trago disfrutando de una vista excepcional) o Skiye (sushi en una terraza de ensueño en la cima del hotel Unique). El día por excelencia para comer feijoada es el sábado al mediodía, y si acepta otra recomendación en el bar Camará, en plena Vila Madalena, sirven platos riquísimos mientras suena música en vivo. En el Mercado Municipal, por último, la variedad de frutas, especias, pescados, quesos y otros productos de Brasil resulta de verdad apabullante. El “Mercadão” -como es llamado afectuosamente por los frecuentadores- abre todos los días de 6 a 18 horas y para visitarlo hay que armarse de paciencia, ya que casi siempre suele estar lleno de gente (tal vez menos de lunes a miércoles).

San Pablo tiene todo para ver

Aunque a primera vista puede parecer fea y gris, Sampa ha virado últimamente –en algunas zonas más que otras– en una ciudad atractiva y con una arquitectura para prestarle atención. Se trata, eso sí, de una metrópolis de crecimiento esencialmente vertical, lo que se ve en sus muchos rascacielos. El río Tieté no está en su mejor momento debido a la elevada contaminación, aunque sobre él se ha inaugurado hace ya cuatro años el impresionante puente Octavio Frías, rebautizado cariñosamente como el “Estilingão” por sus cables amarillos que se parecen al caucho de la honda o “estilingue”. Si de barrios hablamos el Jardim Paulista, Jardim América, Jardim Europa y Vila Nova Conceição son los más exclusivos, mientras que en Liberdade se concentra la comunidad japonesa, en Bela Vista la italiana y en Vila Madalena (o “Vila Madá”) los barcitos y la “nueva bohemia”.

San Pablo respira arte y cultura

La cultura paulista bulle en una agenda cargada de recitales, obras de teatro y muestras, además de una buena cantidad de museos de toda clase y para todos los gustos, como la Pinacoteca del Estado de San Pablo (en la región “de la Luz”, con foco en arte contemporáneo), el Museo de la Lengua Portuguesa (muy cerca de allí, para vivir una experiencia interactiva a propósito del lenguaje), el aclamado Museo del Fútbol (alojado en el Estadio Pacaembú, donde juega de local el Corinthians) y el siempre vigente MASP, interesante tanto por sus exhibiciones como por su muestra permanente y su monumental edificio. Por último, el Teatro São Pedro se presenta como uno de los espacios culturales más tradicionales de la ciudad, donde los domingos a la mañana suelen darse conciertos de música clásica en forma totalmente gratuita.

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