Produciendo sustentable

22 marzo, 2012

Las empresas empiezan a incorporar un nuevo paradigma: producir respetando al medio ambiente, a los trabajadores y sus contextos y apelando a las reglas del consumo responsable.

Por Marysol Antón

El mundo de los negocios está atravesando una transformación llamativa que hace ver el futuro con buenos ojos, en tono verde. Se trata de los econegocios que han empezado a revolucionar los métodos productivos y las relaciones con los proveedores y con los clientes.

En Argentina, el área del diseño y el textil son las que se posicionaron más rápidamente, pero también la sustentabilidad está presente en sectores como generación de energía, alimentos, construcción, cosmética y turismo, entre otros.

“En el mundo, la tendencia es ir hacia la sustentabilidad. Un caso emblemático es el de las B-Corps (www.bcorporation.net) en los Estados Unidos. Ya son más de 500 empresas de impacto social y ambiental, que se piensan desde la lógica del triple bottom line -social, ambiental y económico- que ya generan 2.900 millones de dólares en revenues y representan a 60 industrias”, afirma Guillermo Schulmeier, cofundador de Emprendia, consultora con foco en sustentabilidad, comunicación y desarrollo de negocios bajo esta nueva lógica.

Según Lucas Campodónico, socio fundador de Greca, empresa de diseño que surgió del programa Incuba del Centro Metropolitano de Diseño (CMD),  “también hay que diferenciar el producto y el proceso de producción. Si bien hay pocas empresas grandes que son sustentables (el crecimiento se está dando más en emprendimientos chicos y medianos), existen algunas que están marcando los códigos, como Natura que es uno de los íconos”.

Esta firma de origen brasilero obtuvo el año pasado por segunda vez el 1° puesto en Gestión Empresaria orientada a la Sustentabilidad, premio otorgado anualmente por la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la República Argentina (AmCham). Esa misma distinción la ganaron las empresas Arcor y Los Grobo. Además, desde la cámara planean acentuar su impulso por la ecoeficiencia.

Quizá, una de las tareas más titánicas para entrar al nuevo paradigma sea derribar el mito de que estos negocios no son rentables. Una creencia que Martín Pennacino, socio de la firma de indumentaria Callingod, desmiente. “La sustentabilidad de por si es rentable analizándola como lo que es, una herramienta que se utiliza en armonía con la naturaleza, que fomenta el desarrollo de sociedades más justas  y por ende no genera el deterioro del sistema ecológico y comercial a futuro”.

Todos estos temas se debatirán en agosto en la próxima edición del encuentro Eco-Industrias. Reunión que deja en claro que el tema ya está instalado en las agendas empresariales.

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