Pueblo de nieve

29 julio, 2012

La temporada de invierno 2012 llegó a Caviahue con novedades y actividades imperdibles.

Por Eileen Murphy

La nieve y el frío son, para muchos -incluida yo-, dos factores que presentan una oportunidad única para disfrutar actividades diferentes en invierno. En Caviahue se saben aprovechar. Ubicado al noroeste de la provincia de Neuquén, la temporada del Centro Internacional de esquí Caviahue del 2012 comenzó en el mes de junio y se puede disfrutar hasta finalizar el mes de septiembre.
Entre las novedades de este año, se destaca el nuevo sistema de elevación de arrastre -el telesquí de la base, de 350 metros de longitud- y la ampliación del telesquí del bosque que ahora cuenta con 920 metros de recorrido y una capacidad de transporte de 800 personas por hora. Gracias a esto, el tiempo de espera y la velocidad de asenso benefician al esquiador brindándole la posibilidad de aprovechar aún más su tiempo en pista.
Además, a través de los nuevos medios de elevación, se puede acceder a tres nuevas pistas habilitadas: una roja, una azul y una verde.
En lo que a actividades respecta, Caviahue Adventure, el departamento de excursiones del cerro, continúa sumando alternativas. Se realizan imperdibles excursiones -travesías de alta montaña, paseos en motos de nieve por cascadas, saltos de agua, miradores, y mucho más- y las excursiones en vehículo oruga para ascender al cráter del volcán Copahue -ver recuadro-.
El centro de esquí de Caviahue y la localidad homónima se cubrieron de un manto blanco que permite disfrutar de un invierno de los que no se olvidan.

Más información: www.caviahue.com

Imperdible:
La excursión más original que se realiza desde Caviahue es la ascensión al cráter del volcán Copahue, a 2970 metros sobre el nivel del mar. Eso sí, es para aventureros y para aquellos que no le temen a las alturas. En invierno se utiliza un vehículo “oruga” calefaccionado, con capacidad para doce personas. El camino se encuentra cubierto completamente de nieve por lo que no hay caminos ni una ruta preestablecida. Durante el avance del vehículo, solo se ve la implacable ladera blanca al frente, que parece unirse al cielo. Luego de una hora a bordo del “oruga” hay que hacer 150 metros a pie, con la ayuda de bastones para enfrentar a los vientos de 70 kilómetros por hora y la caminata sobre la nieve endurecida. Luego del recorrido, se llega al borde del cráter en actividad… y a partir de allí, comienza una nueva aventura. Una experiencia única e inolvidable.

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