Respirar bien para vivir mejor

8 marzo, 2013

Para la mayoría de las personas la respiración suele ser un acto involuntario a pesar de su gran importancia. De ella dependen la buena oxigenación del organismo y el nivel de energía y vitalidad que tenemos.

Texto: Instra. Silvina Tenenbaum,
Directora de Método DeRose San Isidro.
Foto: BB Tesio.

El ritmo y la profundidad de la respiración están estrechamente ligados a las emociones y a la actividad mental. Es posible comprobar esto por medio de la autoobservación.  Si prestamos atención, vamos a notar que cuando estamos ansiosos o con miedo nuestra respiración se acelera y se vuelve superficial; por el contrario, si estamos en una situación placentera, solemos respirar bien profundo e incluso hacer algunas retenciones de aire en los pulmones. Cuando  la mente está perturbada, la respiración se vuelve irregular, pero si estamos concentrados, es uniforme.

Como estos hay miles de ejemplos, pero ¿qué podemos concluir de esta  observación? Si transformamos el acto de respirar en algo voluntario y conseguimos administrar el tiempo y la profundidad de la inspiración, la exhalación  e incluso de las retenciones de aire, podremos influir sobre los estados físicos, emocionales y la actividad mental.

En esta nota le proponemos al lector que a partir de hoy empiece a prestarle más atención a la forma de respirar  para que se vuelva consciente, profunda y placentera.

Para poner en práctica
–          Sentate con la espalda bien erguida y, consciente, observá tu respiración; así podrás mejorar y desarrollar todas las demás características.
–          Nasal y profunda: Respirá siempre por la nariz: observá que la inspiración y la exhalación sean bien profundas.
–          Completa: Aprovechá al máximo tu capacidad pulmonar, combinando respiración abdominal, intercostal y clavicular. Colocá una mano sobre el abdomen (en la región del ombligo) y la otra sobre las clavículas. Al inspirar llenás sucesivamente las partes baja, media y alta de los pulmones, dilatando para ello el abdomen, la zona intercostal y la parte alta del pecho; y al exhalar las vaciás en sentido inverso.
–          Silenciosa: Respirá sin emitir ningún sonido. Para conseguirlo, es importante que no hagas fuerza para absorber o expulsar el aire a través de las fosas nasales.

Con un poco de práctica vas a conseguir incorporar estas características a tu respiración y aplicarlas durante todo el día. Esta es la forma ideal de respirar.

 

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