Punto de equilibrio

14 junio, 2016

A solo 35 kilómetros de la glamorosa Punta del Este, José Ignacio atesora entre dunas, una vegetación agreste y las olas del Atlántico, todo lo que uno puede esperar de Uruguay: exclusividad, naturaleza y tranquilidad.

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Playas ideales para el relax y una buena gastronomía lo convierten en un destino perfecto para descansar. El ambiente decontracté se refleja en los locales gastronómicos que proponen una variedad de posibilidades.

El paso obligado es La Huella, con su excelente cocina de mar, carnes y deliciosos postres —se recomienda probar el volcán de dulce de leche con helado de banana—. Y si hablamos de panes y quesos, hay que hacer una parada en Espacio Gourmand, del reconocido Jean Paul Bondoux. En la playa, La Susana merece un almuerzo o un atardecer; se trata de un parador que está abierto hasta la puesta del sol. Otras opciones interesantes son Pizza Tutta, y Marismo y Jardín By Sarava.

En Páru Inka Sushi & Grill se puede probar una exquisita cocina peruana, asiática y mediterránea,  con descuentos exclusivos para los visitantes de Anastasio Playa Hotel & Beach Club, un hotel con todas las comodidades de playa (reposeras, sobrillas y rincón de fuegos), que completa la experiencia en la costa uruguaya en materia de alojamiento.

Anastasio se encuentra sobre la brava de José Ignacio y dispone de suites con terrazas privadas a pasos de la orilla. También posee una pileta climatizada que se funde con las dunas y el mar en el horizonte. Y para más naturaleza, en el Paraje y Laguna Anastasio se pueden practicar actividades como yoga, kite surf, kayak y cabalgatas.

Por sus posibilidades y versatilidad, San Ignacio cautiva.

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 www.anastasioplaya.com

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