Recreo gourmet al aire libre

19 diciembre, 2013

Terrazas, jardines, patios y decks. todos los espacios valen para comer y beber bajo el calor del sol o una noche estrellada. Las opciones de Buenos Aires para el verano.

Texto: Daniela Rossi

Con la llegada del verano es necesario encontrar los espacios que conviertan un recreo de la rutina en un momento de disfrute al aire libre. Las vacaciones en la ciudad pueden convertirse en días placenteros rodeados de amigos y en el ambiente ideal para relajarse: terrazas, jardines, decks, patios. Esos lugares para poder almorzar al sol, disfrutar de una tarde tranquila o tomar un cócteles al atardecer o bajo las estrellas son los que se convierten en solicitados.

Quienes estén en el centro porteño tienen un lugar especial en Recoleta para disfrutar del sol o las buenas noches veraniegas. Paredes y techo de vidrio en el interior, todos corredizos para gozar de la brisa de verano. Nuestro Secreto, el flamante espacio gastronómico del Four Seasons Hotel, que tiene entrada propia (Cerrito 1455, CABA), invita a hacer una larga sobremesa entre amigos. El espacio, que también tiene una extensa explanada-jardín entre la torre moderna y la Mansión, es ideal para compartir los sillones, sentarse las sillas de hierro del jardín o cerca de la pileta, y disfrutar de los platos al fuego (con leña de vid y zarzamora), especialidad de la casa, y los cócteles frescos para la ocasión. Los domingos hay brunch de mediodía, con aperitivos, achuras, guarniciones, carnes y postres, acompañados por los vinos de Catena Zapata. El bife de costilla y manteca de Malbec, y el filet de truchón entero son dos de los principales destacados, mientras que los clericós y sangrías son las bebidas que resaltan para compartir, todo diseñado por el chef Juan Gaffuri.

Combinación de club privado, restaurant-bar y el espíritu del relax del fin de semana, The Clubhouse aparece como una alternativa original: un espacio urbano en el que conocer gente, disfrutar de la piscina y de actividades como proyecciones de películas y muestras de arte, todo acompañado por la barra de cócteles y gastronomía a cargo del chef colombiano Daniel Amezquita. A este lugar de Palermo Soho, fundado por el grupo internacional Oasis Collections, se puede acceder con una membresía mensual –recíproca con los clubes de Nueva York, Londres y Punta del Este–, pero también por día, y deleitarse en los elegantes espacios que tiene esta residencia de cuatro pisos, con vista al jardín, pileta y terraza. Cuando cae el sol este lugar se convierte en el punto de encuentro de grupos que comparten un buen momento, acompañados de la música y los cócteles ideados por Peter Van Den Bossche, como el Plums Up (ciruela, lima, Pineral y vodka) o el Frutti Red (vodka, jengibre, frutos rojos, Malbec y whisky). Para comer, los elegidos del lugar son las hamburguesas gourmet y las quesadillas con sour cream y salsa picante.

 

 

 

 

 

Como un rincón escondido está Bandol en Núñez (Comodoro Rivadavia 1969): en este lugar las recetas aprendidas de una abuela francesa se hacen realidad en un ambiente rodeado de árboles, entre las mesas que pueblan el deck de madera, que da al boulevard, y que están acompañadas por el jazz que suena. La carta realza los sabores mediterráneos y hace honor al nombre que lleva el lugar, el del un pueblo de la costa que baña ese mar. Los platos tienen como consigna respetar las frutas y hortalizas de estación, cosechados en la huerta propia, para asegurar frescura. Entre las especialidades está el Gravlax de salmón y los risottos que cambian cada semana (que pueden ser tradicionales, como el de vegetales, o algo más ambiciosos, como el de frutos de mar o trufas), o disfrutarlo por las tardes junto a un té y la pastelería casera. El ruido de las hojas, el placer de la brisa, el calor del sol o las noches despejadas. Cualquier ocasión es buena para sentirse de vacaciones en la propia ciudad.

 

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