Recorriendo La Rioja a través de sus vinos

29 julio, 2019
Texto Daniel Rosa

Al noroeste de la República se encuentra la provincia de La Rioja, dueña de paisajes maravillosos donde sus montañas, colinas y valles enamoraran los sentidos. Y si de amor y sentimientos se trata, nada mejor que con una buena copa de vino. Para disfrutar de La Rioja te proponemos maridarla con 4 grandes exponentes de la provincia; vinos que sorprenden por su calidad y variedad.

 

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Gran Reserva Bonarda de La Puerta en el Famatina

Con el majestuoso fondo del Famatina, que regala su nombre al valle, se encuentra la bodega de “La Puerta”. Entre sus líneas, está el Gran Reserva Bonarda: vino que criado en barricas nuevas de roble francés y americanas por unos doce meses. Una vez embotellado, espera un año más en la cava de la bodega esperando lograr la madurez ideal para expresar todas sus cualidades en tu copa.
Como ya dijimos, este Bonarda nace en la región cuyana de La Rioja en el Valle de Famatina, en las mismas tierras que cultivaban los Diaguitas: habitantes originarios de la provincia hace varias décadas. Para honrar su cultura, la bodega utiliza como logo de este Gran Reserva uno de sus símbolos: El puma, representando al ser terrenal supremo por su sabiduría, inteligencia y fuerza.
Es un Bonarda de color intenso, en el que se destacan los aromas y sabores a ciruela, algunas especias y la vainilla que le aportó la barrica, untuoso y aterciopelado al beberlo. Es un buen compañero para disfrutar de una visita a la mina “La Mejicana” y su imponente Cable carril, declarado Monumento Histórico Nacional el 25 de octubre de 1982. Desde allí se podrá apreciar el paisaje y esa majestuosa obra de ingeniería construida a principios del 1900.

Chañarmuyo Cabernet Sauvignon en el dique de Chañarmuyo

En el Valle de Chañarmuyo, a un poco más de 1700 metros sobre el nivel del mar, está la bodega bautizada con el mismo nombre, la cual está rodeada de la Sierra del Paíman: el sueño hecho realidad de Jorge Chamas, propietario de la bodega, que no solo soñó en realizar grandes vinos, sino, también, devolverle la dignidad a sus habitante. El pueblo estuvo a punto de desaparecer, dado que los jóvenes lo abandonaban en busca de trabajo. Hoy Chañarmuyo quintuplicó su población, y es esta empresa quien los cobija.
Este verdadero oasis en el desierto cuenta con un hotel de unas 6 habitaciones, piscina y un renombrado restaurante que se caracteriza por ofrecer productos de estación. Su cercanía al Dique Chañarmuyo es una excusa perfecta para disfrutar del paisaje con su Cabernet Sauvignon, el que destaca la tipicidad varietal.
Una vez abierto, en la copa aparecen aromas mentolados y un rico pimiento verde, frutas maduras y especias. Paíman en lengua Diaguita significa promesa, y el compromiso es ese, mantener la cultura de trabajo y convivencia entre pueblo y bodega.

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Nina, Gran Petit Verdot en la “Costa Riojana”

En el Departamento Castro Barros, a unos 1450 metros de altura, se encuentra el Valle de Aminga y la denominada “Costa Riojana”: llamada así porque bordea al Cerro Velasco. Las sierras del Velasco son la principal cadena montañosa de la provincia, muy cercana a la cordillera de Los Andes.
El pueblo de Aminga es muy tranquilo, de casonas antiguas y dueño de una vista impactante al Velasco. El paisaje se disfruta mucho más con los descriptores únicos del Nina Gran Petit Verdot de las Bodegas San Huberto: Uno de los primeros Petit Verdot que enamoraron a los amantes de este varietal. Un vino muy expresivo, tanto en color y aromas como en sabores, donde las frutas como la ciruela y los arándonos predominan, sumándoseles algunas notas a grafito. Un vino de gran cuerpo y estructura, que reposa 12 meses en barricas de roble americano de primer uso.

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Castore por la capital

César Vera Barros lleva tiempo en la industria trabajando como distribuidor. Pero desde hace unos años decidió homenajear a su madre y abuela y lanzar un vino en honor a ellas, ambas maestras. Así nació su proyecto propio: un vino que rinde culto a los docentes desde la misma etiqueta, la cual emula un verde pizarrón con el apellido de su madre escrito en tiza, con el cual bautizó su vino: Castore.
El enólogo es Javier Collovati, quien buscó diferentes uvas del Valle de Guatacol y del Valle de Famatina para producir un Malbec fresco, sencillo y fácil de beber, donde aparecen notas a frutas rojas y negras, y un dejo floral. Este Malbec es ideal para disfrutar en la mesa de un restaurante de la capital riojana. Y, de ser posible, compartirlo con los maestros de la zona que se ganaron su merecido descanso después de un largo día corrigiendo pruebas.

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